«La semilla está puesta»

Las escuchas telefónicas revelan conversaciones en las que los muñidores del alijo dudan entre Miñanco y Charlín

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vilagarcía / la voz

El trabajo desarrollado por los Grupos de Respuesta Especial contra el Crimen Organizado (Greco) de la Policía Nacional a lo largo del último año y medio incluye escuchas telefónicas en las que se van tejiendo las dos operaciones que la red desarticulada estaba preparando. Las conversaciones entre los narcos constituyen un documento único para desentrañar no solo la forma en la que operan, sino también las opiniones que sus compañeros de viaje les merecen y la evolución de sus relaciones.

Luis Manuel Rodríguez Parada acaba trabajando para los Charlines en uno de los alijos. José Manuel García Vilasoa sería el encargado de contactar con la organización suministradora, de venezolanos y colombianos. El 16 de junio del 2017 mantienen la siguiente charla tras visitar el astillero Graünner, en Cambados. El negocio está en sus inicios:

-Vilasoa (V): Valer, vale la pena, lo que pasa es que no vale cualquiera y además hay mucho que andar, Manolo. La confianza no se consigue de un día para otro.

-Parada (P): Y además ya viste lo que te dijo, esto no se hace en dos días, esto aún lleva tiempo y tal.

-V: Yo lo entiendo.

-P: Cuando soltó el otro si esto, yo a este ya te digo yo, ya lo conozco de toda la vida, pero al mismo tiempo yo no tengo trabajado con él después de que trabajara con aquel que era primo de [inaudible], no sé.

-V: Bueno.

-P: A ver qué sale. A lo mejor no es nada y a lo mejor [inaudible], a lo mejor no es nada, pero si no tocamos, no sabemos.

-V: No se sabe, y si viene algo por ahí, que es muy posible, entiendes.

P: Pues mira, ya sabemos lo que hay para poder.

-V: Ya sabemos a qué puerta tocar.

-P: Para poder comprometernos y hacerlo todo.

-V: La semilla está puesta. A ver si hay una tabacalera por ahí.

-P: ¿Tabacalera?

-Sí, no me queda tabaco. Me queda uno.

-P: Tengo yo.

-V: Es igual, tengo que comprar. En mi camino para allá no tengo [inaudible]. La persona, la persona que me va a controlar a mí el barco es de plena confianza.

Poco después, los mismos contertulios hablan de su impresión sobre los Charlines y un personaje fácil de identificar: Sito Miñanco, que entonces disfrutaba del tercer grado en Algeciras. El contraste, plagado de episodios mitificados y llamativos errores, es del todo elocuente. Dudan.

-V: Hay gente que lo lleva en la piel, que lo lleva en la sangre.

-P: [Inaudible].

-V: Por eso, a ese me refería.

-P: Ese ya pueden estar mallándole en la cabeza que es igual, como tarden en darle otro martillazo ya le escapó.

-V: Manda huevos.

-P: Fue siempre eso, ese qué necesidad tenía de estar delante del toro.

-V: Claro.

-P: Ninguna.

-V: Pero le va la marcha.

-P: Le va la marcha, y si falla cualquier cosa, sube él a la lancha y la va a descargar.

-V: Sí, sí.

-P: Pero va él.

-V: Por eso tiene tanta confianza allá, no te parece que es por eso.

-P: Es por eso. Y cuando él estaba de presidente en el Cambados, si llega a estar de presidente hoy el Cambados estaba jugando con el Real Madrid. Hubo un año que metió al equipo en un avión y fue a jugar contra los colombianos y de aquella aún estaba Escobar. De aquella trabajaba mucho con Escobar. Hizo él un equipo, el Cambados, que era el presidente, y los de allá hicieron otro equipo. Y fueron allá y ganaron. Y como ganaron, tuvo a los jugadores allá. Cuando llegaron aquí, un poco más y quedan todos divorciados. Cuando llegaron aquí pasó un mes. Los tuvo de fiesta un mes. Y llegó aquí y en vez de mandarlos para casa tenía tres pisos alquilados que eran todos seguidos. Y los metió a todos dentro, fue a un club y lo llenó de putas, cerró la puerta y marchó. Y hasta el día siguiente no les vino a abrir. Les dejó la nevera llena de comida y bebida. Metiera 34 putas, cerró la puerta y dijo: «Hasta que mañana venga a abrir, no sale ni dios». Al día siguiente fue a abrirles y les dijo: «Ahora podéis ir para casa». Cuando llegaron a casa, las mujeres los tenían denunciados por desaparecidos. Eso fue verdad.

