En Marea, un divorcio entre auditores

Los críticos que no entraron en el consello esperan un informe para mover ficha


santiago / la voz

Igual que una familia que se rompe gasta el dinero en abogados, En Marea ha decidido dejárselo en auditores. La desconfianza evidente entre las dos corrientes enfrentadas ha convertido en determinante el papel de los profesionales que se dedican a revisar y evaluar la coherencia y precisión de los resultados de una gestión, en este caso electoral.

La petición de un examen exhaustivo del proceso de votación por parte de la candidatura perdedora es el último hilo que mantiene unidas las costuras de una formación divida entre los partidarios de Luís Villares, el vencedor telemático, y los de David Bruzos, que contaba con el respaldo de los principales partidos (Anova, Podemos y Esquerda Unida) y de los referentes municipales de la izquierda rupturista.

Los festivos navideños han retrasado el análisis independiente que debe determinar si existió alguna irregularidad en la contundente victoria del exjuez, cuestionada abiertamente por los partidarios de Entre Todas, que, por el sistema de representatividad de En Marea, tendrían derecho a 14 puestos en un Consello compuesto por 35 personas. Los 21 de Villares ya tomaron posesión del cargo, pero lo que puedan hacer los críticos es todavía una incógnita, porque más allá de las opiniones personales también cuenta el posicionamiento orgánico, y de momento mantienen una opinión ambigua.

Esquerda Unida (EU), sin esperar al resultado de la auditoría, ya adelantó que no reconoce al Consello por ser el resultado de un «proceso viciado e irregular». Al margen de apreciar falta de garantías, el grupo liderado por la diputada Eva Solla también se remite a otra auditoría, e insisten en conocer con detalle qué motivos llevaron al comité de garantías -controlado por Villares- a cesar a tres personas del comité electoral que, supuestamente, entraron en el censo antes de la cita de primeros del mes de diciembre, provocando el aplazamiento de las votaciones y el cambio de la empresa encargada de gestionar los votos telemáticos, ahora en cuestión.

Las alcaldías, en peligro

Tanto EU como Anova se preocuparon en los últimos días de sembrar dudas sobre el resultado electoral, pero garantizaron su idea de seguir trabajando en el «espazo de confluencia». El alcalde de Santiago, por ejemplo, afirmó que no tiene ninguna intención de abandonar En Marea, pero ha decidido centrarse en Compostela Aberta, lo que se interpreta como un dique para frenar una segunda candidatura de «unidade popular» o que Podemos Galicia, la formación más influyente por número de inscritos, acabe presentando sus propias listas en las ciudades, mermando las posibilidades de repetir de los tres alcaldes.

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