Déborah García Bello: «Tengo bastante autoestima»

La mediática divulgadora científica se define como intensa y apasionada y confiesa su amor por pasear como ejercicio intelectual


Detrás de su mascarilla quirúrgica, Déborah García Bello (A Coruña, 1984), o Déborah Ciencia, como la conocen sus miles de seguidores, se expresa con contundencia. Dice que, sin pasión, nada vale la pena. Y seguro que tiene razón.

-Tiene un currículo impresionantemente largo.

-Sí, hago muchas cosas. Tengo la agenda llenísima: compagino radio, con tele, artículos, conferencias... Pero todo lo que hago me gusta.

-Eso va un poco contra el cliché de que las chicas y la ciencia no se llevan bien.

-Ese cliché es mentira. Y yo soy bastante cañera con esto. Si va a las cifras verá que matriculadas en carreras científicas hay más mujeres que hombres. Estamos infrarrepresentadas en algunas ingenierías, Física, Matemáticas, pero en otras somos una apabullante mayoría. Medicina, Farmacia... Y es un terreno conquistado. Parece que si no hacemos carreras típicamente masculinas, no hemos conquistado nada. Y eso es falso.

-A veces hay iniciativas en institutos para que las niñas opten por carreras científicas.

-Yo he participado en alguna y creo que hay quien va con un discurso aprendido y poco reflexionado. ¿Verdad que no se les dice a los niños que estudien Medicina o Farmacia porque están infrarrepresentados? No. Parece que a las niñas se les dice: «Tú sí que puedes» y a los niños: «No te dé vergüenza estudiar esto». Esa es una perspectiva machista.

-¿Se ha sentido discriminada en su carrera?

-No como estudiante de Química ni como investigadora. Pero sí como divulgadora. A veces se hacen eventos que tienen que ser paritarios y hay mujeres que sienten que han sido invitadas para cubrir un cupo, no por su valía. Yo no me lo he planteado porque tengo bastante autoestima. Pero entiendo que a otras, sí.

-De pequeña, ¿qué quería ser de mayor?

-Profesora/escritora. Quería contar las cosas que me flipan. Me enamoré de la química porque tuve un profesor fantástico, Joselu. Y yo quería hacer eso, hablar de la química con la sensibilidad con la que se habla de la poesía.

-Quería ser Joselu.

-Tal cual.

-Le pega a todos los medios, de Twitter a Radio Nacional. ¿En cual se siente más a gusto?

-Es como elegir un hijo favorito. La tele me encanta. Me lo paso muy bien, quizás porque trabajo con grandes equipos. En la radio también... son experiencias todas muy positivas.

-Con el covid nos hemos hecho todos un poco científicos. A veces, seguramente, de más.

-A veces hay poca cautela y una cierta imprudencia a la hora de transmitir cierta información. Pero ocurre prácticamente con todos los temas.

-A veces parece que hay algo de confusión.

-Es que tendríamos que perder el miedo a decir a veces: «No lo sé».

-¿Ha tirado a la basura ya los discos de Miguel Bosé?

-No.

-¿Tiene discos de Miguel Bosé?

-Puede que mi marido. No es de mi rollo. Él está poniendo la cara a un tipo de movimiento que ha existido siempre, pero que ahora, en plena pandemia, se hace más rocambolesco. Se le da mucho bombo y tal vez sea contraproducente.

-Hay algo que le haya resultado más gracioso de lo que se ha dicho durante esta pandemia?

-La verdad es que la ignorancia no me hace gracia. Pero cuando oyes que si el jabón mata el virus, ¿por qué no hacen tratamientos con jabón?, pues me explota la cabeza. El libro que escribí durante la cuarentena, es solo ciencia básica, que estudiamos en el colegio y que se debería quedar en nuestras cabezas. Solo con eso, lo de beber lejía te parecería inaudito.

-¿Esta pandemia se veía venir?

-Desde la ciencia llevábamos mucho tiempo advirtiéndolo. Al final fue un virus y no una superbacteria, pero la superbacteria también llegará. Va a suceder. Igual que llevamos dando la matraca con todos los problemas derivados del cambio climático. Hasta que el problema nos aplasta y entonces se dice: «¡Científicos! ¡salvadnos!»

-Basta de coronavirus. Dígame, en serio: ¿al zumo de naranja se le van las vitaminas?

-Ja, ja. Las vitaminas siguen en el zumo porque son muy estables. Mi abuela lo hacía y le ponía un plato encima. Y lo tomábamos de penalti. La vitamina C la forma una molécula que es muy estable.

-¿Celta o Dépor?

-No me gusta el fútbol. Debería decir el Dépor porque es de mi ciudad pero la verdad es que no me gusta. Me gusta estéticamente, es un alarde de masculinidad, casi almodovariano.

-Defínase en cuatro palabras.

-Intensa, ja, ja. Yo creo que con esa es suficiente. Sensible también. Tenaz.

-¿Qué le gusta hacer cuando dispone de tiempo?

-Me gusta pasear. Pero no como una actividad deportiva sino como un ejercicio intelectual. A pasear me enseñó mi abuelo. Transitar por calles a la deriva, salir fuera de la ciudad caminando... Para mí es una necesidad. Me apasiona también la música, ir a conciertos. La moda me gusta muchísimo. Y el arte.

-Trabaja también para la industria de la cosmética. ¿No hay un poco de engaño en eso? ¿Entre lo que se publicita y lo que se da?

-No. Hay muchísima ciencia detrás de la cosmética. No solo son antiarrugas. Hay un montón de cosmética que cumple cien por cien con lo que dice. Lo que no hace es dar marcha atrás en el tiempo, pero sí puede ralentizar y frenar algunos de sus efectos.

-¿Le gusta cocinar?

-¡Sí, muchísimo!

-Usted cuando echa las patatas al agua, ve el proceso químico.

-Sí, claro. Yo observo cómo se abre el almidón y empieza a transformar nuevos enlaces, se gelatiniza y adquiere el aspecto de patata cocida. Es todo química. Nosotros tenemos el ojo educado para ver todos esos procesos.

-¿Tiene un elemento favorito en la tabla periódica?

-El mercurio, aunque es una relación de amor odio. Por lo ordinario que es me gusta el carbono. Es fundamental para la vida. Puede ser la mina de un lápiz o un diamante. Eso es bonito.

-¿Un lugar favorito?

-Mi lugar favorito del mundo es A Coruña. Me gusta mucho el Barrio de las Flores. Me flipa, porque me gusta el hormigón. Y te cuenta una historia que además es un fracaso. Estéticamente es fascinante.

-Una canción.

-Great Big White World, de Marilyn Manson. El disco Mechanical Animals es el disco de mi vida.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Suena ñoño, pero lo más importante es el amor. Yo, todo lo que hago, tiene que ser apasionado. Y eso se traduce en poner amor en todas las cosas.

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