Una casera de A Coruña recupera su piso tras tres años y medio sin cobrar: «Le dejó la llave a mi marido y le dijo 'perdón'»

C. Devesa A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

MARCOS MÍGUEZ

Rosa María Romero y su pareja alquilaron la vivienda en el 2017 y sumando los impagos han dejado de percibir más de 11.000 euros

08 ene 2025 . Actualizado a las 17:46 h.

Desde que Rosa María Romero y su marido no cobran el alquiler de la vivienda que alquilaron en el 2017 a una mujer por 390 euros al mes han pasado ya más de tres años y medio. «Ayer a mediodía la inquilina apareció en el negocio de mi marido. Le dio la llave y le dijo: “Toma Juan, y perdona”», relata Rosa, todavía sorprendida por haber recuperado su piso, situado en la calle Marconi, del barrio coruñés de Monte Alto.

Rosa desconoce el motivo por el que finalmente la inquilina decidió abandonar la vivienda. «Estamos todavía en shock porque han sido muchos años sufriendo», indica la mujer, que nada más recuperar las llaves llamó a sus abogados. «Les contacté por si se había producido el lanzamiento, ya que la Justicia nos dio la razón cuando denunciamos». El matrimonio presentó una demanda de desahucio contra la inquilina en el 2021, sin que se llegase a ejecutar por la entrada en vigor del real decreto que suspende aquellos de personas en situación de vulnerabilidad. «El pasado viernes nos enteramos de que estaba bajando cajas a la calle, entonces pensamos que podía ser que se fuera, pero no lo sabíamos. Ella vivía con sus tres hijos, pero en la actualidad ya no estaba ninguno con ella y teníamos la esperanza de que, por eso, finalmente se ejecutase el desahucio. Ayer tenía previsto preguntar a mis letrados si sabían algo, pero a mediodía ya me llamó mi marido diciéndome que se había ido. A él no le dio ni tiempo a reaccionar, no se lo esperaba», dice Rosa.

«Está supersucio»

La pareja acudió de forma inmediata al piso. «Queríamos entrar porque no nos creíamos tener de nuevo la llave», dice Rosa, que señala que el estado de la vivienda no es bueno. «Está supersucio, dejó muebles que son de ella y que hay que tirar. También algunas cosas rotas y basura. Hay que emplear dinero para adecentarlo. No es el mismo piso que nosotros le alquilamos en el 2017», expresa la mujer, que descarta volver a alquilarlo. «Ahora queremos estar tranquilos una temporada y respirar por fin un poco. A la cantidad que no nos pagó le tenemos que sumar lo que gastemos en poner a punto la vivienda».

En total, la inquilina les debe más de 11.000 euros. «Los suministros están a su nombre, pero a ver si ahora al ponerlos de nuevo al nuestro no nos enteramos de que tenga alguna deuda», comenta. Cuando la inquilina firmó con ellos el contrato lo hizo por un período de tres años. Cumplido ese plazo, llegó la pandemia del covid y la mujer le pidió a la casera que le prorrogara uno año más el alquiler porque, en aquel momento tenía tres hijos a su cargo y se encontraba sin trabajo, por lo que le era imposible buscar una nueva vivienda asequible. La dueña del piso aceptó y nunca más percibió el importe de la renta. «La denunciamos y la Justicia nos dio la razón». De hecho, la demanda por desahucio la ganaron primero en primera instancia y, tras presentar recurso la arrendada, también ante la Audiencia Provincial. «Pero aquellas sentencias, a las que se añadió otra, no sirvieron para que se produjese el lanzamiento. La Justicia es muy lenta, además cogimos por el medio la huelga de letrados y ella, al vivir con sus hijos, era consideraba vulnerable. Ahora dos ya son mayores de edad y la pequeña, de 16, ya no vivía con ella», expone Rosa.

Durante estos años algunos vecinos se quejaron de la inquilina. «Decían que escuchaban ruidos. Últimamente, también por su perro, que siempre fue muy bueno, pero ahora ladraba porque debía de echar de menos a los niños», dice.