Un Celta valiente, convencido de explotar el 0-0 de la ida y con su mejor once, desafía al Alavés
08 feb 2017 . Actualizado a las 09:22 h.El sueño y el soñador que un día acuñó Berizzo para hacer de O'Higgins un equipo campeón se encuentra esta noche con una nueva oportunidad y al mismo tiempo con el muro del Alavés. El Celta anhela llegar a otra final de Copa del Rey 16 años después, curtido del varapalo del curso pasado cuando el Sevilla le cortó el paso en semifinales. Y lo hará con su once de gala, con el cuarteto de centrocampistas en el once, y con una mentalidad de hierro para superar el infierno helado de Mendizorrotza. Sabiendo que le vale, amén del triunfo, cualquier empate a goles, después de que el partido de ida finalizase con 0-0.
El soñador ya está en Vitoria desde la noche de ayer. Con el depósito lleno del combustible de la ilusión aunque para el Celta sea el encuentro número 36 de la temporada. Abstrayéndose de la absurda polémica provocada por el Real Madrid por la suspensión del partido domingo, una ceremonia de la confusión a la que se sumó el Alavés pidiendo un aplazamiento del partido de esta noche que era imposible desde antes de redactar su comunicado, pero que puede añadir todavía más tensión a un partido cargado de trascendencia.
Porque pocas veces dos equipos alejados de la corte de los poderosos tienen ocasión de volver a una final. El Alavés tiene cuentas pendientes después de aquella bofetada de la UEFA del 2001, el mismo año que el Celta perdió en Sevilla una final de Copa del Rey que parecía tener ganada de antemano.
Berizzo estaba en aquel equipo que perdió en La Cartuja y la mejor manera de resarcirse es dándole a los vigueses la posibilidad de luchar por un título.
Y para conseguirlo, el primer paso es meterlo en una final. El Toto considera el 0-0 de la ida en Balaídos un buen resultado, pero el Alavés también está feliz con las tablas y con resolver la eliminatoria en una ciudad entregada a la causa. Por eso el cruzalteño ha invertido parte de su tiempo en preparar mentalmente a su equipo. En inculcarle que para alimentar el anhelo deben concentrarse en el campo y en un partido que será muy parecido al vivido el jueves pasado en Vigo (que a su vez ya fue un clon del de Liga).
Jugar en campo hostil no será óbice para que el Celta quiera el balón y que apueste por una presión alta, pero al mismo tiempo con dos máximas: paciencia para mover el balón con máxima seguridad para evitar las contras y un sistema defensivo capaz de reducir a la nada los errores no forzados. Del mismo modo, el dominio del balón parado, los balones divididos y las segundas jugadas se antojan capitales ante un adversario maestro en estas lides.
Todo, con la misma formación del partido de ida, con los cuatro centrocampistas en el once inicial y con Daniel Wass ocupando el carril derecho para anular a Théo y de paso crear superioridad numérica ante la medular de un Glorioso que también saldrá con su mejor once.
Con los dos equipos listos para un partido largo en el que no se puede descartar ni la prórroga ni los penaltis que el Celta ensayó antes de emprender el viaje a la ilusión.
Los célticos se llevaron 25 jugadores a Vitoria, lesionados incluidos
El Celta viajó en la tarde de ayer. Su singladura hacia la capital alavesa la inició minutos antes de las seis de la tarde en A Madroa, en donde recibió los ánimos de un grupo de aficionados tras una quedada de última hora convocada a través de las redes sociales.
Por la mañana Berizzo dirigió la última sesión de trabajo en A Madroa, en donde repasó todos los detalles de la contienda y en su comparecencia anunció que se llevaba a los 25 jugadores de la plantilla a Vitoria, incluidos los lesionados Beauvue y Rubén (ambos muy cerca de recibir el alta). «Hemos repetido el hábito de eliminatorias anteriores, queremos estar todos juntos», comentó el entrenador, que esta tarde tendrá que hacer cinco descartes (sin contar a los lesionados).
A su llegada al aeropuerto vizcaíno de Loiu, el vuelo chárter del conjunto vigués fue recibido por un grupo de aficionados célticos de las peñas vascas y burgalesa. Una avanzadilla de los muchos que esta noche se darán cita en el viejo campo del Glorioso para vivir una noche histórica.