María Caeiro: «Aún me quedan muchos sueños»

La empresaria, concesionaria de Renault en A Coruña y Santiago, confirma que se emociona cuando canta el Miudiño en el pabellón del Obradoiro


Lleva el sambenito de Una-mujer-en-un-mundo-de-hombres con paciencia y dignidad. Pero es que María Caeiro (Santiago, 1963) siempre ha conducido con valentía. Hablamos en su despacho del concesionario Renault de A Coruña que dirige, insiste, con mucha humanidad. Me llamaron la atención sus botas camperas y su voz, transmisora de tranquilidad.

-Con eso de que son el termómetro de la economía, me tienen muy preocupado. ¿Se venden o no se venden coches?

-Se venden, aunque no en la medida que nos gustaría. Después de aquellos años de crisis, vinieron los famosos brotes verdes, pero lo cierto es que este año nos vamos a dar un batacazo.

-¿Mi próximo coche será eléctrico?

-Hay coches que uso en Galicia y que ya no podría meter en el centro de Madrid. Creo que cada vez somos más conscientes de lo que nos viene. Ya tenemos coches con más de 400 kilómetros de autonomía, aunque es verdad que hay que mejorar los puntos de recarga. Pero yo soy una soñadora. Y para que se cumplan, hay que luchar por los sueños.

-Hablemos del clásico: Una mujer en un mundo de hombres... ¿Sigue siéndolo?

-Sí, pero cada vez menos. Me acuerdo que, cuando empecé, un vendedor le dijo a mi padre: «O se va ella a la cocina o me voy yo». Le salió mal la apuesta, pero tuve que luchar con eso. Tuve que demostrar más por ser mujer.

-Por cierto, ¿es verdad que la decisión final en una pareja que compra un coche la adopta la mujer?

-Eso siempre. Pero no solo a la hora de comprar un coche. También en muchas otras cosas en la vida. Ellas lo tienen mucho más claro que ellos.

-¿Hay coches más femeninos que otros?

-Sí, los hay. Tienen mejores acacabados, más colores, más posibilidades de combinar.

-¿Le ponen muchas multas?

-Más de las que yo querría, aunque últimamente soy más prudente.

-Tendrá todos los puntos.

-Todos no, pero tengo muchos.

-Su trabajo casi le vino dado...

-Me ha gustado desde pequeñita. Yo llegaba del cole y me ponía a jugar en el taller; con los operarios, con mi padre. Me gustaba estar pegada a él, porque yo soy muy niña de papá. De este trabajo disfruto sobre todo de las relaciones humanas. Aquí hay muchos clientes que son amigos, que siguen trayendo regalos de navidad a los vendedores. Y eso es muy difícil.

-¿Nunca pensó si le hubiera gustado ser otra cosa?

-Bailarina o guitarrista en un conjunto de rock. Yo llevé a mi hijo cuando era pequeño a un concierto de los Stones. Y quedó encantado.

-Cuénteme alguna travesura infantil.

-Tengo alguna, pero no la puedo contar. Una vez, con una niña... No, no lo puedo contar.

-Vaya, seguro que la niña se acuerda.

-Sí, sí, Y alguna vez lo comentamos. A veces recupero la niña que hay en mí. Creo que todos lo hacemos un poco. Yo todavía tengo muchos sueños que cumplir.

-Dígame uno.

-Tener una autocaravana. Pero la verdad es que no me atrevo. Me da miedo cansarme pronto. Los miedos nos limitan. Pero sí que la voy a tener, ¿eh?

-¿Le echaron de clase alguna vez?

-Muchas. Y más de una vez llamaron a mi madre para que hablara con los profesores. No por maleducada, pero sí por gamberra.

-¿Le interesa la política?

-Solo por motivos profesionales, No me gusta mucho la política.

-¿Y el fútbol?

-Sí. A mi hijo lo metí enseguida en el Dépor. Yo soy madre monoparental y adopté a mi hijo con 5 años, Soy del Dépor y del Obradoiro en baloncesto. Cuando cantamos el Miudiño se me pone la carne de gallina.

-¿Qué aficiones tiene?

-Antes me gustaban mucho los deportes de riesgo: hice vuelo sin motor, por ejemplo.

-Las emociones fuertes.

-Sí, pero hasta que llegó mi hijo. Antes tuve unos años muy locos. Mi hermano, que es traumatólogo, me dijo una vez que se me habían acabado los angelitos. Y paré. Ahora paseo, me gusta la playa y nadar, pero sobre todo me gusta aprovechar mi tiempo libre para estar con mi gente, mi familia, mis amigos...

-¿Qué tal se defiene en la cocina?

-Me encanta. Y además, creo que soy buena cocinera porque aprendí de mi madre que es una muy buena cocinera. He vuelto a cocinar los fines de semana, aunque no soy capaz de estar toda la mañana en la cocina.

-Defínase en cuatro palabras.

-Impulsiva, con carácter, cariñosa y sociable.

-Una canción.

-Que sean dos: El breve espacio en que no estás, de Pablo Milanés y I say a little prayer for you, de Aretha Fanklin.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La felicidad. Y para ser feliz hay que tener salud y tener amor.

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