Guillermo Hurtado de Amézaga, marqués de Riscal, fundó en Elciego (Rioja alavesa) una bodega, su filosofía se basó siempre en elaborar vinos de la más alta calidad, siendo pionera en el embotellado y la expansión comercial por todo el mundo. Esta es su historia

J. M. ORRIOLS

El marqués de Riscal llegó a La Rioja alavesa procedente de Francia con espíritu innovador y fue el primero en elaborar el vino por los métodos bordeleses. Guillermo Hurtado de Amézaga recibió en 1858 de su hermana Marceliana unas posesiones en Elciego con una importante producción vinícola. Esto hizo que comenzara a interesarse por el mundo del vino y a proponer innovaciones, como el embotellado. Envió desde Burdeos, donde residía, 9.000 plantas de vid de variedades que no existían en la zona por aquel entonces.

Por su parte la Diputación de Álava, que ya tenía en marcha la escuela práctica de agricultura, a petición de viticultores y bodegueros, se puso en contacto con Hurtado de Amégaza para que buscase en Francia a una persona que tuviera experiencia en la moderna elaboración de vinos. Tanto él como su hijo Camilo, conocedores de la sociedad bordelesa y de las gentes del vino, ven en Jean Pineau el técnico que buscaban, y el organismo provincial contrata a Pineau, quien, después de unos años en esta escuela de agricultura, es despedido y contratado por el marqués de Riscal.

El objetivo era introducir prácticas que ya se realizaban en Burdeos, en todo aquello que tiene relación con las viñas, las vendimias y la elaboración, para conseguir vinos de la más alta calidad y que se conservasen durante varios años, ya que, hasta entonces, eran graneles de una sola cosecha que, para conservarlos, les añadían alcoholes, con el resultado de vinos fuertes y amargos, muy difíciles de beber.

El enólogo francés se puso al frente de las viñas y ensayó nuevos métodos de elaboración con resultados extraordinarios. El marqués y su hijo Camilo le dieron total confianza y realizaron importantes inversiones, entre ellas una nueva bodega con capacidad para albergar toneles de vino. Así fue como se inició una nueva etapa.

La bodega original representa la primera expansión de la empresa. Sigue utilizándose hoy en día, manteniendo, eso sí, el espíritu y el encanto del  siglo XIX
La bodega original representa la primera expansión de la empresa. Sigue utilizándose hoy en día, manteniendo, eso sí, el espíritu y el encanto del siglo XIX

Un cambio radical en la Rioja

El enólogo francés se asentó en Elciego durante 21 años y sobrevivió a la segunda generación de Marqués de Riscal, protagonizada principalmente por Camilo y José Carlos Hurtado de Amézaga. Como dice Íñigo González de Ichaurraga en su libro, El Marqués que reflotó el Rioja, el cambio fue radical, ya que Pineau introdujo en la bodega novedosas prácticas, entre ellas que la vendimia se realizara en función del grado de madurez de las uvas y del estado de cada finca y no, como se venía realizando hasta entonces, por un bando municipal que igualaba vendimias que, en el campo, nunca eran iguales; o conseguir que la elaboración industrial, año a año fuera, si no exactamente igual, sí muy parecida para que cada vino de la bodega tuviera su estilo. Todo esto suponía una nueva organización empresarial que fue asumida por Camilo Hurtado de Amézaga y que pasaba por reformar los procesos de elaboración y crianza del vino, así como su venta en los mercados internacionales».

Y cumpliendo todas estas premisas continúan ahora las bodegas Herederos del Marqués de Riscal, consiguiendo vinos premium y aumentando su expansión, hasta el punto de que el 80% de su producción la venden en 110 países de todo el mundo.

La ciudad del vino en Elciego

La plaza del Reloj es el punto de referencia de esta ciudad, y desde donde se puede contemplar la historia de Marqués de Riscal a través de los inmuebles que la rodean. Las puertas y ventanas rojas, presentes alrededor de la plaza, tan características de los edificios de Riscal, anuncian la entrada a las bodegas y nos invitan a descubrir los misterios que contienen. El edificio más emblemático es La Bodega Original, que empezó a construirse en 1860. Las instalaciones, de piedra local, fueron pensadas de acuerdo con las últimas tendencias enológicas para dar cabida a las instalaciones más modernas en materia de vinificación. En 1883 se empezó a construir la bodega conocida como El Palomar siguiendo el estilo de las bordelesas. En el 2011 fue remodelada, pasando a ser un espacio equipado con la última tecnología y la maquinaria más avanzada para la elaboración de vinos de gran calidad, y aquí es donde hoy se elaboran los vinos altos de gama de Marqués de Riscal. Paseando entre miles de barricas, llegamos a lo que llaman La Catedral, donde podemos ver la historia de esta bodega a través de botellas que descansan en medio de un silencio sacro y con unas condiciones de luz, temperatura y humedad, minuciosamente controladas y donde el aroma característico del buen rioja lo llena todo.

Frank O. Ghery: «Diseñé un edificio excitante porque el vino es fiesta, es placer»

El arquitecto canadiense, diseñador del museo Guggenheim de Bilbao y del hotel de Riscal, definió su proyecto como «un animal galopando por el campo, expresa movimiento, y eso es lo que quiero». Gehry también utilizó titanio para la cubierta, adoptando los colores de la tierra. «Rosa por el vino tinto, oro por ser el de la malla que cubre las botellas de Riscal y plata por la cápsula que protege el tapón de corcho. También he intentado que el edificio parezca que está flotando en medio de los viñedos, y a su vez que respetara el entorno», dijo en su inauguración el autor.

