Bocatas a un euro en el recreo

La Xunta licita las cafeterías de los institutos marcando precios máximos y con un pliego de condiciones que despierta las quejas de los autónomos que trabajan en el sector

Alumnos del IES Río Cabe en una imagen de archivo
Alumnos del IES Río Cabe en una imagen de archivo

redacción / la voz

La nueva Lei de Contratos do Sector Público ha obligado a cambiar la adjudicación de las cafeterías de los institutos de Galicia, que hasta este año era una responsabilidad del director del centro, que intentaba obtener tres ofertas para garantizar la mejor opción. Ahora, el modelo es un concurso abierto que se divide por provincias (lotes) y cada cafetería es independiente de otra (sublotes), pero un interesado puede pujar por hasta diez opciones. Hay 107 en A Coruña, 86 en Pontevedra, 33 en Lugo y 29 en Ourense.

El cambio normativo ha caído como una bomba entre muchos adjudicatarios actuales, que temen el epígrafe que permite presentar propuestas a diez cafeterías, lo que supone ajustar mejor los precios para las grandes empresas. Esto es un resumen de lo que exige la Xunta: 

100 puntos totales

30 para el canon. La consellería establece un canon anual que debe pagar el adjudicatario en función del número de alumnos y profesores del centro y las horas en las que debe estar abierta la cafetería. Este varía tanto que va de los 107 euros del IES Mestre Landín de Marín (con 126 alumnos y 26 profesores) a los 1960 de la Escola Oficial de Idiomas de A Coruña (con más de 4.300 alumnos y casi 100 profesores). La Xunta estipula el canon mínimo, pero los concursantes pueden subir la cantidad, algo que hasta ahora no se solía hacer. 

20 para los precios. La Xunta establece una carta de productos con precios máximos. Si el interesado rebaja la cifra puede obtener 0,5 puntos por producto (hasta un máximo de 20 puntos). 

10 por alimentos sin gluten. Por cada producto que se ofrezca sin gluten, el adjudicatario puede recibir 2 puntos, hasta un máximo de 10. 

10 por lácteos gallegos. El uso de alimentos lácteos gallegos supondrá 10 puntos. 

30 por experiencia. Es uno de los puntos más criticados por los autónomos. En los pliegos se valora hasta con 30 puntos la experiencia, con un punto por mes a partir del 5.º de trabajo en una cafetería. El pero, dicen algunos adjudicatarios actuales, es doble: no se tiene en cuenta la experiencia en cafeterías de institutos y es el interesado el que presenta el escrito con su experiencia, sin ningún tipo de certificación contrastada. 

menús adaptados

No son comedores escolares. Aunque algunos alumnos desayunan o comen en la cafetería a diario, la Xunta deja bien claro en su pliego que no se trata de un comedor escolar, y por tanto solo puede servir bocadillos, emparedados calientes o platos combinados, como mucho. 

Productos exigidos. Los interesados en el servicio deben proponer una serie de productos y platos, desde cafés y zumos hasta tortilla española, bocadillo de panceta y queso o un plato combinado de chuleta, patatas y ensalada. No se contempla bollería industrial ni gominolas. 

Precios máximos. Los productos no pueden pasar de un precio máximo, que va desde los 20 céntimos de un churro a los 6,5 euros de un plato combinado. 

poco rentable

Escasa actividad. Lo reconoce el propio pliego de licitación, que el servicio de «escasa actividad», aunque la Xunta es igualmente exigente. 

Vacaciones. El servicio realmente dura nueve meses, no un año, y que además incluye largos períodos de vacaciones. 

Seis horas para 40 minutos. En los pliegos se establece el horario de cada cafetería, que suele incluir una jornada seguida de tres o cuatro horas por la mañana y horas sueltas por la tarde en función de la apertura del centro (algunos, con FP o enseñanza de adultos tienen horarios seguidos de 8.30 a 20 horas). Algunos interesados recalcan que la Xunta les obliga a estar hasta seis horas para atender realmente dos recreos de 20 minutos cada uno. 

Prorrogable al año. Los interesados en el pliego apuntan que la prórroga del contrato no será por consentimiento tácito entre las partes, por lo que el adjudicatario tiene que saber que cualquier inversión que haga puede que solo sea para este curso. 

Centros rentables o no

Indefensos ante las empresas. Los precios del canon varían en función del número de alumnos, y eso parece lógico. Lo que temen algunos autónomos es que las grandes empresas del sector pujen por los centros más rentables, que son los IES grandes, con más de 500 o 600 alumnos, y dejen para los autónomos las cafeterías que apenas permitirían a una persona vivir de esos ingresos. Se sienten indefensos ante el poder que puede desplegar una compañía que compra en grandes cantidades. 

Plazos poco claros

No se sabe cuándo pagar el canon. En los pliegos no se indica cuándo hay que pagar el canon, si al principio del proceso, a mitad de curso o al final. 

Fechas imposibles. A falta de poco más de un mes para la apertura de los institutos -que se abren para los exámenes de septiembre y la llegada del profesorado-, el pliego de condiciones alarga todo el proceso hasta finales de ese mismo mes. De entrada, hay 26 días para presentar la oferta desde el pasado 17 de julio, hay dos días para abrir los sobres (sería ya el 14 de agosto) y diez días hábiles para entregar la documentación; se suman cinco días hábiles para declarar el adjudicatario y se cuentan 15 más para formalizar el contrato.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Bocatas a un euro en el recreo