El Celta se transforma a lo grande

Los vigueses cambian la posesión por la estrategia y la efectividad para golear al Eibar en Ipurúa

Como un calcetín. El Celta hizo un cambio radical en su hoja de ruta para el partido de Ipurúa y la apuesta le salió redonda. Cambió el balón por la efectividad. Con poca posesión y menos combinación durante el primer tiempo, y sin embargo marcando tres goles. Todos ellos de estrategia y sorprendiendo al Eibar en su espalda. Dos nacieron de falta y el tercero de córner y en todos ellos tomó parte Pione Sisto, como asistente y realizador. En el segundo tiempo, a favor de obra y con el rival alicaído, los vigueses ya quisieron el balón, combinaron más y tuvieron ocasiones para ampliar sobradamente el marcador, aunque solo Wass acertó en un partido que deja a los ojos de todos la jerarquía y la importancia que el Tucu Hernández tiene en el colectivo.

 

¿Para qué quieres el balón si tienes efectividad? Esa pudo ser la lectura que hizo Unzué del encuentro de Ipurúa. Porque el navarro no cambió de sistema, pero sí de idea. Menos posesión que nunca en el primer tiempo, pero una pegada demoledora. El secreto del partido estaba en el balón parado. Y por ahí construyó el cuadro vigués el 0-3 con el que se fue al descanso. Con dos faltas y un córner. La primera botada por Pione Sisto y rematada por Cabral de cabeza, la segunda anotada por el sursudanés en colaboración con Sergi Gómez, que acudió al remate casi de incógnito, y el saque de esquina, con un centro de nuevo de Pione Sisto que el Tucu Hernández enterró en la red con una certera volea.

Al acierto en ataque le añadió el Celta un plus de suerte en defensa. Hubo más de una licencia, pero dos palos le indultaron. El primero de Charles y el segundo de Oliveira. Las únicas intentonas armeras ante un Rubén que estrenó titularidad en un día plácido. Ni un sofoco en 90 minutos.

Porque en el segundo tiempo en absoluto cambió la historia. Mendilibar ya había consumido dos cambios en el descanso, pero el Eibar no creía en una remontada a la que nunca tuvo opción. El Celta controló el partido devolviendo todos los esféricos colgados de los armeros y al mismo tiempo se aficionó a defenderse con el balón en los pies, aumentando su cuota de posesión y encontrando espacios para atacar. Iago Aspas buscó el gol por tierra y aire. Y en varias contras pudo estar cerca si Pione Sisto le entregara la pelota en el momento preciso, cuestión que no ocurrió. Quien lo encontró para cerrar el día del gol en la segunda y en la primera línea del Celta fue Wass, tras una excelsa apertura del Tucu Hernández y un centro medido de Hugo Mallo.

Pione, otro de los grandes protagonistas, tuvo el quinto en un mano a mano con Dimitrovic con el partido a punto de expirar, pero le fallaron las fuerzas para picarle el balón al sustituto de Yoel. Para entonces ya estaba en el campo Guidetti (que fue el asistente), otra de las buenas noticias en un día redondo para el Celta en donde únicamente se echó de menos el primer gol del curso de Iago Aspas, que tendrá que esperar al séptimo intento.

La victoria, la primera de la temporada a domicilio, es todo un chute de adrenalina para un Celta que multiplicaba sus dudas y al mismo tiempo permite a los vigueses coger un poco de distancia con respecto a la zona de descenso. La primera premisa para comenzar a crecer después de un accidentado inicio de temporada. El viernes, desterrado una vez más del fin de semana, el equipo de Unzué tendrá una reválida ante el Girona.

Ficha técnica:

0 - Eibar: Dmitrovic; Capa, Oliveira, Gálvez, Cote (Juncá, min. 46); Dani García , Escalante; Bebé, Charles (Jordán, min. 62), Inui, Kike García.

4 - Celta: Rubén; Hugo Mallo, Cabral (Fontás, min. 64), Sergi Gómez, Jonny; Lobotka, Wass, Tucu Hernández (Jozabed, min.74); Iago Aspas, Maxi Gómez (Guidetti, min.75) y Sisto.

Goles: 0-1, m. 17: Cabral. 0-2, m.23: Sergi Gómez. 0-3, m.39: Pablo Hernández. 0-4, m.72: Wass.

Árbitro: Fernández Borbalán. Amonestó por el Eibar a Escalante y Dani García y por el Celta, a Cabral

Incidencias: 5.345 espectadores en Ipurua.

 

«No esperaba ganar con tanta holgura en Ipurúa»

Pese a que la victoria ante el Eibar fue más que contundente (0-4), Juan Carlos Unzué, entrenador del Celta, reconoció este domingo que esperaba «ganar con un resultado tan abultado». «La estrategia ha marcado la diferencia en el día de hoy, y hemos tenido mucha efectividad. Luego todo es más fácil», dijo.

Además, el Eibar no marcó, algo a lo que el técnico del Celta también dio importancia: «Es importante dejar la portería a cero, y estoy satisfecho por ese espíritu de equipo que he visto hoy, algo que en Ipurúa necesitábamos, y lo hemos tenido». «Si de seis goles, cinco los había marcado Maxi, es normal hablar de dependencia hacia un jugador, pero creo que van a ser muchos más los que marquen. Tengo esperanza de que nuestros centrocampistas marquen muchos goles», comentó.

Fiesta celeste en Eibar

Multitud de aficionados de peñas como Burgalegos, Irmandiños o Merlegos Celestes acompañaron a la Peña Celtista Eibarzale en la previa del partido, convertida en una auténtica fiesta. La celebración tuvo continuidad durante y tras el partido.

Una tarde a contracorriente

El Tucu Hernández fue el hombre del Celta en un partido en el que el Celta renunció a rondos infinitos y a juego horizontal para pelear por el marcador y defender lo suyo. Este es el análisis del partido:

Una tarde a contracorriente

lorena garcía calvo

El Celta renunció a sus rondos infinitos y horizontales en un partido en el que sobresalió el Tucu

Fue un partido distinto. El Celta no apabulló a su rival con el control del balón ni con rondos eternos y horizontales. En realidad, la identidad que Juan Carlos Unzué quiere transmitir a su equipo apenas se vio por momentos. Porque en Éibar fueron la pizarra, la efectividad y sobre todo el Tucu Hernández, los que decretaron el signo del partido: una victoria construida con balones más largos y verticales que contrarrestaron a la perfección el juego de los de Mendilibar. Solo faltó que Aspas marcase para que la tarde fuese redonda.

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