Balaídos como soporte final

El Celta no pierde un partido en casa en las tres últimas jornadas en Primera desde el 2006 y salvo en una ocasión siempre sumó al menos tres puntos


Vigo

Balaídos ha sido un tradicional aliado del Celta en los finales de Liga. Desde que volvió a Primera el conjunto vigués ha combinado diferentes epílogos en cuanto a puntos, pero con un denominador común, sin derrotas en casa. La última dentro de las jornadas entre la 36 y 38 se dio en el 2006 cuando el Barcelona se impuso por la mínima.

Tomando como referencia que el corte de la salvación estará entorno a los 40 puntos, los precedentes del Celta en tiempos recientes en sus finales de competición invitan al optimismo, porque solo en uno de los seis años anteriores el equipo vigués no fue capaz de ganar al menos un partido. Sucedió en la 16/17 cuando el equipo ya no se jugaba nada en liga después de un año loco con las semifinales de la Europa League y la Copa del Rey. Aun así, en el partido de Balaídos empató a dos goles con la Real Sociedad y estuvo muy cerca de ganarlo.

En las cinco campañas restantes los célticos sumaron al menos tres puntos que podrían ser suficientes (o no) para una salvación que se ha puesto muy cara. El curso pasado firmaron cuatro con un empate en casa con el Deportivo y una victoria, también como local, con el Levante. De repetirlo ahora se iría a los 41 puntos, que parecen a priori una zona de seguridad.

En la 15/16 los entonces entrenados por Berizzo ganaron el partido de casa y perdieron los dos de fuera. ­En ese final de liga el equipo celeste luchaba por la quinta plaza pero ya tenía Europa asegurada.

Curiosamente los mejores réditos en las tres últimas jornadas llegaron en los tres primeros años desde el retorno. En la 15/16, en el primer año del Toto, el equipo no perdió ningún de los partidos entre las jornadas 16 y 38, con dos empates (Sevilla y Valencia) y una victoria sobre el Espanyol en la despedida.

Y en las dos campañas anteriores firmó seis puntos de nueve. Con Luis Enrique ganó en la antepenúltima jornada en el Sadar y a continuación le endosó un 2-0 al Real Madrid para cerrar en Valencia con una derrota intrascendente. Fue el día después de despedirse del Celta y cuando ya se sabía que había fichado por el Barça. Y en el año del regreso la salvación del 4 % se fraguó en otros seis puntos, los últimos de la liga: victoria en Valladolid y en casa ante el Espanyol.

Para encontrar una derrota como local a estas alturas de campeonato hay que viajar hasta mayo del 2006, con el Celta jugándose la clasificación para su penúltima participación en la Europa League. Los de Fernando Vázquez habían caído en la jornada 36 por la mínima con un gol de Eto’o. Luego sumarían cuatro puntos para asegurar el pase continental. Ahora toca asegurar la permanencia, lo que exige un buen final de liga.

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