Polarización política: mismo fenómeno y distintas causas en los países que la sufren

Elisa Álvarez González
E. Álvarez SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Los cuatro ponentes de la jornada, de izquierda a derecha, Pablo Beramendi, Jonathan Roddes, Guy Grossman y Erik Wibbels
Los cuatro ponentes de la jornada, de izquierda a derecha, Pablo Beramendi, Jonathan Roddes, Guy Grossman y Erik Wibbels SANDRA ALONSO

El Foro Económico de Galicia y el grupo Ideagov celebraron en Santiago una jornada sobre este fenómeno y su explicación en Estados Unidos o España

10 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El Foro Económico de Galicia e Ideagov, el Centro Internacional para la Descentralización y la Gobernanza, con sede en la USC, llevaron a cabo en Santiago un foro sobre democracia y gobernanza global en el que se abordaron dos de los temas de más actualidad política: la polarización y el conflicto político, y el unilateralismo y las crisis humanitarias globales. Una jornada que el rector de la Universidade de Santiago, Antonio López, calificó de «visionaria», teniendo en cuenta que se organizó antes del ataque de Estados Unidos e Israel e Irán.

Precisamente el primero en intervenir, Jonathan Rodden, de la Universidad de Stanford, quiso arrojar luz sobre la pregunta de por qué Estados Unidos está tan polarizado. En primer lugar, apuntó, siempre hay causas reales detrás, como cambios en la estructura social, económica o la influencia de medios y redes sociales. Pero más allá de eso Rodden describió cómo los partidos se han ido convirtiendo en grupos muy heterogéneos en donde una misma cuestión, por ejemplo el aborto, puede dar lugar a posiciones totalmente contrarias tanto entre los republicanos como entre los demócratas, «EE. UU. es uno de los países con los partidos mas heterogéneos del mundo y uno de los niveles más altos de polarización afectiva», señaló este experto, comparando el sistema con Países Bajos, con múltiples partidos y dimensiones en donde no se da esta polarización tan extrema. Al tratarse de partidos tan heterogéneos, «la estrategia es demonizar al otro señalando al más extremista del otro partido».

Pero hay otro punto característico del sistema americano que es la enorme división entre rural y urbano, que tampoco se refleja en países como Holanda o España, «hay una batalla existencial de que si el voto va hacia el otro lado van a perder los recursos y viceversa», apuntó Rodden.

Pablo Beramendi, profesor de la Universidad de Duke, añadió otra causa clara que contribuye a esta polarización: la desigualdad económica, lo que hace que los perdedores tiendan a no aceptar la derrota, «la desigualdad es un predictor de la falta de consentimiento de los perdedores, que se ve moderado por el nivel de desarrollo del país». Es decir, aunque la desigualdad es una amenaza para la democracia, como ocurrió en el 2020 cuando Trump se negó a aceptar los resultados electorales, este desplome del sistema democrático se ve moderado por el nivel de riqueza del país.

¿Y qué ocurre en España, en donde aumenta la polarización pero el número de partidos se ha duplicado, lo que en teoría llevaría a un menor extremismo, y la desigualdad se mantiene en un nivel similar? Para estos dos profesores de universidades norteamericanas hay otros factores que han podido influir en un sistema como el español, entre ellos la insatisfacción con las expectativas o promesas en el caso de las nuevas generaciones, por ejemplo, o la politización de la inmigración. De hecho, apuntó Beramendi, «el aumento de la extrema derecha es perfectamente fuerte en áreas en las que el estado ya había decidido no priorizar, y es algo que está documentado en Italia, Alemania o España». Sobre la efectividad de los cordones sanitarios, el profesor de la Universidad de Duke apuntó que hay opiniones diversas, ya que algunas voces propugnan que lo mejor es dejar gobernar a estos partidos extremistas para que los votantes se den cuenta, «pero luego llega Trump y sale reelegido», concluyó, coincidiendo con Rodden en que una de las esperanzas de la democracia de EE.UU. puede ser el grado de descentralización política del país.