Rita Míguez: «El mar no es de todos»

La presidenta de la Asociación Española de Mujeres del Mar se expresa con la determinación de un político pero no se le aprecia el doblez


Rita Míguez (Cesantes, Redondela, 1973) tiene un discurso poderoso y sin titubeos. Me cita en una cafetería de Arcade donde se presenta con un chándal del equipo de fútbol de su hijo y una ancha diadema que sujeta un pelo negro como la noche. Se expresa con la determinación de un político pero no se le aprecia el doblez. A veces parece la voz del mar.

-Usted preside un colectivo de 15.000 mujeres...

-15.000 mujeres y hombres.

-Y pretenden...

-Luchar por la visibilidad de nuestro trabajo, lo que las mujeres de la pesca aportamos a la sociedad y al sector. Pero no solo la visibilidad: también el empoderamiento, el liderazgo, enfermedades profesionales, relevo generacional... Cada vez que nos sentamos a hablar aparece algo más.

-Son profesionales de todo tipo.

-Sí, desde rederas a comercializadoras, pasando por mariscadoras o científicas. Pero vemos más lo que nos une que lo que nos separa.

-Cuando se habla de la pesca, nos imaginamos a un señor rudo recogiendo redes.

-Eso es. Es una imagen masculina.

-Pero, si hablamos del marisqueo, pensamos en mujeres.

-En el marisqueo a pie. Y porque llevamos años trabajando en esa visibilización. Este es un trabajo duro y es lo que tenemos que enseñar, esa dureza.

-Ustedes trabajan quince días al mes. Imagino que ganarán para llegar al 31.

-¡Ojalá! A veces no llega. Depende del precio del producto. No está en nuestras manos.

-Supongo que les compensa.

-Mire, yo llevo doce años trabajando en esto y, cuando trabajas en el mar... A mí es que me enamoró. Del mar te enamoras. Tiene algo que te engancha.

-¿Hay que sentir esa pasión para trabajar en el mar?

-Yo creo que sí. Yo la siento y creo que transmito esa pasión. Tenemos que luchar para dejar esto mejor de lo que está para las próximas generaciones.

-Al mar no le va muy bien.

-No le va bien, no. Pero yo soy positiva. Tenemos que sembrar más, concienciarnos más, pero no solo nosotros, sino toda la sociedad.

-¿Cree que sus hijos, si quieren, podrán dedicarse a lo mismo que usted?

-Lo que puedo decir es que lucharé para que puedan hacerlo si quieren, y en mejores condiciones que yo.

-Este año hemos vivido un fuerte impulso feminista.

-Sí. Hay quien le llama revolución, yo le llamo justicia. Vamos por el buen camino, pero las políticas de género son muy necesarias.

-¿Qué tal con los furtivos por aquí?

-¡Buf! Como en todos los sitios. Es verdad que trabajamos doce o quince días, pero luego hay que ir a hacer las vigilancias. Esto no es solo extraer; hay que limpiar, vigilar, sembrar. A veces es más rentable invertir en vigilancia que en producto.

-¿El mar es de todos?

-No. El mar no es de todos.

-Pues, ¿de quién es el mar?

-De quien lo trabaja y lo cuida.

-Aquí sabrán mucho de ostras. ¿Realmente son afrodisíacas?

-Yo creo que sí, pero no vale con comer solo una o dos. Hay que comer más, que sean buenas y con una botella de albariño de Soutomaior. Con eso, el efecto está garantizado.

-¿A quién le recomienda ese plan? ¿A Feijoo, a Gonzalo Caballero, a Luís Villares o a Ana Pontón?

-Yo creo que a todos.

-¿De pequeña ya le gustaba tanto el mundo del mar?

-No, fue la madre de mi marido quien hace 20 años me metió en esto. Ella fue toda la vida presidenta de las mariscadoras.

-¿Qué le gusta hacer cuando no trabaja?

-Crossfit. Empecé a hacerlo con mi hija y me he enganchado. Hacer deporte con tu hija es la perfección.

-¿Le gusta cocinar?

-Mucho. No cocino todos los días porque tengo la suerte de contar con mi suegra.

-Defínase en cuatro palabras.

-Soy fuerte, comprensiva, sincera... La cuarta se la dejo a usted.

-Gracias, pero no me siento preparado. ¿Celta o Dépor?

-Celta. De vez en cuando voy a verlo. Los grandes partidos. Me gusta mucho el ambiente. La verdad es que me gusta la fiesta, pasármelo bien.

-Algo que no haya hecho y le gustaría hacer.

-Tocar la guitarra.

-¿Tiene un lugar favorito?

-Cualquiera con mar. A veces voy al interior y veo sitios muy bonitos, pero en pocos días noto que me falta el mar.

-¿Qué se le da mejor?

-Organizar.

-¿Y qué se le da peor?

-Cuando tengo que ser dura con alguien lo paso mal. No me gusta hacer daño, pero a veces tienes que hacerlo. Y luego la gente te lo agradece.

-Una canción.

-No dudaría, de Antonio Flores.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Ser feliz.

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