Los vigueses afrontarán en lo que resta de año nueve encuentros como locales y 12 a domicilio, con una media de una contienda cada cuatro días
08 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Los parones por ventana de selecciones de los meses de octubre y noviembre serán el único alivio para la plantilla del Celta entre el partido del próximo domingo ante el Girona y el receso de Navidad, previsto a partir del 21 de diciembre. Entre estas dos fechas median 94 días y en ese espacio de tiempo, al conjunto vigués le esperan un mínimo de 20 partidos, pero con una amplia posibilidad de que sean 21, siempre y cuando los vigueses superen la primera ronda, ante un equipo de territorial de la Copa del Rey, cruce que se jugará en la última semana de octubre.
De estos 21 duelos, nueve serán en casa y los doce restantes, a domicilio, con una previsión de 26.878 kilómetros a recorrer. El ratio será un partido cada 4,6 días, pero en más de un caso, no se cumplirá el precepto de 72 horas entre contienda y contienda. Como ejemplo, el partido de Elche, para el que pasarán 65 horas desde la finalización del compromiso de Stuttgart. La norma es una recomendación de la FIFA que no siempre se aplica.
El Celta comienza hoy la cuenta atrás para el pistoletazo de salida de ese maratón que combinará las tres competiciones. El domingo, que pasa a ser el día habitual de juego, los celestes reciben al Girona y una semana después, visitan al Rayo Vallecano. Inmediatamente después, ya comienza la Fase Liga de la Europa League, con el primer partido en Stuttgart el jueves 25. Esa semana finaliza en el Martínez Valero de Elche el domingo 28, lo que supone que el equipo de Claudio Giráldez tiene que disputar tres partidos consecutivos a domicilio.
Cuatro seguidos en casa
Por el contrario, a continuación no se moverá de casa durante cuatro contiendas seguidas, ya que dobla como local en la liga y en la Europa League. La secuencia comienza con el primer duelo continental, ante el PAOK el 2 de octubre, para recibir tres días después al Atlético de Madrid y, a continuación, tras el parón de selecciones, a la Real Sociedad y el Niza. En ese mes de octubre, los de Giráldez no cogerán el avión hasta que tengan que visitar al Osasuna en El Sadar (día 26).
La visita a los navarros marca un cambio de tendencia, porque será el primero de otros cuatro encuentros a domicilio, ya que después tocará el viaje para el primer duelo copero de la Copa del Rey, que en este caso, según las nuevas normas, será por proximidad geográfica, para a renglón seguido visitar al Levante en el Ciutat de Valencia y acabar el periplo a domicilio en Zagreb, en Croacia, ante el Dinamo, a 2.590 kilómetros de distancia de Vigo.
A partir de ahí, el Celta comienza a alternar los partidos entre casa y fuera de un modo más normal. Por ejemplo, se marcha al parón de noviembre tras recibir al Barcelona, pero a la vuelta le toca visitar al Alavés; esa misma semana, tendrá que jugar en Bulgaria con el Ludogorets, el desplazamiento más largo, con 7.398 kilómetros ida y vuelta, y esperar en Vigo al Espanyol.
En diciembre le aguardan cinco partidos para finalizar el año, comenzando por la visita al Real Madrid, para cuatro días después recibir al peligroso Bolonia en la última cita continental del año. Esa misma semana, llegará el Athletic Club a Vigo para después, si los vigueses pasan la primera ronda copera, afrontar el duelo de dieciseisavos (también por proximidad) y acabar en Oviedo con el desplazamiento más corto de la liga: 816 kilómetros ida y vuelta.
Semejante escenario pondrá a prueba toda la estructura del Celta, en especial, la deportiva con muchos partidos y viajes y pocos entrenamientos, pero también la organizativa y la logística. Asimismo, será todo un test para el césped de Balaídos, especialmente en el loco octubre, con cuatro partidos seguidos. Un año duro para todos.