«Estaba tan agotada tras el parto que no era capaz de entender las preguntas de la oposición»

beatriz antón FERROL / LA VOZ

GALICIA

Alba y su bebé, delante del Hospital Marcide, donde se examinó
Alba y su bebé, delante del Hospital Marcide, donde se examinó JOSÉ PARDO

Alba Graña realizó el examen para el Sergas en la planta de partos del Hospital Marcide de Ferrol, 37 horas después de dar a luz

19 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Da igual que el examen no le saliese tan bien como ella esperaba. Sea cual sea la nota, Alba Graña Álvarez para sus amigas es ya una auténtica heroína. El pasado día 9 de febrero, mientras más de mil personas peleaban en Silleda por hacerse con una de las 71 plazas de fisioterapeuta convocadas por el Sergas, esta ferrolana de 39 años se enfrentaba a la misma prueba en una habitación del Hospital Marcide de Ferrol. En zapatillas, bata y camisón. Muy cómoda, sí, pero con el cuerpo hecho puré tras pasar por un parto «muy intenso», y solo 37 horas después de haber dado a luz a su segunda hija.

«En el hospital, justo antes del examen, estaba muy tranquila, porque me sentía casi como en casa y no tenía esos nervios de estar en un recinto ferial, junto a miles de opositores. Pero después el cansancio me jugó una mala pasada y pudo conmigo. Llevaba una semana durmiendo poquísimo y, de los esfuerzos que hice en el parto, tenía agujetas y dolores por todo el cuerpo. Estaba tan agotada que no era capaz de razonar ni de entender los enunciados de las preguntas... Al terminar, me eché a llorar de lo mal que me salió y por la tensión acumulada», relata diez días después de la prueba.

Alba dio a luz el viernes 7 de febrero, a las 20.30 horas, solo dos días antes de la prueba, de ahí que se le permitiese examinarse fuera de la sede oficial de la oferta pública de empleo (OPE) del Sergas, bajo la custodia del director de Recursos Humanos del área sanitaria de Ferrol.

«Justo antes del examen estaba muy tranquila, pero después el cansancio me jugó una mala pasada»

Dice que el examen le pareció algo «enrevesado», aunque reconoce que muchas de sus equivocaciones se debieron al cansancio que tenía encima. «Ahora veo algunas de las preguntas que fallé y me digo: ¿pero cómo no pude contestar bien a esto si estaba clarísimo?», cuenta a toro pasado esta fisioterapeuta que trabaja para el Sergas desde el 2007, a través de contratos temporales o a tiempo parcial.

La del pasado día 9 fue su tercera oposición, y también para la que más estudió, pese a que tuvo un embarazo de riesgo y al principio de la gestación se puso enferma por un virus. «La primera vez que me presenté lo hice por probar suerte, porque no había estudiado casi nada, y la segunda vez tampoco estaba en plena forma, porque me pilló en los primeros meses del embarazo de mi primera hija, con muchas náuseas y vómitos», rememora.

Ahora, tras comprobar las respuestas con la plantilla, Alba no cuenta con aprobar, pero al menos se siente afortunada de haberse podido presentar y tener la oportunidad de subir puestos en las listas de sustituciones. Y mirando al futuro, se ve de nuevo hincando los codos para la próxima oposición, tal vez en el 2022 o 2023. ¿Le pillará de nuevo embarazada o recién parida en el hospital? «Rotundamente, no. Desde luego, si eso ocurre, no será de forma premeditada».