Los críticos del alcalde de Ourense le exigirán indemnizaciones

Los cuatro ediles disidentes recuerdan que son mayoría en el grupo y anuncian que revocarán los nombramientos de Jácome

Miguel Caride, uno de los críticos de DO
Miguel Caride, uno de los críticos de DO

Ourense / La Voz

Los críticos de Democracia Ourensana, que lidera el exportavoz Miguel Caride, firman un nuevo capítulo en la inestabilidad política de la tercera ciudad de Galicia. Y lo han hecho retando de forma directa al alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, al advertirle que le reclamarán las indemnizaciones que les correspondan para que haga frente con su patrimonio.

En un comunicado en el que los cuatro ediles críticos se reivindican como «el grupo mayoritario de DO (4 de 7)» se anuncia que «todos los nombramientos efectuados por el señor Pérez Jácome, desde la fecha en que se produjo la ruptura del grupo mayoritario de gobierno serán revocados de inmediato en el momento en que las circunstancias lo permitan». Además, desde el grupo formado por Miguel Caride, María Teresa Rodríguez, María del Mar Dibuja y Manuel Álvarez se avisa de que «todas las consecuencias lesivas que económicamente afecten al Concello, como consecuencia de dicho proceder (indemnizaciones, liquidaciones y otras), serán reclamadas por vía judicial y con responsabilidad patrimonial contra Gonzalo Pérez Jácome y las personas que con su colaboración hayan posibilitado dichas decisiones». El alcalde señaló que no era su intención «hacer declaraciones en este momento» al respecto del comunicado emitido este domingo por sus excompañeros.

Y mientras se aclaran las aguas, esta semana se celebran dos importantes citas: el 23 tomará posesión el nuevo edil de DO en el pleno del Concello de Ourense y el 25 se somete a aprobación el presupuesto de la Diputación.

Incertidumbre en el Concello

Si es posible un nuevo escenario en la crisis política del Concello de Ourense siempre habrá alguien capaz de conseguirlo. El rompecabezas sigue enredándose y va camino de hacerse necesario un manual de instrucciones para saber por qué fase se transita. DO y el PP firmaron un pacto de gobierno para este mandato que saltó por los aires cuando 5 de los 7 ediles del partido de Jácome lo denunciaron ante la Fiscalía por presuntas irregularidades. Y a partir de ahí se desató una tormenta que llevó consigo el cese de los concejales críticos de sus responsabilidades por parte del alcalde, la decisión del PP de romper el acuerdo de gobierno —renunciando los ediles populares a sus concejalías—, las insinuaciones de Baltar y Feijoo a que Gonzalo Pérez Jácome renuncie al cargo, o la comparecencia de 4 de los 7 díscolos —el exedil de Cultura renunció a su condición de concejal— reivindicando su potestad para liderar el grupo y ostentar la representación legítima de DO en la corporación municipal.

Y por si todo esto fuera poco, por el medio se lanzaron propuestas para un gobierno alternativo de la actual oposición, mociones de censura que no acaban de arrancar y el órdago de Jácome para gobernar con el apoyo de un solo edil —como mucho dos— de 27. 

Jácome lleva a Ourense a su peor momento de parálisis en ocho años

ruth nóvoa

Los problemas de gestión marcaron tres mandatos, con diferentes siglas

La crisis en la que está inmerso el Concello de Ourense ha condenado a la tercera ciudad de Galicia a la parálisis. Pero ni crisis ni parálisis son palabras nuevas para los vecinos de la capital, como tampoco lo son otras muy repetidas en las últimas semanas: bipartito roto, gastos impropios o ediles díscolos. Eso sí, hay que hacer memoria.

En el 2007 —tras doce años de gobierno del popular Manuel Cabezas, que contribuyó a darle un cambio de imagen a la ciudad— el PSOE y el BNG se aliaban en un bipartito encabezado por Francisco Rodríguez. Políticamente le fue más rentable a los primeros que a los segundos: cuatro años después, los socialistas pasaban de ocho a once concejales y los nacionalistas de seis a tres. En todo caso, revalidaban su alianza y la lógica dictaba otros cuatro años de normalidad. Pero la jueza Pilar de Lara, con la imputación del alcalde en la Operación Pokemon, hizo que el Concello saltara por los aires. La renuncia del regidor del PSOE, forzado por sus socios del BNG, se ve con otra perspectiva ocho años después, con la jueza sancionada. Lo cierto es que, en aquel momento, el Ayuntamiento de Ourense se convirtió en cualquier cosa menos en un lugar tranquilo. Y la ciudad, y los ciudadanos, empezaron a pagar la factura de la paralización que, sin que nadie pudiera preverlo, siguen abonando en la actualidad.

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