Hartitas estamos. Nuestro cuerpo es nuestro y lo enseñamos como y cuando queremos. Es la revolución de «Free the nipple», a la que ya se han apuntado Rihanna, Cara Delevingne y Miley Cyrus
16 ago 2014 . Actualizado a las 14:26 h.La cosa es que no hay quien se aclare. Se supone que los señores del Facebook y el Instagram estaban a tope con que enseñásemos todo. Y cuando digo todo es todo: a dónde nos vamos de vacaciones. El 99,9 % de la comida que se te pone delante, te la tragues o no. Las copas. La decoración de la habitación. Hasta el color de las sábanas y de la cortina de la ducha. Pero oiga, si usted es una mujer que acaba de tener un crío y ha decidido dar el pecho, ojito. Mucho ojito. A los señores del Facebook y del Instagram no les gusta nada esto. Pero nadita. No es que estén a sueldo de los que fabrican leche de continuación para pequeñitos. No. Es que no les gusta ver pezones. Así. En serio. No les gusta ver pezones. Por lo menos no les gusta ver pezones en sus redes sociales. Entonces vas tú, tienes un criajo y un desaprensivo -según los parámetros de estos amiguetes- te saca una foto en plena toma, una foto con la que cualquiera moriría de amor, y cogen y te cierran la cuenta. Ea. Sin miramientos.
Así que las mujeres de este mundo mundial, que algo hemos avanzado, nos hemos hartado. Hartitas estamos. Pero hartitas, hartitas de que las tetiñas free estén bien en algunas ocasiones -como reclamo publicitario o en esos estantes separados del videoclub por una cortinilla (sí, en tiempos había una tienda a la que ibas a alquilar las pelis. Va en serio. Yo aún me acuerdo)- pero no para amamantar. O en una final de la Superbowl. O para sacarlas a que les dé el sol. No. Eso es mal, fatal, según los seres de la moral reversible que pueblan este planeta. Así las cosas, fue la amiga Rihanna un día y sin pensárselo dos veces subió al Instagram una fotillo en la que enseñaba los pechos. Zasca. Le cerraron la cuenta. Le pasó lo mismo a la hija de Bruce Willis, que como se pilló un rebote de mil demonios con esto de tetiñas free solo a veces, salió de casa un día sin camiseta. Y lo dejó claro: Se sacó fotos y escribió: legal en Nueva York pero no en Instagram. Y es así.
No se lo van a creer, pero hay 35 estados de Estados Unidos en los que el toples (entiendo que el femenino, porque que yo sepa ellos también tienen pezones y la cosa con los suyos no es nada dramática, ahí andan los pezones masculinos por el mundo adelante sin escándalo ni nada, yo no sé que diferencia, aparte de los pelillos, hay entre sus pezones y nuestros pezones, pezones es todo ¿no?) está prohibido. O sea, que hay que ir a la playa tapadicas no vaya a ser que alguien se ofenda viendo un pezón. Porque se conoce que el pezón es la fuente de todo mal, es un satélite de Satán -los nuestros, no los de ellos- y no son el molar así en general. Solo cuando interesa.
Pues nada. Se desató la revolución de las tetiñas free, que por los mundos anglosajones le llaman free the nipple (libera el pezón), en honor a una peli del mismo nombre y que denuncia el racismo contra los pezones femeninos. Lo prohibieron en Estados Unidos, fue un rollo así profecía autocumplida y los señores de las barras y las estrellas quedaron de pingas de lo bien que quedaron, porque le dieron la razón a la peli, que solo decía que ahí había un problema con los pezones. Y sí, lo había.
Y entonces las mujeres empezaron a enseñar eso, el pezón, que no pega, no insulta, no roba. No hace nada, no es mala gente, no tiene dinero en Suiza, no cobra comisiones por las obras públicas. Nada. Y la cosa fue creciendo y creciendo, porque estamos todas muy hartitas de eso de que nuestro cuerpo no es nuestro, o solo es nuestro a veces, y entonces llegó el auténtico molar. Y el molar es el Tata-top, porque el Tata-top es la parte de arriba de un bikini de estos de triángulos pero mucho mejor, porque el Tata-top no lleva piñas, no lleva cocos, no lleva surfistas, no lleva dibujos playeros. El Tata-top lleva PEZONES. Entonces vas tú tranquilamente a la playa con tu Tata-top y te sacas una foto y la pones en el Instagram y el señor del Instagram se tiene que callar la boca, porque el señor del Instagram lo que prohíbe es cualquier tipo de desnudo, pero tu con tu Tata-top no vas desnuda, vas vestida, pero vas vestida con un bikini de pezones. EPIC WIN, amigos. Dos pájaros de un tiro: el puritanismo absurdo queda al descubierto y mantienes tus cuentas de Facebook e Instagram intactas. Y enseñas pezón. Que vale, que está dibujado, que no es tu real nipple, pero oye, de eso se trata. De enseñar el absurdo racismo contra los pezones. Así que eso. Si quiere pezón, pezón. Y si no, no. Pero sobre todo, aquí cada uno con su cuerpo, que haga lo que le venga en gana. Que para eso es de uno. Copón.