Emre Mor, entre el disgusto y el enfado

Óscar compartió la explicación que le había dado sobre su frustración al ser sustituido


Vigo

Era una de las pruebas del algodón que le quedaban por superar a Emre Mor. Al turcodanés pareció no gustarle el cambio a los 71 minutos de partido aunque luego Óscar García matizó que se fue enfadado consigo mismo por no aprovechar los espacios en un partido que pensaba estaba pintando para él.

Lo cierto es que el céltico se fue con cara de pocos amigos, dándole un puñetazo al techo del banquillo y estirando con rabia la camiseta. Y eso que todos los célticos que fueron a su encuentro, incluido el propio Óscar García se apresuraron a saludarlo y a animarlo. Tras el partido, celebró el triunfo con una foto suya celebrando el primer gol de Aspas:

Porque no puede decirse que fuera un mal partido de Emre Mor. Salió como media punta en un 4-4-2 muy cerca de Iago Aspas en el frente de ataque y participó bastante en el partido durante el primer acto. Incluso disfrutó de un par de ocasiones. Pero en el segundo acusó el desgaste, se fue diluyendo y el técnico catalán optó por relevarle cuando faltaban 20 minutos para ganar frescura con la entrada de Brais Méndez.

El futbolista no disimuló su enfado desde el mismo momento que vio en el cartelón del cuarto árbitro que era el jugador relevado. Se fue acercando al banquillo con cara de pocos amigos sin apenas mirar para su entrenador cuando este lo saludó. Sin mediar palabra se sentó en el banquillo y le propinó un puñetazo a la cubierta para a continuación tirar con fuerza de su camiseta.

Posteriormente, en la conferencia de prensa, el técnico del Celta matizó que le había comentando (en inglés) que se había marchado enfadado consigo mismo. Un dato a tener en cuenta.

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