-V: No, ya, ya. Me lo creo bien.

-P: Este es la hostia.

-V: Si cogió la fama que tiene es porque lo hizo.

-P: Entonces, este ahora toca un poco, y como el otro le diga dale para adelante, ya está.

-V: Hablar las cosas y listo. Sin empalmarnos con esto.

-P: Y no hace falta ni Coronel ni hostias, como sea a través de Sito o a través de Costiña.

-V: Ponen ellos la mercancía.

-P: Ponen ellos todo ya. Y si ellos llegan allá y a lo mejor compran tres o cuatro mil para ellos, tienen siempre. Esto está cerrado, ¿no?

-V: Cerrado, vete por allí, por donde aparqué yo.

-P: Así que él, allá, es como si estuviera aquí.

-V: Ya, ya. Esta es buena semilla, mejor que la del viejo que dice Manolo. El viejo de Manolo.

-P: El viejo, lo que pasa, es que va a estar jodido.

-V: Aparte no tiene nada. No tiene. Tiene historia.

-P: No tiene nada.

-V: Tiene historia, pero no tiene nada.

-P: Anda a ver dónde...

-V: Así es más complicado.

-P: [Inaudible].

-V: Hay que darle, hay que darle.

-P: Yo intento buscar donde veo que puede haber algo, donde puede haber. Conozco mucho más, pero qué va, pintar el parvo.

-V: Puede haber. Si no hay por cualquier cosa, pues oye...

El 4 de diciembre es el propio Melchor Charlín, el hijo del patriarca arousano, quien habla con uno de sus contactos en Portugal.

-Melchor (M): Estuve el sábado con el vecino tuyo, de tu tierra, y habló mi amigo. Le dijo que hasta a partir del mes de enero no se hacía nada.

-Arlindo (A): ¡Ni febrero, ni marzo, ni abril...!

-M: ¡No, no, no! Enero, a partir de enero.

-A: Está bien, esto es una mierda... Es una mierda.

-M: ¿Y yo que quieres que le haga? Yo te comento lo que se dijeron, porque yo fui en persona. Fui en persona para estar con él y él, desde allí, frente a mí, llamó a Gafo y el amigo mío, el amigo mío habló en persona con él y le dijo eso: que hasta a partir de enero no se podía hacer nada. Yo te comento lo que se dijeron.

Ocho meses después, la operación se dirige a su final. Este mismo lunes, 6 de agosto del 2018, Pedro Rodríguez, el armador del remolcador Titán III, navega hacia Galicia con 2,7 toneladas de cocaína. Es la última conversación que registra el expediente. El boirense Mario Otero, encargado de la logística de la última fase, el traslado de la droga en tierra, se pone en contacto con Rodríguez, que tripula el barco.

-Otero (O): Tú bien, todo bien, ¿no?

-Rodríguez (R): Vale, después te llamo yo.

-O: Escucha, todo bien, ¿no?

-R: Estamos andando menos, eso sería para el jueves, para el jueves.

-O: Vale, venga.

-R: Porque hay mal tiempo, mal tiempo. Tú tienes todo listo, ¿no? ¿Todo está bien?

-O: Joder, sí, sí, sin problema.

-R: Vale, vale, vale, vale. Si eso es lo que yo quiero.

-O: Para el jueves, ¿no?

-R: Para el jueves, para el jueves. Sería sobre las once de la noche o por ahí.

-O: Vale, venga, hablamos.

-R: Después, por el otro, te doy más información.

A las dos de la madrugada siguiente, el Titán era abordado.

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