Los Reyes Magos, solo para Torra y Urkullu

Pedro Sánchez ofrece privilegios a Cataluña y el País Vasco si llega a la Moncloa, pero ignora las demandas del resto de las comunidades


Madrid

Asegura Pedro Sánchez que la próxima será «la legislatura del diálogo». No aclara, sin embargo, quiénes serían los que se sentarán a esa mesa. De momento, los únicos que sabemos que tienen ya invitación para participar en la tertulia son el lendakari Íñigo Urkullu y el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, a los que Sánchez prometió en sus tempranas llamadas telefónicas del pasado martes que si él gobierna habrá mucho «diálogo territorial». Teniendo en cuenta que habla con los presidentes de Cataluña y del País Vasco, y que necesita imperiosamente tanto los votos del PNV como los de ERC para ser investido, esa expresión solo pude traducirse como la promesa de que, si él permanece en la Moncloa, habrá más privilegios económicos y competenciales para ambas autonomías. Con ellas, desde luego, el diálogo político estaría garantizado.

Pero todo indica que para el resto de comunidades lo que habrá es más bien una conversación sobre el mar y las olas sin resultados concretos. Algo que ya pudo comprobarse en las llamadas de Sánchez al resto de presidentes autonómicos, incluido el de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, que colgó el teléfono con la impresión de que había hablado con uno de esos pelmazos que llaman para venderte lo que califican como un gran producto, pero lo que pretenden en realidad es darte un sablazo.

Si, como parece más que probable, la Abogacía del Estado se pronuncia esta semana de manera favorable a los intereses del preso Oriol Junqueras tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Sánchez recibirá como regalo de Reyes Magos la presidencia del Gobierno gracias a la abstención de ERC. Un acuerdo que servirá para que el líder del PSOE permanezca en la Moncloa, pero a partir del cual le va a ser muy difícil gobernar, y mucho más llegar a consensos con la oposición o con las autonomías que no apoyen su acuerdo con los independentistas catalanes. Sánchez anuncia que convocará anualmente la Conferencia de Presientes en el Senado. Pero, en el caso de que hiciera tal cosa, podría encontrarse con el sopapo de que ni Urkullu ni quien sustituta a Torra en la presidencia de Cataluña acuden a esa cita y le dejan solo, convirtiendo esa conferencia en un memorial de agravios del resto de comunidades contra los privilegios de catalanes y vascos. Con lo cual, más que diálogo, lo que habría es una sucesión de monólogos no precisamente a su favor.

Antes de lograr la investidura, Sánchez está firmando cheques que muy difícilmente podrá pagar. Garantizar a ERC, como está haciendo, que si se abstiene habra un nuevo sistema de financiación autonómica más favorable a Cataluña, es, en el mejor de los casos, una ingenuidad. Si hasta ahora ha sido imposible acordar una imprescindible reforma del modelo, la posibilidad de lograr el consenso en una legislatura en la que el Gobierno necesitará cada día los votos de ERC y del PNV y dará más privilegios a Cataluña y País Vasco se antoja imposible. A no ser, claro, que Sánchez pretenda pactar la reforma del modelo exclusivamente con la Generalitat. Lo cual, aunque no sería la primera vez, constituiría un escándalo.

El atronador silencio de Iglesias en el debate político

En un partido acostumbrado a explayarse en declaraciones y mensajes en las redes sociales sobre cualquier asunto político para acaparar siempre el protagonismo, el silencio que está manteniendo Unidas Podemos y en especial su líder, Pablo Iglesias, durante todo el proceso de negociación entre el Gobierno y los independentistas de ERC resulta atronador. Ya avisó Iglesias a su militancia de que una vez conseguido que él fuera vicepresidente del Gobierno, el partido tendría que «ceder en muchas cosas». Lo que no era tan previsible es que entre esas cosas a las que Unidas Podemos tendría que renunciar es a tener una voz política propia con tal de que Iglesias esté en el Gobierno de España

El lendakari tiene a sueldo a los condenados del PNV

En medio del fragor de las negociaciones para el Gobierno, está pasando desapercibido un hecho que muestra la doble vara de medir que existe a la hora de exigir responsabilidades a los partidos nacionalistas cuando les afecta algún caso de corrupción. Pese a que el PNV presume de haber depurado a todos los implicados en la red corrupta destapada en el País Vasco, lo cierto es que tanto Alfredo de Miguel como Koldo Ochandiano, dos de los condenados en el llamado caso De Miguel, continúan a día de hoy trabajando y cobrando sueldos en sociedades que dependen directamente de Gobierno vasco. Aquí PNV se aferra al tópico de que solo los apartará si el Supremo confirma la sentencia.

Un sentencia de la que solo se beneficiará Puigdemont

Pocas veces se ha dado una sentencia con resultados tan paradójicos como la del Tribunal de Justicia de la Unión Europea respecto a la inmunidad de Oriol Junqueras. El fallo en favor del líder de ERC solo ha servido para que le resulte más difícil justificar ante el electorado independentista un acuerdo con el PSOE que ya tenía cerrado. Y todo indica que, a pesar del fallo seguirá en prisión. El gran beneficiado de la sentencia sobre Junqueras ha sido sin embargo su gran rival político, Carles Puigdemont, que no solo permanece fugado en libertad, sino que obtiene gracias a ella su acta de eurodiputado y una formidable plataforma para hacer campaña y ganarle las elecciones a Junqueras.

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