La oposición se encomienda a Sánchez

La alternativa política a Feijoo fía toda su suerte al éxito, o al fracaso, del nuevo Gobierno

Gonzalo Caballero y Pedro Sánchez, en un mitin en A Coruña
Gonzalo Caballero y Pedro Sánchez, en un mitin en A Coruña

Galicia y el País Vasco fueron juntas a elecciones en las tres últimas citas autonómicas -2009, 2012 y 2016-, y está por ver si volverán a hacerlo este 2020. Por lo de pronto, el PNV propuso esta semana a Íñigo Urkullu como candidato a lendakari y, a estas alturas de la legislatura, sería complicado para el PPdeG que Alberto Núñez Feijoo no asumiera el mismo rol. Lo del cabeza de lista es importante. La elección del calendario y de los asuntos de la agenda de precampaña también puede influir decisivamente en el resultado electoral, aunque de lo que están pendientes todos en Galicia, especialmente la oposición, es de la suerte que correrá la coalición de Gobierno formada por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Fue el líder del PSdeG, Gonzalo Caballero, quien el lunes pasado se encomendó al presidente del Gobierno al vaticinar que, a medida que se logre desarrollar el programa previsto, también irá creciendo el apoyo a las fuerzas progresistas en Galicia para desalojar al PP de la Xunta.

En esa valoración coincide también el Grupo Común da Esquerda, la referencia gallega de Podemos, cuya portavoz parlamentaria, Luca Chao, enfatizó que el tándem Sánchez-Iglesias supone una «gran oportunidade» para la izquierda en Galicia, en tanto que permitiría que se visualice que puede tener éxito una alternativa política.

Ni siquiera en el PP le quitan valor a la percepción a la oposición, pues no desprecian el efecto que puede tener el Telediario o el desembarco constante por estas tierras de ministros cargados con regalías. Son conscientes de que si el bipartito de Sánchez decide realmente batirse el cobre por Galicia y resolver cuestiones como el pago de la deuda pendiente, el remate de las obras del AVE, el traspaso de la AP-9 o el abaratamiento de los peajes, es algo que pueden rentabilizar mucho más las fuerzas de la oposición que la Xunta.

Ahora bien, fiar toda la estrategia política en Galicia a los éxitos y aciertos de la coalición liderada por Pedro Sánchez tiene un inconveniente que no es menor. Si el Gobierno patina, si decepciona, si incumple o si fracasa, será también un fracaso compartido por las fuerzas políticas que están sustentando a dicho Ejecutivo. Y esa es la principal baza que puede jugar los populares gallegos.

El PSdeG ya renunció a cualquier discurso propio que pueda desafinar la sinfonía compuesta a diario desde la Moncloa para surfear sobre la ola electoral que, según el CIS, le sigue siendo favorable. Y los comunes gallegos están haciendo el ejercicio de tragarse los sapos de todas las críticas proferidas contra los socialistas y confían en que la ministra de Trabajo, la ferrolana Yolanda Díaz, tenga margen para hacer algo más que presentar cada mes los datos del paro, con el fin de que su visibilidad contribuya a que la formación supere las tensiones internas en Galicia.

Hace solo una semana que echó a andar el nuevo Gobierno y, por ahora, está en período de gracia. Pronto se verá si presenta o no un proyecto de presupuestos. Y ahí es donde lo estará esperando el PPdeG. En el último recortaba un 19 % la inversión en Galicia, una afrenta que, de repetirse, puede avivar el debate hasta las elecciones gallegas.

 

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