La FP se hace fuerte en las siete ciudades de Galicia

El porcentaje de titulados creció un 74 % en siete años: de menos de 9.000 a casi 15.000


redacción / la voz

De las 23 familias temáticas de formación profesional que se dan en Galicia, 21 se ofrecen en las siete ciudades. Es un ejemplo de cómo las titulaciones se van concentrando en las zonas de más demanda, y se potencian en los centros integrados, antiguos institutos mixtos reconvertidos en espacios donde solo hay FP. En Galicia hay 23 de estos grandes centros y su funcionamiento es inmejorable, ya que están pensados para la interacción entre escuela y empresa del entorno.

Estos centros integrados -denominados CIFP- están situados sobre todo en las ciudades: hay cuatro en Ourense y A Coruña; tres en Vigo y Santiago; dos en Pontevedra, Lugo y Ferrol; y uno en Ribadeo, Ponteareas y Ribeira. En cierta medida tienden a la especialización, y así el CIFP Ferrolterra tiene una potente división de fabricación y mecanización, el Paseo das Pontes de A Coruña despunta en hostelería y el Lamas de Abade de Santiago también, igual que en sanidad.

Hay, eso sí, once titulaciones que se repiten en las siete ciudades gallegas: Educación infantil, Mantemento Electrónico, Sistemas de Telecomunicación, Sistemas Electrotécnicos, Xestión de Ventas, Proxectos de Edificación, Estética Integral, Administración e Finanzas, Asistencia a la Dirección, Automoción y Animación de Actividades Físicas e Deportivas.

En paralelo, hay algunas titulaciones que solo están en una ciudad (Mediación Comunicativa o Estilismo e Dirección de Peiteado en A Coruña o Desenvolvemento de Proxectos de Instalacións Térmicas en Lugo) pero la tendencia general es que haya dos o tres opciones para atender la demanda. Claro que no solo de las ciudades se nutre la FP gallega. Hay localidades grandes que son una referencia en su sector, con casos como el de Pontedeume para la cocina.

 

La crisis lo cambió todo

El impulso que ha supuesto para la FP la creación y potenciación de la CIFP es muy importante, ya que se han convertido en verdaderos mediadores en la búsqueda de empleo y eso ha disparado a su vez la matrícula y, lo que es más importante, la permanencia en el sistema. Los estudiantes se han dado cuenta que a día de hoy es necesaria una formación técnica completa para poder competir en el mercado laboral. La crisis ha devuelto la gente a las aulas y estas han sido lo suficientemente atractivas y útiles para que se mantengan. 

Más y mejor preparados

Un ejemplo claro es la evolución en la matriculación y titulaciones. Por los centros de FP gallegos pasaron en el 2015 un 27 % más alumnos que siete años antes, en el 2008. Frente a los 28.411 de ese momento, en el 15 había 36.261 estudiantes en los ciclos ordinarios (medio y superior, y no adultos por módulos).

Pero si algo ha dado un salto espectacular es la permanencia, que se traduce en titulaciones. Con un porcentaje de fracaso escolar muy alto, la FP era una etapa que muchos estudiantes dejaban a la mitad, normalmente porque les salía un empleo y no podían (o no querían) compatibilizar ambas ocupaciones. Hoy por hoy la situación es totalmente distinta y nadie se arriesga a perder su acreditación por un trabajo que suele ser temporal. Así, frente a las 8.314 titulaciones de junio del 2008 se ha pasado a las 14.464 de junio del 15; esto supone prácticamente un 74 % más de titulados, una cifra que desde la Consellería de Educación quieren seguir incrementando.

«Cuando hice bachillerato, ni se me ocurrió ir a FP. Hoy sí lo haría»

Álvaro Fernández estudió Química pero se pasó a Formación Profesional y enseguida encontró empleo

Álvaro Fernández Garrido (Vilagarcía, 1992) se encarga de testar la calidad de muchos de los medicamentos que llegan a nuestras casas. Un trabajo que ha conseguido gracias a sus estudios de FP en el CIFP Politécnico (Santiago), él que estuvo años preparando un grado de Química.

-Iba para la universidad pero al final fue gracias a la FP que realizó un Erasmus y acabó con empleo.

-Sí. Comencé el grado de Química y estuve varios años, pero no me fue muy bien. Había escuchado a gente que había ido a FP con muy buen resultado, pero aún así estuve un año más en la carrera, y al final decidí matricularme en el Politécnico. Estudié un ciclo superior de Laboratorio de Análise e Control de Calidade, y pude hacer prácticas en Malta, con el programa Erasmus +. Al terminar regresé y empecé otro ciclo, de Química Ambiental, pero el propio instituto me avisó de una oferta en Malta y aquí estoy desde hace once meses.

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