El partido homenajea a los exalcaldes y concejales de Pontevedra desde 1979, entre ellos Xosé Cuíña, en un multitudinario acto que contó con la presencia del hijo del que fuera delfín de Manuel Fraga
17 oct 2026 . Actualizado a las 14:16 h.A poco más de un mes para las generales y con las municipales también a la vuelta de la esquina, el PPdeG exhibió este sábado en Sanxenxo músculo organizativo y capacidad de convocatoria en un multitudinario acto de homenaje a los 2.600 exalcaldes y exediles que ha tenido el partido en la provincia de Pontevedra desde 1979. Más de 1.500 personas se congregaron en el polideportivo de la parroquia de Nantes, con Alfonso Rueda al frente, arropado también por el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Ambos exediles en la ciudad del Lérez en los inicios de su carrera y referentes políticos de una provincia en la que el próximo mes de mayo se dirimirá el reparto de poder local, con el gran botín de la Diputación en juego.
En un acto en el que Telmo Martín, el alcalde de Sanxenxo, ejerció de telonero y que estuvo precedido por un coloquio y una intervención de Luis López, presidente provincial del partido, Rueda destacó la causa municipalista y el trabajo de los suyos. «Estamos aquí porque nos trouxo ata aquí moita xente. Este é un acto de agradecemento, un acto de xustiza», aseguró el líder del PPdeG. El presidente de los populares gallegos puso el foco en el trabajo silencioso y ajeno a los focos de cientos de cuadros municipales y que ha servido para construir «esta gran familia que vos debe tanto». Rueda sostuvo que todos los participantes en el homenaje, y su arraigo al territorio, evidencian que este es el partido que más se parece a Galicia. «Ninguén é capaz de facer un acto como este, que se ía facer si ou si, e por tanto aproveitemos para sumar toda a nosa forza e pedir un esforzo máis, porque Feijoo o merece: todo o mundo ten esperanzas de que sexamos o motor do cambio que España e que Galicia necesitan», arengó Rueda a los suyos sobre la inminente convocatoria del 29N. «Pido ese apoio, que traballemos, desde os que estamos nos postos máis visibles ata os que manteñen todo isto desde abaixo», insistió.
El expresidente Mariano Rajoy fue el encargado de pronunciar el discurso de clausura. Poco amigo de prodigarse en actos públicos, rodeado de los suyos, en el mismo concello en el que veranea, Rajoy fue aclamado por 1.500 personas en pie. «He pronunciado muchos discursos en mi vida, pero este acto es, para mí, uno de los más bonitos a los que he asistido», dijo el expresidente del PP. «A veces nos hemos peleado, pero esas historias han prescrito, y lo importante es que ahora estamos aquí», insistió.
Rajoy recordó que todos los presentes tienen una gran historia que contar e hizo un repaso en sus tiempos como concejal. Recordó cuando, en 1983, se presentó en la lista de las municipales como número dos por Pontevedra. Y ganaron con mayoría absoluta, la última lograda desde entonces. «Fue una experiencia apasionante en la que aprendí como nunca, y me referiré a los cuatro vicepresidentes que tuve luego en la Diputación; José Antonio Rueda, el padre de Alfonso Rueda, Fernando García del Valle, Adriano Marques de Magallanes y Pepe Castro», agradeció el expresidente del Gobierno español. Rajoy vinculó el desinteresado esfuerzo de muchos concejales con el actual desarrollo de Galicia, por su esfuerzo y por su trabajo, y recordó cuando inauguraron hace más de 40 años el alumbrado y los teléfonos públicos. «Quiero acordarme de los que ya no están con nosotros», dijo un Rajoy visiblemente emocionado, quien emplazó a los suyos a trabajar para poner fin «a la etapa más oscura de la democracia española tras la aprobación de la Constitución de 1978», en referencia a las elecciones del 29N.
Valor simbólico
Una gigantesca pantalla había proyectado antes las historias más relevantes del partido en la provincia en un acto de homenaje que rindió tributo a los exalcaldes que ya no están, y ahí tenía un protagonismo especial Xosé Cuíña, regidor de Lalín en 1979, exconselleiro y candidato a suceder a Fraga y símbolo durante años del PP rural, los de la boina, corriente que en tiempos del fraguismo era el contrapoder interno al bastión urbano, los del birrete. Entre ellos figuraban Mariano Rajoy (presente ayer) y, sobre todo, José Manuel Romay Beccaría, cuyo delfín, Alberto Núñez Feijoo, hoy candidato a la presidencia del Gobierno, acabó tomando el relevo de Fraga y siendo presidente de la Xunta. Esa tensión interna del PPdeG es ya un vestigio del pasado.
Rafael Cuíña, su hijo, recibió ayer el cariño de la familia del PP en el reconocimiento a su padre. El que fuera alcalde de Lalín por Compromiso por Galicia se marchó del partido al entender que había abandonado su marca gallega, que tanto había defendido su progenitor, pero ahora ha vuelto a la órbita de los populares. Es la primera vez que participa en un acto político del PPdeG, organización a la que de momento no ha vuelto a afiliarse.