«Me duele no poder continuar»

A sus 86 años, Carballas no ha podido abandonar el camino de la investigación, en el que piensa continuar hasta el año 2023. Centrada en la materia del suelo, ahora trabaja desde casa


La Voz

Cuando Tarsy Carballas (Taboada, 1934) habla sobre alguno de los proyectos en los que ha trabajado, la claridad con la que brotan las palabras y la velocidad que emprende asombra. A sus 86 años, han vuelto a aprobarle una nueva prórroga para continuar investigando en el Centro de Investigaciones Agrobiológicas del CSIC hasta el año 2023. Su razón de ser desde que un laboratorio se cruzó en su camino. «Ya no quería que me hablasen de otra cosa», recuerda. Y aunque esta será la última autorización que le concedan, Carballas solo puede estar agradecida por este tiempo extra: «Me duele no poder continuar, me gusta tanto... Pero entiendo que no quieran que esté más tiempo allí».

Ha sido toda una vida dedicada a la ciencia, con grandes aportaciones al estudio sobre los suelos de la zona templada húmeda de España y en la que también ha liderado importantes avances en el sector. Como cuando se convirtió en la primera mujer en formar parte de la junta de gobierno de la Sociedad Internacional de Ciencia del Suelo. «Me votó tanta gente que no tuvieron más remedio que aceptarme», explica, pero no se lo pusieron fácil: «Me lo tomo a broma. Pero en un congreso en Tokio, un investigador al que yo admiraba muchísimo vino al hotel a entregarnos el trabajo que había elegido para presentar. Y se lo dio a mi ayudante, pensaba que él era el jefe». Y cuando le dijeron que tenía que dirigirse a la doctora Carballas, el científico respondió:

—¿Cómo? ¿Una mujer? ¿Una mujer? Si lo sé no me presento aquí.

«Me dolió mucho», recuerda Tarsy Carballas. Pero es algo a lo que nunca más se ha tenido que enfrentar. De hecho, dice bajo una sonrisa tímida que se percibe desde el teléfono: «Ahora nosotras somos la mayoría».

Hace ya un tiempo que no acude al laboratorio. Una caída, una enfermedad cardíaca y el covid se lo impiden. De hecho, el médico le ha prohibido salir de casa. Pero eso no ha impedido que continúe investigando. Lo hace desde su casa, desde una mesa de comedor en la que reparte espacio entre el ordenador, folios, varios libros y los platos para comer. Su tiempo se lo dedica ahora a estudiar la materia orgánica del suelo y cómo le afectan a esta los residuos que se vierten, como pueden ser los medicamentos.

Allí, en Santiago de Compostela, donde vive desde que comenzó a estudiar Farmacia y luego Química, comparte su día a día con otra amiga. «Por lo menos estamos las dos juntas. Nos cuidamos la una a la otra», explica. Su amiga apenas puede ver, entonces es ella quien le lee el periódico cuando puede y le cuenta qué pasa en la tele.

Del Santiago en el que vivió y que tan bien recuerda, Tarsy Carballas echa de menos bailar, ir al cine una vez a la semana y salir a tomar churros con chocolate o un café. Pero, sobre todo, anhela los viajes en coche que hacía con su madre o amigas en Semana Santa al Algarve, su destino favorito.

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