Vigo aprueba la ordenanza para limitar los pisos turísticos en la ciudad

LA VOZ VIGO / REDACCIÓN

GALICIA

Portal de un edificio, en el Casco Vello de Vigo, en una imagen de archivo.
Portal de un edificio, en el Casco Vello de Vigo, en una imagen de archivo. M.MORALEJO

El Concello exigirá que sean en edificios completos y en plantas bajas o altas. Las normativas locales redujeron las VUT en Santiago, pero aún no ha surtido el efecto deseado en A Coruña

30 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Las nuevas viviendas turísticas que se establezcan en Vigo solo podrán implantarse en edificios completos dedicados a este negocio y en plantas bajas o altas, siempre y cuando no exista una vivienda residencial familiar debajo. Esta limitación es una de las que se contempla en la nueva ordenanza municipal que el Concello aprobará hoy. La normativa, tal y como anunció ayer el alcalde, Abel Caballero, salió adelante este martes en la junta del gobierno local. Ahora, el proyecto será llevado a pleno, en el que el PSOE tiene una amplia mayoría absoluta, y posteriormente se someterá a exposición pública.

El Ayuntamiento también prohibirá el uso turístico en las viviendas que hayan sido reformadas o rehabilitadas con subvenciones públicas, así como en aquellas de protección oficial. Además, tal como recoge el nuevo planeamiento municipal, los nuevos edificios destinados a uso turístico deberán contar con un acceso independiente desde la calle, es decir, nunca podrán compartir entrada con los residentes habituales. Esta misma norma se aplicará a las viviendas turísticas que se establezcan en edificios ya construidos.

La nueva ordenanza municipal, que Caballero anunció el pasado mes de julio, nace para regular el uso de un tipo de alojamiento que creció en la ciudad de manera exponencial hasta finales del año pasado. En el 2022, Vigo superó a Santiago como la urbe gallega con más pisos turísticos al rebasar la barrera de los 800. En enero del 2023 contaba con 977, y en estos últimos dos años la cifra se disparó hasta convertirse en una de las urbes de España que ha registrado un aumento más acusado de estos pisos.

El pasado mes de julio había 2.415. A partir de entonces, el fenómeno se frenó y las cifras empezaron a descender. Diciembre cerró con 2.129 y, ayer, la cifra se situaba en 2.071. La bajada coincidió con la actuación del gobierno local, que anunció medidas en el nuevo Plan Xeral y en septiembre detectó 227 pisos turísticos ilegales en la ciudad.

Solo para las nuevas

El marco regulatorio llega con el objetivo de «garantir a compatibilidade co uso residencial e co dereito á vivenda». Esto ocurre tras unos años en los que «Vigo vén experimentando un crecemento continuado, especialmente nas áreas centrais, no Ensanche histórico e nas zonas litorais», según indica la normativa a la que ha tenido acceso La Voz. El texto, además, achaca al exceso de oferta «efectos relevantes» tanto en el acceso a la vivienda como en la convivencia vecinal.

El documento municipal aclara que solo las nuevas viviendas turísticas deberán cumplir esta normativa, mientras que las más de 2.000 existentes en la ciudad podrán seguir operando bajo la regulación actual.

Además, el informe técnico insiste en que en Vigo existe una «proliferación incontrolada» de viviendas y apartamentos turísticos que «acentúa a presión sobre o parque residencial e duplica amplamente a capacidade hoteleira convencional da cidade». Además, el documento incide en que ha aumentado la presión sobre un mercado de alquiler al alza, «cun incremento superior ao 50 % nos prezos desde o 2014, o que xera unha expulsión progresiva da poboación residente».

El informe del Concello reconoce también que existen «conflitos de convivencia entre residentes e turistas» y explica que la nueva ordenanza va a permitir «homoxeneizar criterios con outras cidades galegas e españolas que xa contan con normas propias como A Coruña, Santiago, Barcelona, Valencia o San Sebastián».

En Santiago se redujeron y en A Coruña la mitad aún opera de forma irregular

Las ordenanzas que las ciudades gallegas han ido aprobando para contener la expansión de las viviendas de uso turístico (VUT) han provocado efectos diversos. En Santiago, los diferentes Gobiernos locales fueron extendiendo durante el último decenio las limitaciones a diversos puntos de la ciudad, y el golpe ha sido tal que el año pasado se convirtió en la tercera ciudad española donde más se redujo la presencia de esos inmuebles.

Mientras tanto, en A Coruña, la ordenanza aprobada hace seis meses aún no ha surtido el efecto deseado. Aunque el Concello ha recibido unas 200 solicitudes de regularización, más de la mitad de las viviendas turísticas continuaban en diciembre operando de forma ilegal. En Pontevedra, la proliferación de VUT también preocupa al Concello, que en verano recibió un goteo de solicitudes para regularizarlas.