El arte de usar la muleta para copar portadas

n. b. REDACCIÓN / LA VOZ

GENTE

EDUARDO

Francisco Rivera Ordóñez sabe lidiar a la perfección con el papel «couché»

27 ene 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo consideran un torero valiente y de estirpe taurina. Su madre Carmina Ordóñez vivió de famosa. Su padre Paquirri estuvo en el top ten de los matadores del siglo XX hasta que un toro acabó con su vida. Y, como colofón, como él mismo dijo, «Creo que he dado un braguetazo», entroncó con la nobleza más grande de este país, la de la Casa de Alba. Con su enlace con Eugenia, la hija pequeña de la duquesa Cayetana, Francisco Rivera Ordóñez copó decenas de portadas de revistas. La llamada prensa rosa tenía exclusivas. Si no era una cornada -como la última que casi le cuesta la vida mientras su actual mujer daba a luz en un hospital-, era un paseo a caballo, la romería del Rocío o el nacimiento de algún vástago. Pues Rivera, mejor que sus otros hermanos (también adictos a las portadas) sabe lidiar a la perfección con el papel couché. Y es capaz de ponerse delante del toro, pero también medir los tiempos de aparición en ciertas publicaciones y televisiones. Salvo cuando no le interesa, como el pasado noviembre en O Cebreiro, cuando La Voz cazó al torero de 42 años haciendo el Camino y se encaró con el fotógrafo. En esta ocasión -al no haber exclusiva- no quería protagonismo.