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«Si el Celta se va, echamos la llave»

míriam vázquez fraga VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

XOAN CARLOS GIL

Los locales de Balaídos muestran su preocupación por las consecuencias de la decisión de Mouriño

09 abr 2017 . Actualizado a las 13:07 h.

Los hosteleros de Balaídos son contundentes: si el club se va de la ciudad, buena parte de ellos se verán abocados a cerrar las puertas de sus locales. Algunos se resisten a creer que la propuesta de Mouriño tenga visos de ser real, pero en todo caso le piden que se siente con Caballero y que la reconsidere. «Sería una pérdida muy importante para la ciudad. Hay mucho dinero en juego», analiza el dueño de The Movie, Víctor Rodríguez.

Muchos de los bares de la zona sobreviven «prácticamente gracias a los partidos», señala Adriana Martín, de Don Balón. Admite que la atmósfera que se respira desde que el presidente compareció el viernes es de verdadera preocupación. «Por supuesto que tememos que el negocio se acabe si eso se produce. También nos ayuda que la proximidad con Citroën, pero por lo demás esta no es una zona a la que digas ‘me voy a tomar un café’, es una zona para los vecinos y para la gente que trae el fútbol». Pasarían, señala, de uno de sus mejores años gracias a los partidos de la UEFA a irse a la más absoluta ruina.

El gerente de la cafetería Sobran os motivos, Carlos Fragueiro, coincide en que la marcha del Celta supondría el fin de su negocio. «Llevo aquí 18 años y tendría que echar la llave, eso seguro. El negocio se iría al garete sin duda», comenta con indignación. Considera «una vergüenza» que se plantee esta opción sin tenerles en cuenta. «Sin fútbol no te da para el alquiler. El año que viene se me acaban los cinco años y tenía idea renovar, pero si esto se confirma ya no me planteo hacerlo», añade.

Rodríguez plantea solo dos posibles soluciones para salvar la vida a sus negocios sin el Celta. «Una sería renegociar los alquileres y la otra tratar de reconducir el enfoque que tenemos, porque actualmente se basa en el fútbol casi al 100 %, en lo que nos aporta el Celta. No sería nada sencillo», analiza.

Ese modelo diferente ya lo aplican en la cafetería Revi, cuyo propietario, Salvador Álvarez, no cree que las consecuencias fueran a ser tan dramáticas en su caso como sus colegas. «Nos afectaría porque lo que supone el Celta viene bien, pero es como si fuera un extra cada 15 días. Las facturas son las mismas todos los meses y solo con lo que te genera el fútbol no las pagas», expone. Cree que todo depende del planeamiento del negocio. «Nosotros abrimos a las 6.00, trabajamos a la gente en el día a día y eso hace que el fútbol sea una ayuda, pero no de lo que vives».

Debe seguir «por toda la ciudad»

En todo caso, Álvarez también rechaza la iniciativa de Mouriño. «Por el bien de todos, el equipo debería seguir aquí. No solo por los hosteleros, sino por la ciudad en su conjunto», indica. Y va más allá apuntando a la idea de que el propio club se vería perjudicado. «Dile tú a gente de 80 años que vive al lado del estadio que se desplace hasta Mos. Y si ya no se llena estando en la ciudad, no creo yo que en otro municipio limítrofe lo fueran a conseguir, todo lo contrario».

Martín le pide a las partes que tengan en cuenta a todos los implicados. Ella recuerda que la repercusión del fútbol en sus negocios no se circunscribe a los días de partido. «Están la tienda y las taquillas. Por ejemplo el día que se pusieron a la venta las entradas del Genk lo notamos mucho. O las del derbi. Todo eso se echaría a perder». Y opina que «no tiene sentido llevarse el Celta, que nació aquí y lleva aquí toda la vida, muy poquita gente está de acuerdo con eso y habría que tenerlo en cuenta».

Para Fragueiro, la marcha del Celta ya es un hecho. «No creo que dé marcha atrás, se le ve muy convencido y pienso que es una decisión firme», valora. No coincide en absoluto Rodríguez. «Lo cierto es que no lo veo como un escenario real. Creo que es un órdago más del presidente Mouriño y que el Celta no se va a mover de aquí».

La afición analiza los pros y los contras

El anuncio de Mouriño despertó el viernes multitud de comentarios en los perfiles en redes sociales de la web del Celta de La Voz, Grada de Río. Entre los cientos de opiniones vertidas a propósito de las noticias publicadas al respecto predominó el punto de vista contrario a la postura del presidente, cuya decisión de llevarse al equipo fuera de Vigo genera un rechazo mayoritario. Aunque también hay quien le apoya y quien, sin compartir su elección, entiende que haya llegado a ese punto ante la oposición por parte del Concello a todos sus proyectos que denuncia el máximo accionista.

Los que se manifiestan en contra del planteamiento de Carlos Mouriño le reprochan que pretenda alejar al club de sus orígenes y algunos desconfían de que detrás de su idea siga estando la intención de vender. Muchos creen que no es adecuado después del dinero que se ha invertido en la reforma de Balaídos y otros no le ven justificación al hecho de que no haya tenido en cuenta la opinión de la hinchada por mucho que sea el propietario del club.

Muchos de los que se alinean con Mouriño defienden que no se pueden poner en duda las intenciones de alguien que salvó al club de la desaparición. Creen que ese es el mejor aval de que siempre busca lo mejor para la entidad. Otro de los argumentos más repetidos es que el traslado a un municipio limítrofe no supondría perder el vínculo con Vigo, alegando, por ejemplo, que el aeropuerto de Vigo tampoco se encuentra realmente en el término municipal.

Entre los partidarios del traslado también están los que comparten la tesis de que el Concello está impidiendo crecer al Celta y que, siendo así, el club está abocado a continuar su desarrollo en otro lugar, más los que ponen el foco en las críticas a Caballero y los que recuerdan que buena parte del celtismo procede de fuera de la ciudad.

Incertidumbre en los locales de la zona

The Movie, sede de un buen puñado de peñas celtistas representativas, es uno de los locales que se verían afectados si Mouriño cumple con lo que anunció este viernes. Su propietario rechaza por completo la propuesta, pero además no confía en que se vaya a llevar a cabo, por lo que se muestra tranquilo. Si se pone en el supuesto de que el Celta se marchara de Vigo, es de los que piensa que supondría el final de los locales de la zona. Su oposición es como hostelero y como aficionado: «Si se va de Vigo a muchos no nos generaría el mismo sentimiento. Y con la oferta de ocio que pretende Mouriño creo que sería más enfocado a convertirse en un reclamo para el norte de Portugal». En cualquier caso, insiste: «Lo veo como un pulso, algo que no va pasar».