El césped de Balaídos sigue siendo un problema un año después de cambiarlo

En las horas parevias al partido ante el Shakhtar no había llovido y el terreno de juego estaba muy deteriorado


Vigo

Ha pasado poco más de un año desde que Balaídos estrenó su nuevo césped, a cargo de la empresa Royalverd. Aquella inversión de alrededor de 400.000 euros por la sustitución del tapete anterior y el mantenimiento del que se estrenaba parecía suponer el final de un problema que el equipo venía sufriendo desde muy atrás. Pero el tiempo ha demostrado que nada más lejos de la realidad.

«Se vuelve repetitivo», introducía el Tucu el jueves tras el partido su queja sobre el estado del terreno de juego. Y a renglón seguido confirmaba que, aunque se trata de algo que sufren los dos equipos y que no debe servir como pretexto para justificar la derrota sufrida frente al Shakhtar, «el campo no está de la mejor manera».

Hablaba Hernández de reiteración porque el problema viene de lejos. Desde principio de temporada ha sido una constante como obstáculo adicional que tenían que sortear los futbolistas casi cada partido. Especialmente cuando llueve -sucedió ya en la semifinal de Copa de Balaídos en febrero del año pasado, cuando se acababa de estrenar y ya hubo serios problemas con el drenaje-, pero no necesariamente. Una nueva prueba se vio frente a los ucranianos, pues en las horas previas no había llovido y pese a ello el terreno de juego estaba «fatal», según palabras de Hugo Mallo, más contundente que el internacional chileno en su valoración. Aunque en apariencia se encuentra bien al inicio de los partidos, a medida que pasan los minutos se va evidenciando que no es así.

«El campo estaba mal ayer (por el jueves) y eso lo hace más difícil para nosotros», admitió también ayer Daniel Wass. E incidió en que estos problemas repercuten más si cabe si se tiene en cuenta la propuesta futbolística de los vigueses. «Nosotros queremos jugar rápido, a uno o dos toques, pero es imposible con este campo», lamentó el danés.

El capitán del Celta había dejado claro tras el partido que la plantilla no está conforme con tener esta dificultad añadida cada vez que juega como local. Enumeraba las cosas que habían hecho bien sin que la suerte les acompañara cuando reparó en el campo. «El equipo cree, lo intenta. Luego en los resbalones no podemos trabajar... Bueno, sí, cambiar el campo, que está un poco... Bueno, un poco no, está fatal», lamentaba.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

El césped de Balaídos sigue siendo un problema un año después de cambiarlo