Portugal mantiene la fecha del 2032 para la conexión de alta velocidad con Galicia tras sus vacilaciones
GALICIA
El primer ministro luso recuerda, no obstante, que los plazos de estos proyectos están sujetos a cierta «flexibilidad»
16 mar 2026 . Actualizado a las 20:28 h.La marcha de los proyectos de alta velocidad en Portugal, incluido el que debería unir Oporto con Vigo, suscita múltiples dudas, incluso en el propio Gobierno luso. El primer ministro de Portugal, Luís Montenegro (centroderecha), insistió este lunes en su compromiso de que la línea ferroviaria de alta velocidad que unirá Lisboa con Vigo esté lista para el 2032, después de mencionar el 2033 en una rueda de prensa posterior a la cumbre hispano-portuguesa celebrada hace unos días en Huelva. «Tenemos el objetivo de continuar ejecutando la alta velocidad Lisboa-Oporto-Vigo y tenemos el objetivo para el 2032, con la flexibilidad habitual de un proyecto de estos, pero con ese objetivo podremos tener esa conexión completamente concluida», dijo ayer Montenegro, en referencia a una línea que en su vertiente norte aún sigue en fase de proyecto, mientras que en el tramo entre Lisboa y Oporto ya se iniciaron las primeras adjudicaciones.
El jefe del Gobierno portugués hizo estas declaraciones en Oporto, en un acto con motivo del 80 aniversario del aeropuerto de la ciudad, el Francisco Sá Carneiro. Montenegro consideró que un trazado ferroviario de alta velocidad que conecte con Vigo supondrá «un factor de mayor desarrollo» de esa terminal aeroportuaria, a la que ya acuden miles de usuarios gallegos.
El primer ministro destacó, además, que las infraestructuras de las diferentes regiones del país deben impulsarse «en simultáneo» para ser «competitivos como un todo», dijo en relación a que un país que no tiene ni un solo kilómetro de alta velocidad asuma tres grandes proyectos en paralelo: la conexión entre las dos principales ciudades del país, la prolongación de esta línea desde Oporto hasta la frontera con Galicia, y ejecutar las obras de la conexión con Madrid (prevista para el 2034), que para la UE es la prioritaria. Este desafío y las vacilaciones del propio Ejecutivo portugués pusieron en duda los plazos comprometidos.