«Me lo estoy pasando muy bien»

El baionés, secretario general de CC.OO. en Galicia, se somete a una entrevista "muy de cerca"


Año y poco después de acceder al cargo, Ramón Sarmiento (Baiona, 1973) dice que ya se ha quitado la «L». Llega a la entrevista (a las cuatro de la tarde en un hotel de Santiago) sin comer y tras una reunión. Así que, con una cadencia lenta, contesta a las preguntas mientras se aprieta un sándwich de jamón y queso y unas aceitunas.

-Hay quien opina que el mundo se divide entre los que viven siempre donde nacieron y los que no. Usted es de los primeros.

-El lugar donde nací es un lugar privilegiado, como para querer quedarte. Además, es bonito vivir en el entorno de todos tus recuerdos.

-¿Qué tal este año al frente del sindicato en Galicia?

-La verdad es que me había hecho una idea que no se corresponde del todo con la realidad, pero tengo que reconocer que me lo estoy pasando muy bien. Llevo en el sindicato veintipico años, pero la oportunidad de intervención que te da un cargo como este te genera la satisfacción de ver que el trabajo diario da sus frutos.

-Y eso que no son tiempos muy buenos para los sindicatos.

-Yo, lo que no tengo claro es que haya habido tiempos mejores. Ser sindicalista es una vocación. No voy a decir que serlo hoy es más difícil de lo que lo era en otros tiempos. Creo que el sindicalismo goza de buena salud.

-¿Mil euros es un sueldazo?

-Mil euros debería ser lo mínimo para cualquier trabajador, aunque para una economía como la nuestra, en Galicia, supondría toda una revolución.

-¿No nos han estafado un poco con esto de la crisis?

-Lo que le puedo decir es que en el reparto de la renta entre el capital y los trabajadores hubo un descenso de 5 puntos. Y toda esta devaluación salarial ha incrementado la desigualdad.

-Cuénteme un secreto para encarar una negociación y salir airoso.

-No vender motos. En los tiempos de la crisis, con mucha frecuencia la empresa llamaba al trabajador para explicarle que las cosas iban mal y había que recortar. Ahora que van mejor, esa llamada para devolver lo recortado no se está produciendo.

-¿Cuál era su trabajo antes de ser sindicalista a tiempo completo?

-Calderero del naval.

-¿Y cómo se metió en esto?

-Pues por levantar la mano en las asambleas. Al final acabaron diciéndome que, ya que preguntaba tanto, por qué no me metía. Yo soy un enamorado de mi profesión y lamento no seguir trabajando en un barco.

-¿Qué tal lo está haciendo Pedro Sánchez?

-El día que su acción de gobierno se acompase con este ambiente de campaña electoral puede llegar incluso hasta a estar bien.

-Hablemos más de usted, ¿ya era rebelde de niño?

-Yo fui un niño de canicas y bicicleta, de playa y marismas. Fui bastante traste. Pero también había que trabajar: criábamos animales, la huerta... Con la lógica de hoy se podría hablar de explotación infantil.

-¿Qué hace en su tiempo libre?

-Tengo cuatro hijos de entre 13 y 2 años, así que ya se puede imaginar a qué dedico el tiempo libre, ja, ja. También me gusta trabajar la huerta y mi vocación frustrada, que es la carpintería. Pero mire, si algo debe tener claro un sindicalista es que no se pueden tener aficiones, porque no hay tiempo para ellas. O eso, o te quedas sin familia.

-¿Presume de huerta?

-Tengo una tierra en la que sería imperdonable no plantar algo, porque da de todo. Pero quien presume de huerta es mi mujer.

-¿No tendrá algún somier por ahí cerrando una finca?

-No, no, ja, ja. Aunque no puedo decir que no lo tuviera alguna vez. Tapando un agujero en la tela metálica.

-¿Qué tal cocina?

-Muy bien. Es una de mis grandes pasiones. No cocino muchas cosas, pero las hago bien. O eso dicen. Me gusta hacer paellas.

-¿Celta o Dépor?

-Soy poco futbolero. Me siento vigués de identidad, porque en el plano laboral, y sindical, Vigo imprime un carácter muy particular.

-¿A quién de estas le echaría un baile: Irene Montero, Inés Arrimadas, Carmen Calvo o Fátima Báñez?

-(...) ¡Joder! A Carmen Calvo. Para que no digan que no cogí a una de las guapas.

-Defínase en cuatro palabras.

-Obstinado, apasionado, trabajador y optimista.

-Su lugar favorito en el mundo.

-El porche de mi casa.

-¿De qué se arrepiente?

-De no haber estudiado más, de no haber ido a la Universidad.

-¿Tatuajes?

-No. Llegué tarde a esa moda y creo que, aunque me siento joven, ya no tengo edad para seguir modas.

-Elija una canción.

-Pues Thunder Trucks, de AC/DC. Me la pongo mucho, me funciona para cargar las pilas.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Vivirla con honradez. Sobre todo con nosotros mismos.

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