La lesión de Maxi cambia el guion

GRADA DE RÍO

Xoán Carlos Gil

Sufrió un esguince de rodilla jugando contra Japón y el alcance de su lesión está por determinar

17 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El parón FIFA puede pasar más factura de la prevista al Celta. Ayer, la selección uruguaya, con Maxi Gómez en sus filas, se enfrentó al combinado de Japón en Saitama. El delantero celeste arrancó en el banquillo, pero cuando transcurría el minuto 76, con los charrúas perdiendo 4-3, el maestro Tabarez decidió que era el momento de Maxi. El céltico entró al terreno de juego, pero a los ocho minutos, en el 84, pidió el cambio y se retiró. Sufrió un esguince en su rodilla izquierda cuyo alcance será determinado por los servicios médicos del Celta, una vez que el futbolista esté de nuevo en Vigo.

«El atacante celeste sufre un esguince en la rodilla izquierda y habrá que esperar a su regreso a Vigo para que los servicios médicos celestes lo examinen y amplíen su diagnóstico», rezaba el comunicado emitido a última hora de la tarde de ayer por el club céltico. Ya el pasado verano el delantero había sufrido otro esguince, pero en la rodilla derecha y que no le impidió debutar en la liga al mismo tiempo que sus compañeros.

El caso es que todo indica que Maxi no estará disponible para el partido contra el Alavés, por lo que Antonio Mohamed tendrá que revisar sus cartas, y la solución no es sencilla. A pesar de que la plantilla es muy larga, el uruguayo no tiene un recambio con sus mismas características. Si el técnico optase por modificar hombre por hombre, podría recurrir a Dennis Eckert, el jugador del filial al que ya ha dado un buen puñado de minutos, pero a priori parece una solución arriesgada teniendo en cuenta que el alemán todavía no tiene tomada la medida al fútbol de élite, y que el Celta se juega tres puntos y mucha credibilidad.

La opción más plausible podría pasar por colocar a Iago Aspas como único punta, aunque el escenario tampoco es el idóneo. El moañés jugó el lunes por la noche 60 minutos con la selección española y ayer aterrizó en Vigo. No será hasta hoy cuando comience a entrenar con el grupo, por lo que apenas tendrá dos sesiones para cambiar el chip y empaparse de lo que quiere el Turco para la próxima contienda.

Si la decisión de Mohamed es que Iago Aspas actúe como referencia, eso implicará algo más que un cambio de pizarra, será un giro en el ideario. Desde que arrancó la campaña la percepción es que el Celta había entregado en parte su gusto por rasear el balón y conectar, para priorizar llevar balones a Maxi Gómez. Muchos de ellos, por el aire para que el charrúa los rematase. Sin el uruguayo, el equipo tendría que bajar de nuevo la pelota al piso y montar un entramado capaz de manejarse y romper líneas con ella.

Con Iago como única referencia en punta, la posibilidad de apostar por un 4-2-3-1 cobraría enteros. Fran Beltrán y Lobotka podrían repartirse el centro del campo, y Mohamed tendría que conjugar una línea de tres que derribase la zaga del Alavés. Pione Sisto podría ocuparse del costado zurdo, Brais Méndez del derecho y Boufal ejercer las tareas de enganche. En ese esquema tendrían cabida otros jugadores. Si Mohamed lo considerase oportuno, Emre Mor sería una opción para el costado derecho, e incluso Jozabed podría desempeñarse como mediapunta si el técnico contase con él.

El Turco dispone de un buen puñado de efectivos de calidad para el ataque, y eso debería bastarle para poder organizar un once competitivo que no eche en falta en exceso a Maxi.

La falta de preparación

La baja de Maxi Gómez será un duro palo para el Celta, que se ve además especialmente afectado por la falta de tiempo de sus internacionales para preparar el partido contra el Alavés. En el caso de Pione Sisto, candidato a entrar de nuevo en el equipo titular, ayer tuvo compromiso con la selección danesa y también dispondrá únicamente del entreno del jueves para preparar la contienda con sus compañeros. E igual sucede con Lobotka, que también apunta al once.