El Celta prepara una oleada de nacionalizaciones en su plantel

Tapia puede obtener el pasaporte europeo en marzo, lo que descarta el fichaje de un extracomunitario, y el club trabaja en los casos de Araujo y el Toro Fernández


VIGO

El Celta trabaja para tener más oportunidades de mercado en un futuro. En estos momentos, el conjunto vigués tiene cubiertas con Olaza, Tapia y Araujo las tres plazas de extracomunitarios permitidas, algo que reduce al continente europeo el espectro para fichar a un delantero si el tope salarial lo permite, pero esa situación puede cambiar a partir de marzo. Para esa fecha, el Celta espera que el peruano Renato Tapia ya tenga su pasaporte comunitario. Además, y de un modo paralelo, ya ha comenzado con todo el papeleo para conseguir que tanto Araujo como el Toro Fernández, cedido en el Zaragoza, puedan adquirir la nacionalidad española.

El pasaporte comunitario de Renato Tapia se está cocinando a fuego lento. Todo indicaba que ya podría contar con él para su desembarco del pasado verano en el Celta, pero los trámites han ido más despacio de lo previsto. El mediocentro, con siete años de residencia en Holanda, en donde jugó en el Twente y el Feyenoord, hizo el correspondiente examen de neerlandés y cumplió con todos los trámites, de hecho apuró la documentación pendiente en su último viaje a Perú. Ahora sola falta que su pasaporte comunitario sea una realidad, algo que no sucederá hasta el mes de marzo, según las previsiones del club.

Néstor Araujo vive su tercera temporada en el Celta (acaba contrato en el 2023) y el conjunto vigués ya ha dado también sus primeros pasos para que no ocupe plaza de extracomunitario.

En el caso de los mexicanos, son necesarios dos años de residencia en el territorio español para poder solicitar la nacionalidad, según pone de manifiesto un documento de la embajada de México. «En el caso de los nacionales mexicanos que deseen tramitar la nacionalidad española por residencia, deben acreditar dos años de residencia en territorio español», se indica. El central del Celta ya ha superado ese tiempo mínimo.

El Toro Fernández lleva un año y medio como residente en el Estado Español, pero su contrato de trabajo con el Celta es anterior, de enero del 2019, aunque los primeros seis meses continuó cedido en el Peñarol de Montevideo, lo que significa que también cumple los dos años que la legislación española tipifica como tiempo mínimo para pedir la nacionalidad a los nacidos «en países iberoamericanos (como es su caso), Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial, Portugal o personas de origen sefardí».

Gabriel Toro Fernández no termina de adaptarse al fútbol europeo. No lo hizo el curso pasado en el Celta, en donde después de marcar un gol en la segunda jornada pasó completamente desapercibido, y tampoco lo está haciendo ahora en Zaragoza, donde son tantas las críticas que incluso se llegó a indicar que podría ser devuelto al Celta en el mercado de invierno, algo que finalmente no va a suceder.

Pese a tan bajo rendimiento que pueda obtener el pasaporte europeo puede abrir las puertas a futuras operaciones después de que el Celta se gastase cuatro millones en su adquisición.

Con este panorama el conjunto vigués se ve obligado a descartar el fichaje de cualquier delantero extracomunitario en este mercado de invierno. Si finalmente puede fichar será a un delantero de la Unión Europea o a un extranjero con pasaporte comunitario. Ese no parece el problema para reforzar la posición de nueve, sino que el hándicap reside en la atascada operación salida.

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