¿Qué ha pasado con la cara de Meg Ryan?

 La actriz estadounidense se une al club de rostros transformados por el exceso de cirugía, fundado por Renée Zellweger hace unos meses


El  efecto Zellweger se ha cobrado una nueva víctima. Meg Ryan ha decidido sumarse a la lista de celebridades que han cruzado la delgada línea roja que separa el retoque rejuvenecedor de rasgos faciales y la metamorfosis de la que surge un nuevo rostro, antagónico del anterior, a golpe de bisturí. Uma Thurman, Demi Moore, Catherine Zeta Jones y, la emprendedora en esta moda de la transformación facial, Reneé Zellweger, ya sorprendieron con anterioridad a buena parte de la prensa mundial e incendiaron las redes sociales con sus nuevas caras, desconocidas hasta para las propias restauradas.

Ryan ha arriesgado durante toda su carrera. ¿Cuántas mujeres habrán llegado al orgasmo saboreando un sándwich después de que lo hiciera ella? Esa escena, entre otras, la llevó a ser reconocida como la reina de las comedias románticas e icono de la belleza natural en la sociedad americana de los 90. Atractivo brindado por la madre naturaleza que la actriz se ha encargado de mutar pasando por el quirófano. Este lugar es donde se desarrolla esa técnica de la medicina, esencial en el efecto Zellweger, que surge como respuesta inmediata, como un instinto natural propio de las estrellas de Hollywood que les hace reaccionar como gato panza arriba contra el envejecimiento corporal.

La víctima del temido efecto suele ajustarse a una serie de estereotipos: actriz reconocida internacionalmente, más de 40 años y antecedentes en el mundo de la cirugía estética, en la mayoría de los casos por el empleo excesivo del botox. Meg Ryan no iba a ser menos y, pese a que su edad ya no le permitía ser la rubia codiciada por medio mundo (53), empleó esta técnica en varias ocasiones antes de tomar la decisión de tirar la casa por la ventana.

Poco queda del expresivo semblante de Sally Albright en la Meg Ryan que acudió esta semana al desfile de Georges Chakra en París. Confió en su cirujano y este, que vio en la cara de Ryan un cartel gigante de publicidad para su empresa, consiguió que la actriz y su obra de arte se convirtieran en trending topic mundial, siendo uno de los 10 temas más comentados en Twitter. En las últimas horas ha protagonizado todo tipo de burlas y memes publicados en la famosa red social.   

Nada se sabe sobre el número de horas necesarias para que operaciones de este calibre finalicen con «éxito», pero lo que sí es evidente es la repercusión que estas mutaciones adquieren en la red.

La pionera en la realización de este tipo de cambios drásticos de look es la intérprete estadounidense Renée Zellweger.  La treintañera soltera y risueña a la que daba vida en El diario de Bridget Jones ha dado paso a una cuarentona de rostro gelatinoso que no dejó indiferente a nadie en la gala de Los Ángeles en la que presentó los cambios en su rostro, sin un solo aviso que predijera el impacto que causarían. 

Las imágenes de la chica por la que supiraba Jim Carrey en Yo, yo mismo e Irene dieron la vuelta al mundo en cuestión de horas. En ese momento surgió el conocido como efecto Zellweger, los casos de celebridades que caían presas del mismo se fueron sucediendo y con ello las consecuencias en la red de cada metamorfosis.

Más actrices que salieron perjudicadas tras su paso por el quirófano

Uma Thurman

Catherine Zeta-Jones

Demi Moore

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