Fabio, el chico que soñaba con ser piloto

El joven vigués que murió en Malta es recordado por sus amigos, a los que decía: «No hay que vivir con miedo»

Á. P.
vigo / la voz

La muerte de Fabio Soto a los 17 años en Malta detuvo el tiempo el martes para muchos jóvenes vigueses. «Hacía bromas que ya eran suyas y nos encantaban, pero ya nadie se atreve a repetirlas», cuenta su amigo Eloy González, uno de los que viajó al Mediterráneo en el grupo de trece jóvenes que celebraban el fin de curso. Los chavales tenían previsto aterrizar anoche en Madrid y volver hoy a Vigo.

Una de esas bromas que tanto manejaba era alterar los motes de sus amigos. Carlos Pérez es Chiky para todos. Para Fabio era Kichy. Él ha actuado como portavoz del grupo. Este jueves expresó un hondo agradecimiento por «la emoción que ha sentido al ver como a una ciudad se le ha parado el corazón». Los chicos están sobrecogidos. Carlos reconoce que la muerte del amigo es algo «que nos ha marcado de por vida y tendremos que superar poco a poco».

Fabio era un joven especial, de «fuerte personalidad, mucha labia y sentido del humor», dice Eloy González. Su sentido de pertenencia al grupo le hacía mostrarse «muy tierno y cariñoso» con los suyos, dicen sus amigos. Ayudaba ante cualquier problema que se presentase, incluso cuando perdía algo de contacto con alguno de sus amigos.

Fabio tenía previsto hacer la selectividad en septiembre. Había ido de vacaciones con sus amigos, después de terminar segundo de bachillerato. Su sueño era ser piloto de aviación, aunque sabía que era una carrera con fuertes exigencias.

Sus sueños se truncaron en la playa de St. Peter's Pool, al sureste de la isla. Según sus amigos, se acercó a observar las vistas y el mar mientras el resto del grupo se quedaba haciéndose fotos. Al no encontrarlo, el martes por la tarde volvieron al hotel, pensando que estaría allí, pero no lo encontraron. Pronto avisaron a la policía, que localizó su cadáver el miércoles por la mañana con un golpe en la cabeza.

Ese final trágico ha dejado tocados a sus amigos. Una de ellas es Jimena Domínguez, que cuenta algunas de las frases que le envió Fabio en conversaciones de móvil. «Lo importante es dar todo lo que tenemos dentro», «la gente importante nunca se va», «no hay que vivir con miedo, hay que aprender a vivir a base de experiencias y golpes». Eso le decía Fabio a su amiga recientemente. «Nos sentimos orgullosos por la huella que ha dejado en todos», dice Jimena. Tras el impacto inicial, la sensación de soledad se ha apoderado de sus amigos. «Sentimos que lo vamos a necesitar y no va a estar», insiste la amiga. Él trataba de ver siempre el lado positivo de las cosas para poder seguir adelante, incluso cuando no salieran como era de esperar.

La vuelta a Vigo de los amigos junto con los padres de Fabio está prevista para hoy a primera hora. El traslado de su cuerpo será más lento, ya que está pendiente de cuestiones legales. Ayer se hizo la autopsia. Hasta la próxima semana los restos de Fabio no podrán volver a casa.

En Galicia, sus compañeros y su novia ya están pensando en cómo rendirle un homenaje a la altura de lo que Fabio significaba para ellos. El dolor de la pérdida de un amigo les ha golpeado como un bofetón justo cuando saltan a la edad adulta.

Pasó por los tres principales clubes de fútbol de Vigo y no le recuerdan ni una mala cara

Señalan sus amigos que su pasión por el fútbol le había llevado a convertirlo en la gran pasión de su vida. Destacó en este deporte desde pequeño y en la categoría infantil estuvo a punto de fichar por la cantera del Celta, club del que era seguidor. Sentía una especial predilección por jugadores como Iago Aspas o Leo Messi y seguía la actualidad deportiva a diario.

Hace dos temporadas llegó al Coruxo FC desde el Rápido de Bouzas, los dos principales clubes de Vigo después del Celta. En este tiempo fue capaz de ganarse el cariño de sus compañeros de vestuario y equipo, ya que dejó claro su carácter amigable dentro y fuera del campo. Los futbolistas del cuadro juvenil de Liga Nacional se mostraron consternados y se reunieron ayer en el campo de O Vao para asimilar la noticia.

El directivo del Coruxo José Manuel Castiñeira destaca que Fabio «nunca tuvo un mal gesto ni una protesta». Aunque esta temporada no fue titular en todos los partidos, mantenía una buena relación con su entrenador, que se mostraba muy roto después de hablar con los padres. El joven ya había pasado por las oficinas del club para confirmar su intención de seguir al menos otro año vistiendo de verde.

También en el colegio Rosalía de Castro era querido. El director, Xosé Manuel Carnero, se muestra superado, «xa que é unha familia moi involucrada co día a día do centro dende sempre». Ahora está preocupado «polo benestar e situación da familia e dos compañeiros alí presentes».

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