Sánchez puede complicar el plan de Feijoo

La repetición de los comicios generales el 10 de noviembre acercaría ya la fecha del nuevo Gobierno a la campaña en Galicia

MARISCAL

Llevamos dos meses echando cuentas para calcular las posibilidades de Pedro Sánchez de superar la votación de investidura. Pero ahora lo que toca es hacer números con las fechas del calendario para saber cuándo podrían celebrarse las elecciones generales si el líder del PSOE mantiene su decisión de no poner alguna silla morada en la Moncloa para que la ocupe un ministro (o ministra) de Unidas Podemos. La entrada de un partido comunista en el Gobierno de la nación es quizá la única barrera que no se ha franqueado en cuarenta años de democracia. El PSOE siempre se negó. Y parece que Sánchez no va a romper la tradición. En 1996, tras la corta victoria de Aznar con 156 escaños, Jordi Pujol sondeó a Felipe González sobre la posibilidad de formar un Gobierno de coalición con Izquierda Unida que contara con su apoyo. Entre los tres sumaban 178 escaños. «No quiero pactar con los comunistas», le respondió González, que recomendó al catalán llegar a un acuerdo con Aznar. Lo cuenta el propio Pujol en sus memorias.

Sánchez sí está dispuesto a pactar con los comunistas, pero esa, la de que no haya ministros de Unidas Podemos, es la única decisión que parece inamovible. Está convencido también de que a partir de mañana, cuando se anuncie la fecha de la investidura y se ponga en marcha el cronómetro, Albert Rivera empezará a flaquear y acabará entrando en pánico y absteniéndose para dejarle gobernar antes de que se repitan las elecciones. Pero acaba de darse cuenta de que eso no bastaría, porque Pablo Iglesias está dispuesto a votar en su contra si pretende ponerle contra las cuerdas con la abstención de Ciudadanos. De ahí su último ataque de ira desde Japón.

Forme o no parte del juego de presiones, desde la Moncloa se empiezan a filtrar ya fechas para las nuevas elecciones generales si la investidura falla en julio. Apunten esta: 10 de noviembre. Si mañana Meritxell Batet anuncia que la sesión de investidura se celebrará el 23 y 24 de julio, ese sería el día de las nuevas elecciones.

Unas generales en noviembre nos devolverían a un carrusel electoral cuando creíamos haber superado esa fase. El presidente catalán, Joaquim Torra, estudia adelantar las catalanas al 20 o 27 de octubre. Y, si puede interferir así en la política española, mejor todavía. Yendo a las urnas a mitad de noviembre, es posible que en España no hubiera nuevo Gobierno, suponiendo que se consiguiera superar el bloqueo, hasta bien entrado el 2020, allá por febrero. Unos plazos que trastocarían también los planes de Alberto Núñez Feijoo, dado que se acercan ya peligrosamente a la precampaña de las gallegas, que deberían celebrarse en septiembre del 2020. Pasado el tren de la Moncloa, el presidente de la Xunta aspira a la proeza de un cuarto mandato, como un Fernando Alonso que, sin opciones en la fórmula 1, se plantea el reto alternativo de la triple corona para mantener la adrenalina. Feijoo planeaba para ello una campaña personalista, alejada por completo de siglas y de la refriega de Madrid. Pero una repetición de las generales haría imposible que las gallegas no estuvieran contaminadas por el escenario político nacional.

Errejón aspira a ser la nueva bisagra a nivel nacional

En la batalla por doblegar a Pablo Iglesias para tratar de forzarle a apoyar la investidura de Sánchez sin más contrapartida que unos difusos puestos en la Administración, pero sin ministros, a Sánchez le ha salido otro aliado. El ex número dos de Podemos, Íñigo Errejón, prepara ya el lanzamiento de un partido de ámbito nacional para tratar de repetir el buen resultado cosechado en Madrid, a pesar de quedar sin opciones para la alcaldía y la Comunidad. Unas nuevas elecciones en las que compita el partido de Errejón restarían aún más poder a Unidas Podemos y debilitarían sin duda su posición. De hecho, el ex número dos de Podemos aspira a convertirse en la bisagra que sustituya a Ciudadanos.

Casado, Rivera e Iglesias, otra vez en el confesionario

Dicen en el PSOE que «todo va a ser muy rápido» y que el panorama político se despejará pronto. Es decir, que Sánchez va a ir a una investidura en julio independientemente de que tenga garantizados o no los apoyos suficientes para sacarla adelante. Pero, sea pronto o tarde, a lo que el líder del PSOE no renuncia es a utilizar antes de someterse a la votación todos los recursos mediáticos a su alcance que su gurú Iván Redondo maneja como nadie. Antes de exponerse a la investidura, el líder del PSOE obligará a Casado, Rivera e Iglesias a pasar de nuevo por el confesionario de la Moncloa, lo que dará lugar a nuevas fotografías que refuercen su imagen presidencial, aunque ejerza el cargo en funciones.

Quien gana los comicios es el que más se juega si se repiten

Se multiplican las especulaciones, cálculos y pronósticos sobre a quién beneficiaría una repetición de las elecciones. Y se manejan esos datos como un elemento más de presión en la guerra psicológica de los acuerdos para la investidura. De entrada es inútil elucubrar hipótesis, porque lo que parece claro ahora, que los beneficiados serían el PSOE y el PP y los perjudicados Vox, Ciudadanos y Podemos, podría darse la vuelta en cuatro meses. Pero, por más que se diga lo contrario, quien más tiene que perder si se repiten las elecciones es quien las ha ganado. Es decir, el PSOE. Las urnas las carga el diablo y más vale un Gobierno en precario, y hasta en funciones, que arriesgarse a perderlo todo.

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