Científicos galos ponen localizadores a la velutina para hallar y eliminar sus nidos

Los apicultores gallegos apuestan por un nuevo atrayente con levadura para las trampas

m. s.
redacción / la voz

Francia fue el primer país donde desembarcaron las velutinas, en el 2004, como polizones en un carguero que transportaba madera desde el sudeste asiático hasta Burdeos. Ahora el país está completamente colonizado por la especie y la única posibilidad para luchar contra ella es controlar los niveles de población. Tras muchos años de búsqueda de métodos, llegaron a la conclusión de que la medida más efectiva para combatir la plaga es la destrucción de nidos, pero resulta complicado detectarlos antes de que las avispas los abandonen. Para solucionar el problema, los investigadores del Institut National de la Recherche Agronomique (INRA) y sus colegas ingleses de la University of Exeter han desarrollado una nueva técnica: equipar a los insectos con un dispositivo de localización y seguirlos hasta el nido. Aunque no es la primera vez que se intenta utilizar a las propias avispas como cebo, los científicos franceses han ahondado en esta técnica.

El proceso comienza con la captura de una obrera a la que colocan el transmisor colgando del abdomen, dentro de una cápsula. El artilugio tiene un alcance de 800 metros y pesa 0,28 gramos. Puesto que esta especie puede transportar cargas de hasta el 80 % de su peso, los ejemplares que se seleccionan para realizar el seguimiento deben superar los 0,35 gramos. Los elegidos son entrenados para volar con el bulto adicional en una jaula antes de ser liberados. A partir de ese momento, solo queda seguirles el rastro hasta el nido, que puede estar situado en un radio de hasta 1.330 metros desde el punto de partida de la obrera, que se convierte, involuntariamente, en una infiltrada.

Este modus operandi, propio de una película de espías, puede parecer complejo, pero se postula como un método prometedor para combatir a la especie invasora al ser la primera herramienta que permite localizar los nidos antes de su abandono y, así, destruirlos tan pronto como sea posible. Según los investigadores, es la técnica más efectiva para el control de la plaga, ya que califican de ineficiente la otra vía que se utiliza actualmente, basada en la captura de reinas.

Pero los científicos del INRA han ido más lejos y han detectado una cepa de hongos entomopatógenos, concretamente el beauveria y el metharizium, que pueden infectar a las velutinas y resultar letales. Su utilización se complementaría con la técnica de ubicación de nidos, puesto que sería donde se inyectarían como agentes de control biológico para acabar con sus habitantes sin dañar el medio ambiente.

Propuesta de AGA

Mientras, en Galicia la técnica más utilizada es el trampeo mediante distintas herramientas, algunas más profesionales que otras. Una de las más populares son las trampas caseras, que seducen a las avispas con un líquido atrayente. Hasta ahora, este cebo se fabricaba a base de cerveza negra y zumo de arándanos, pero desde la Asociación Galega de Apicultores (AGA) proponen una nueva receta más barata y eficaz: «Consiste en mesturar cinco litros de auga con dous quilogramos de azucre e 50 gramos de lévedo de pan que podemos mercar nunha panadería». Además, recomiendan sustituir las trampas de primavera, de tamaño pequeño, por la francesa, una caja de madera con vías de escape para otros insectos. Aunque hay otras opciones menos exquisitas e igual de válidas, como los botes de cristal de un kilogramo colocados, sin tapa, sobre las colmenas de las abejas, «incluso caldeiros de plástico abertos», exponen en la web de la AGA. Y es que, a falta de medios tan sofisticados como los del país vecino, la imaginación es el arma más poderosa con la que cuentan los productores de miel.

Cualquier invento, técnica o herramienta es bienvenida entre los que combaten la plaga asiática. Y con razón. Desde que entraron en el continente, las avispas se han expandido sin freno y ya se ha detectado su presencia en ocho países. Portugal, Italia, Alemania, Bélgica, Holanda y Reino Unido se suman a España y Francia en la lista de territorios invadidos por la velutina.

Apicultores, ecologistas y grupos políticos piden que se declare como plaga

Muchos colectivos definen la velutina como una plaga. Cada día más organizaciones de toda naturaleza se suman a la petición de declarar como plaga a la velutina, catalogada como especie exótica invasora. Hace unas semanas, el sindicato Unións Agrarias instó a la Xunta a tomar esta decisión, sin éxito. Desde entonces, asociaciones como la Asociación Galega de Apicultores (AGA), grupos políticos como el PSdeG e instituciones como el Concello de Lugo han solicitado a la Administración tomar esta medida ante lo que consideran un problema grave. La última organización en formular la demanda ha sido la Federación Rural Galega (Fruga). Su coordinador en la provincia lucense, Elías Somoza, instó ayer al Gobierno presidido por Feijoo que se tome «en serio» la expansión de la avispa asiática y manifestó que «la Xunta está mirando para otro lado».

Ante la creciente alarma social, la conselleira de Medio Rural, Ángeles Vázquez, aseguró hace unos días que la Administración autonómica carece de competencia para activar la declaración de plaga y dijo que «la velutina vino para quedarse» y «hay que convivir con ella». Desde el Ministerio de Agricultura alegan que tampoco tienen capacidad para decidir sobre la avispa asiática porque su actividad «no afecta a cultivos vegetales».

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