Más pintadas y mucho más dañinas

Carlos Punzón
c. punzón VIGO / LA VOZ

GALICIA

Los expertos alertan de la dificultad de borrar los espráis de bazares chinos por sus componentes

18 sep 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

La lucha contra las pintadas y los grafitis se están encontrando con un nuevo elemento que hace mucho más difícil la prevención, eliminación y tratamiento de los grafitis. Empresas especializadas en limpieza industrial y de fachadas y expertos en restauración artística constatan un incremento en los perjuicios causados en Galicia por las pintadas realizadas con los espráis de pintura que venden la mayoría de los bazares chinos.

Mezclas de productos químicos desconocidos, pinturas de composición infrecuente y una variación constante de los componentes de dichos aerosoles de baja calidad y precio están haciendo que sea más difícil la eliminación del rastro de las pintadas, mientras proliferan en número. «Hay algunas que nosotros ya no tratamos a causa de su complicación, porque no se sabe qué composición tienen las pinturas utilizadas por los espráis que venden en los chinos ni cómo atajarlas aún», señala José Antonio Rodríguez, gerente de la empresa de limpieza industrial Symatec, de Lalín. Añade que hasta hace poco todas las pintadas tenían remedio, «pero ya hay fabricantes que han dejado también de producir los tratamientos contra las pintadas porque se desconocen sus componentes», señala al tiempo que incide que el borrado se encarecerá y que sectores como el granitero «están muy preocupados y centrados en tratar de dar con una solución a los grafitis con ese tipo de pinturas».

Paulo González Díaz, maestro canteiro en Poio, certifica el desconcierto que las pinturas procedentes de China están generando entre canteros y restauradores. «Penetran mucho más y cuesta más quitarla de la piedra utilizada mayoritariamente en Galicia, que suelen estar labrada y tiene el poro abierto». Señala que el tipo de pinturas que más emplean quienes pintan firmas, palabras de identificación o simples garabatos suelen ser de bazares de bajo coste, y que incluso pueden llegar a introducirse un centímetro en el interior de la piedra. «Si quedan restos en el interior, producirán sales que acabarán afectando a la piedra», dice para advertir que por eso la eliminación suele necesitar de una intervención de mayor dimensión para borrar los restos químicos cuando se trata de grafitis sobre piedra.