Las caras detrás de Marqués de Riscal

Alejandro Aznar, presidente de herederos del marqués de Riscal: «Cuando estras en su mundo, el vino se convierte en pasión»

Alejandro Aznar es, desde el año 1994, presidente de Vinos de los Herederos del Marqués de Riscal. Empresario y economista, ajeno hasta ese año a este mundo, dice que «cuando lo conoces bien, el vino se convierte en pasión». Fue el impulsor de La Ciudad del Vino de Elciego y, en estos 17 años, se acometieron muchas innovaciones en la compañía vinícola, hasta el punto de que, ahora mismo, es una de las bodegas de mayor expansión en todo el mundo.

—¿Cómo nace La Ciudad del Vino?

—Fue un proceso evolutivo. Una bodega como la nuestra, que desde su fundación implantó métodos innovadores en la producción de vino, no se podía quedar atrás, así que me dediqué a hacer viajes por otras zonas vinícolas para ver lo que se estaba haciendo y comprobé que se incorporaba la cultura del vino como complemento a la actividad de elaboración. Entonces nos planteamos construir una nueva casa estilo chateaux y añadir nuevos servicios, como hotel, centro de tratamientos con vino y sus derivados y, además de renovar la bodega, añadir un restaurante, en el que está el cocinero riojano Francis Paniego que en su establecimiento de Ezcaray tiene una estrella Michelin.

—Y recurrieron a Frank O. Gehry, creador del Guggenheim de Bilbao.

—Viendo la trascendencia que tenía el museo bilbaíno, nos pusimos en contacto con este afamado arquitecto para que aceptase nuestro encargo. Pronto nos entendimos, aunque también en esto jugó un papel importante nuestro vino. Lo llevamos a la bodega y le dimos a degustar un Marqués de Riscal del año 1929, fecha de su nacimiento. Al final se comprometió a diseñar este proyecto, que significa la conjunción entre historia y modernidad, que es lo que nos define ahora mismo. Estamos encantados con la experiencia de Gehry, porque hemos conseguido una buena simbiosis entre el edificio icónico y la marca. El hotel no se ha comido a Riscal. Este edificio y nuestro botellero histórico son las dos joyas de nuestra bodega.

—Es decir, fue un tránsito entre el siglo XIX y el XXI. Y a partir de ahora, ¿qué les queda por hacer?

—Ya conseguimos unir la producción de vino con la cultura, algo muy necesario en un mercado globalizado como este; nuestras exportaciones han crecido notablemente y somos una de las primeras marcas del mundo. Actualmente nos estamos volcando en la ecología. Hace diez años comenzamos en nuestra bodega de Rueda con la plantación de viñedos ecológicos y ya los tenemos certificados al 100 % y en Rioja estamos haciendo lo mismo, porque comprobamos que la tendencia va por ahí, nada nuevo para nosotros, porque siempre hemos tenido muy en cuenta la sostenibilidad y el mejor ejemplo es que nuestro hotel funciona con placas fotovoltáicas. También vamos a poner en marcha un potente proyecto de enoturismo y seguir con nuestro programa de expansión.

Francisco Hurtado de Amézaga, director general técnico y quinta generación: «Las viñas viejas son fundamentales para Riscal»

En 1858 Guillermo Hurtado de Amézaga funda Marqués de Riscal y, aunque en estos más de 160 años entraron otros accionistas en esta empresa, siempre hubo algún miembro de la familia en el consejo de administración. Ahora está Francisco Hurtado de Amézaga, la quinta generación, que, además, es enólogo y director general técnico de la bodega. «Marqués de Riscal siempre fue una bodega innovadora y nuestra filosofía sigue siendo la misma, sin olvidar la tradición y aplicando la más moderna tecnología», señala el técnico de la bodega riojana.

—¿Hay alguna explicación para que una botella de vino aguante más de un siglo, como ocurre en Riscal?

—No tiene un razonamiento científico, pero creemos que la calidad de la uva y su elaboración pueden tener mucho que ver. Hay que pensar que cuando se elaboraron los vinos de nuestra botellería histórica, el rendimiento de las plantas era de poco más de 2.500 kilos por hectárea, cuando hoy estamos entre los 6.000 y 8.000 kilos. Las viñas viejas son fundamentales y las que realmente tienen la fórmula para esa larga supervivencia.

—¿Por eso tienen una gran superficie de plantas centenarias?

—En Riscal elaboramos mayoritariamente vinos de la más alta calidad y con gran capacidad de guarda y para eso son imprescindibles. Pero es que, además, las uvas de una planta centenaria poseen una gran cantidad de taninos, que le dan color, sabor y volumen a un vino. En Marqués de Riscal tenemos casi novecientas hectáreas de viñas muy viejas y esa es una de las razones que nos permiten seguir comercializando vinos que se sitúan entre los primeros del mundo.

—¿Cómo define sus vinos?

—Son de gran sutilidad y elegancia. Muy finos, fáciles de beber y que, después de una copa, nos piden otra. Tienen un estilo muy definido que permiten que se diferencien de inmediato. Son fruto de un proceso en el que conseguimos que la tradición, siempre muy importante, conjugue sus ventajas con lo que nos ofrece técnicamente el siglo XXI. En nuestro caso, sí podemos decir orgullosos que son realmente únicos.

—Nos decía el presidente que apuestan por los ecológicos, ¿cómo está el ensayo de Rueda?

—Dentro de un par de años podré decírselo. Esas plantaciones ecológicas que tenemos en Castilla, también las estamos iniciando aquí, porque ese es el futuro. Los vinos de Rueda 100% organic reflejan mucho más el carácter del terruño y el de la variedad, ya que la planta enraíza mejor y es capaz de extraer los compuestos minerales de la materia orgánica del suelo, sin necesidad de abonados artificiales.

Votación
12 votos

Así transformó Rioja el marqués de Riscal