Blanca Romero revela el motivo que la llevó a dejar su carrera como modelo: «Me pararon en la aduana, me miraron el bolso, y me sacaron una piedrita de hachís»
GENTE
La actriz, protagonista del programa «Mis raíces», ha repasado su vida sentimental y su trayectoria profesional, incluido el momento en el que la deportaron de Estados Unidos tras encontrarle una ínfima cantidad de droga en un bolso que no usaba desde hacía años
18 jul 2025 . Actualizado a las 19:00 h.Blanca Romero ha sido la primera protagonista del programa Mis raíces, una nueva apuesta de Cuatro en la que Isabel Jiménez cambia de formato para entregarse a un cara a cara íntimo con los rostros más conocidos de la actualidad. La modelo y actriz asturiana no ha dudado en sincerarse sobre sus relaciones, su doble maternidad y sobre cómo han influido ambas cosas en su carrera profesional.
La andadura de Blanca Romero hacia las pasarelas empezó cuando apenas tenía 15 años. No tardó mucho en marcharse de su Gijón natal a Madrid y Barcelona. Más tarde a Francia —instalándose en París— e incluso a Japón. Para cuando había cumplido la mayoría de edad, ya había firmado alguna portada de las revistas más importantes. Y fue entonces cuando le surgió la oportunidad de trabajar en Nueva York, un sueño que nunca pudo ser.
«Antes de irme cogí un bolso de casa de mi madre; era "del año de la polca", de cuando yo fumaba porros siendo una niñata. De hecho lo dejé muy pronto —los porros— porque me sentaban fatal, me bajaban la tensión», empieza recordando Blanca sobre lo que le sucedió en aquel viaje a Estados Unidos. «Bueno pues me paran en la aduana, me miran el bolso, y me sacan una piedrita de hachís. Obviamente me esposaron de pies y manos y a cadena común. Fueron como 14 o 16 horas metida en la celda muerta de miedo», recuerda. Inmediatamente después la deportaron a España. No solo eso, sino que como consecuencia de haberle encontrado sustancias prohibidas en el equipaje —aunque en una bajísima cantidad según la actriz— le prohibieron volver a entrar al país en los próximos cinco años, una medida que tiró por la borda su proyección como modelo. «No lo quise contar en París, por lo que pudiera pasar, y cuando me ofrecían campañas en Estados Unidos yo decía: "No quiero ir a Nueva York, hay mucha contaminación"», relata la actriz.
El asunto no terminó ahí. Pasados unos años, le ofrecieron una campaña con la marca Carolina Herrera «por una cantidad insultante de dinero», pero el rodaje era cruzando el Atlántico. «Yo dije: tengo que ir Nueva York, voy a intentarlo. Me monté directamente en el avión sin ir a la embajada, sin tramitar el perdón a Estados Unidos... Y en cuanto me bajé del avión, me miraron el pasaporte y me esposaron de nuevo», cuenta Blanca. El país americano le impuso otros seis años sin poder entrar en sus fronteras. «Entonces dije: vale, tengo que dejar la moda. Y empecé en el cine, cambié de profesión», asegura, consciente en aquel momento de que su carrera no podía crecer sin poder trabajar en Nueva York.
Su relación con Cayetano Rivera
La actriz asturiana también tuvo tiempo para hablar de su matrimonio con el torero Cayetano Rivera. El romance entre ambos empezó en el 2001 e inmediatamente se convirtieron en la obsesión de la prensa rosa. Se casaron ese mismo año y al tercero se divorciaron. Aquel momento, Blanca lo recuerda especialmente duro: «Lo viví con la pena y pasé un luto, tardé casi dos años en poder tener más cercanía. Lo sufrí, lo pasé mal». Sus padres, que aparecen también en el programa, admiten el mal trago: «A Cayetano lo quisimos en el acto. Es la persona más educada y más agradable que te puedas imaginar. Lo pasamos muy mal cuando aquello se cortó. Le teníamos mucho cariño, y él a nosotros», cuentan. Sobre los motivos de la ruptura, la exmodelo cuenta que «no era su sitio»: «No tengo absolutamente nada malo que decir. Pero sí sentí que no era mi sitio. Esas charlas... Yo es que me dormía en esas charlas de después de comer», revela.
Cayetano y Blanca no tuvieron hijos juntos, pero cuando empezaron su relación, la actriz ya había sido madre de Lucía Rivera, que nació en 1999 fruto de un noviazgo con un modelo británico que terminó mal. De hecho, pese a no ser su padre biológico, Cayetano adoptó oficialmente a Lucía en el 2001 y le dio su apellido. El torero y la joven —que es modelo, escritora e influencer— mantienen una excelente relación. «Siguen teniendo relación, no me meto. No me interesa. Respeto el vínculo», cuenta Blanca, que asegura que «teniendo con quien comparar», refiriéndose al padre biológico de su hija, «Cayetano salió con nota sobresaliente».
Años más tarde Blanca tuvo a su segundo hijo, Martín, con una pareja anónima que tampoco quiso hacerse cargo de él. La actriz se volcó en su crianza, algo que no pudo hacer con Lucía, a la que tuvo con solo 21 años y en pleno despegue de su carrera. La asturiana lamenta al final de la entrevista, no haber podido contar con una figura paterna en la crianza de sus hijos. Dice, visiblemente emocionada, no haber tenido «la suerte» de tener un padre que ayudara «a mantenerla —en referencia a su hija—, a cuidarla, que la quiera, que se comprometa y sea un tío guay». Blanca, admite haberlo pasado mal, criando a una hija sola, tan joven: «Más que perdonarme es pensar, "¡joder, qué pedazo de lección me puso la vida delante!". Es verdad que luego me la recompensa y me pasan cosas bestiales y maravillosas, porque las lecciones que me pone son muy duras. No he podido tener yo la suerte de tener un forrado que esté bueno, que me quiera, que me ame, que me ayude a criar a los críos, que me ponga tres nannys».