Los círculos de Podemos se desinflan

De más de un centenar en el 2014 se pasó a cincuenta en el 2015 y ahora hay once oficiales


santiago / la voz

De la efervescencia del 15 de mayo del 2011, con miles de indignados acampando en plazas de toda España, surgió Podemos, que, tras dar la campanada con cinco escaños en las elecciones europeas, recondujo en villas y ciudades la indignación generalizada y la canalizó a través de sus círculos, espacios de debate político que se sucedieron en bares y locales públicos. Galicia no fue ajena a ese movimiento, y en torno a un centenar de grupos comenzaron a organizarse, sobre todo, en las ciudades. Cuando el partido del entonces líder indiscutible, Pablo Iglesias, quiso ordenar esa base social con el nombramiento de secretarios locales, en Galicia se registraron oficialmente cincuenta círculos con sus respectivos consejos ciudadanos municipales.

De aquel movimiento sin precedentes no quedan más que once círculos oficiales, que suman en torno a quinientas personas registradas. Son los que permanecen en las localidades en las que la nueva dirección autonómica convocó primarias para la renovación de los secretarios locales: A Coruña, Ames, Santiago, Gondomar,  Ferrol, Lugo, Ourense, Pontevedra, Sanxenxo, Sarria y  Vigo, con algunos coletazos en Cedeira, O Barco de Valdeorras y alguna que otra localidad donde queda militancia que se reúne con cierta asiduidad.

Reactivar los círculos es una de las tareas que se marcó el nuevo secretario xeral autonómico, Antón Gómez-Reino. El objetivo está claro: recuperar las bases y movilizarlas con la vista puesta en las elecciones municipales, a las que Podemos se presentará por vez primera y en coalición con otras fuerzas de izquierdas. Si se atiende al mandato de los inscritos, respetando el nombre de Podemos menos en aquellas localidades en las que ya está implantada una marca propia: léase Marea Atlántica, Compostela Aberta o Ferrol en Común.

Gómez-Reino acusó en campaña a la anterior secretaria xeral, Carmen Santos, de haber dejado morir los círculos. Los números son más que evidentes: de cincuenta círculos oficiales a once, a lo que hay que añadir que hace un año expiró el mandato de los secretarios municipales sin que hubiese prisa por renovar los cargos. Hasta ahora, que hay de nuevo cita con las urnas. Claro que también tiene mucho que ver que el activismo en las calles decayó desde aquellas fechas y que muchos indignados de entonces dejaron de estarlo, o simplemente se desencantaron de la nueva política y de sus cantos de sirena.

Uno de los pioneros en los movimientos sociales de Podemos en Galicia, el exsecretario municipal de Arzúa, lo resume así: «Ademais dos cincuenta oficiais, había tamén chats con voceiros de círculos que chegaron a ter setenta persoas e que eran de localidades nas que non había secretarios municipais», recuerda Xosé Zapata. Porque las redes sociales fueron entonces otro elemento movilizador: de aquellos grupos activos quedan Amigos Podemos Pontevedra, Podemos Rías Baixas, Amigos Podemos Santiago y alguna agrupación local con cierta presencia en las comunidades virtuales.

Zapata no solo lamenta la desmovilización, sino también la escasa presencia femenina en los actuales órganos de decisión. La lista de Carolina Bescansa estaba formada, mayoritariamente, por mujeres, mientras que la de Gómez-Reino era paritaria. Pero resulta significativo que, de las 18 personas que se presentaron a las secretarías locales para las que los inscritos votan esta semana -quince, si se atiende a los que lograron avales- solo hay dos candidatas: Paula Santiago en Sarria y María del Carmen Camiña en Sanxenxo. «Parafraseando os lemas que deberiamos apoiar todos: “O futuro da política será feminino ou non será”. Facendo caso a este axioma, a política municipal de Podemos Galicia seguirá sen existir, e ademais sen mulleres». Desde su punto de vista, crítico con el devenir del partido, lo que mueve a la mayoría de estos aspirantes es «colocarse nas listas oficiais».

La nueva campaña

Contra esta bajamar quiere luchar ahora Gómez-Reino, y por eso en la reunión que mantuvo el viernes el consello cidadán autonómico pidió a sus representantes que convenzan a las bases para que se inscriban en En Marea y voten en las primarias que celebra el partido instrumental. Dos son los objetivos. El primero, que la candidatura de los críticos de En Marea, a la que se sumará Podemos, derrote a la de Luís Villares. El segundo, que Podemos tenga un peso específico en En Marea para poder decidir en las listas de las municipales y, a medio plazo, en las próximas elecciones autonómicas.

Desde que Gómez-Reino hizo el llamamiento, el censo de En Marea subió en torno a 350 personas -el marcador registraba ayer 3.352 inscritos-, pero eso no quiere decir que todas sean de Podemos o del sector crítico, porque su maniobra pudo movilizar también a personas afines a Villares. Hay que tener en cuenta, además, que en Podemos hay una masa social al margen de los cargos que nunca vio con buenos ojos el pacto con En Marea y que sigue renegando de las alianzas con los partidos nacionalistas.

Podemos Galicia cuenta con 20.000 personas registradas, de las que 11.000 son inscritos activos. En las primarias autonómicas celebradas el mes pasado votaron 3.169 personas, y la participación en las agrupaciones locales no supera las 500. El círculo morado pierde fuelle.

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