De justicia


Vigo

La renovación de Fran Escribá es un acto de lógica y de justicia. De dar continuidad a la única decisión coherente de la pasada temporada después de poner en manos de desconocidos el proyecto celeste.

Se puede discutir si la idea de fútbol del valenciano bebe de la misma fuente que el ADN Celta, pero lo que no ofrece ni un solo ápice de duda es su conocimiento de la liga, de la plantilla (incluso antes de llegar) y sus decisiones mayoritariamente lógicas, con dos ataques de entrenador a lo sumo en las doce jornadas que estuvo al frente del equipo.

Quienes cuestionaban su continuidad establecían un paralelismo con Abel Resino. Que ambos eran técnicos para evitar que el barco se hundiera pero no los idóneos para capitanear un proyecto. Escribá tiene ahora oportunidad de demostrar lo contrario iniciando una etapa de cero y en cuya construcción debería tener voz e incluso voto.

Con la renovación de Escribá, además, Mouriño vuelve a dotar de estabilidad al banquillo. Como hiciera en su día con Herrera para liderar un proyecto que acabó en ascenso, y con Berizzo, para capitanear al Celta más ilusionante de la historia reciente. Escribá lideró, con Aspas, la Reconquista, y ahora le toca devolver al equipo al menos a la entreplanta de la liga. Sin cegarse con el ático y sin tiritar con el sótano.

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