Juan Gil de Araújo: «Pusimos de moda el vino blanco»

El presidente del Consello Regulador Rías Baixas asegura que ha habido una gran cosecha


Como quien no quiere la cosa, el presidente del Consello Regulador de Rías Baixas, Juan Gil de Araújo (Santiago, 1948), a la sazón, marqués de Figueroa, me cita en el exclusivo Club Náutico de A Coruña. Así que con la marina a popa y el sol en la frente, hablamos un poco de vino y mucho de otros temas. Bueno, mucho, mucho tampoco: «Soy parco en palabras».

-¿Cómo ha venido la cosecha?

-Hemos tenido una gran cosecha. Mucha uva y muy buena.

-Con lo que se han quejado los viticultores este año. La helada, el pedrisco...

-En Rías Baixas no tuvimos helada y el pedrisco es muy alarmante pero no es que vaya por parroquias, va por leiras. Aquí estamos muy contentos. Lo necesitábamos. Al salir de la crisis, a partir del 2010, las ventas se han incrementado. Necesitábamos una cosecha buena.

-Antes se oía decir que había mucho vino de Rías Baixas.

-Y ahora. Aún hay gente que se pregunta ¿dónde está tanto vino de Rías Baixas? Pues yo se lo puedo explicar, en los miles de hectáreas que hay plantadas y que se puede ver por las carreteras. Es que la gente que no es de aquí se pregunta cómo puede haber tanto viñedo en Galicia. Pues lo hay. Y más que habrá.

-Es el albariño el mejor blanco de España?

-Yo creo que sí. No lo diría de forma osada y sin fundamento. Lo digo porque oigo y leo las críticas de los que saben de esto: críticos, periodistas, sumilleres.

-¿Por qué el vino blanco es como si fuera una categoría inferior?

-Ya no es una categoría inferior. Y no lo es por el trabajo que ha hecho Rías Baixas en España. Nosotros pusimos de moda el vino blanco.

-Si tuviera que seducir a alguien, ¿mejor un albariño o un espumoso?

-¡Ojalá tuviera que seducir a alguien! Pero los vinos de Rías Baixas son perfectos para seducir, porque su consumo provoca mucho placer.

-¿A quién le recetaría una copa de albariño?

-A Puigdemont.

-¿Quiere opinar sobre Cataluña?

-Es una pena que sigamos con esos atavismos en sociedades tan avanzadas como esta.

-Es usted marqués de Figueroa. Dígame, ¿qué significa eso de vivir como un marqués?

-Vivir como un marqués... de los de antes. Es como cuando se dice «vive como un cura», yo siempre digo, «vive como un cura... preconciliar».

-Quiere decir que no hay diferencias.

-Ninguna. Eso es algo que nos toca cuando nacemos y es una carga. Es un honor que se ganó un antepasado tuyo por hacer algo por los demás. La carga es tener que seguir manteniendo ese buen nombre. Y privilegios, ninguno.

-Hoy en día ya parece algo anacrónico. ¿No?

-No, no tiene por qué serlo. Es historia viva. ¿Es anacrónico tener en Santiago una iglesia tan grande como la catedral, con un coste de mantenimiento bestial? ¿Qué estamos haciendo ahí? Pues rememorar el pasado, la historia. Esto es lo mismo.

-Y usted, ¿tiene una tarjeta en la que pone que es marqués?

-Tengo una tarjeta personal que lo pone, sí. En las profesionales, no.

-Está relacionado con la mujer de Raphael?

-No, pero los Figueroa de todo el mundo han salido de la Torre de Abegondo, que es donde vivo yo.

-Vivir en un sitio así, tiene que ser...

-...Carísimo.

-Vale, vale. Cuénteme una travesura que hiciera de pequeño?

-Me hice un arco y unas flechas con una vara de avellano y me dedicaba a perseguir gallinas.

-¿Cayó alguna?

-Alguna cayó.

-¿Cuál es el vino más caro que ha probado?

-Un Chateau Latour del 48 en Francia. Mi suegro se llevó una sorpresa muy grande cuando le trajeron la cuenta.

-¿Cuáles son sus aficiones?

-En plan deporte me gusta el campo, los caballos, el mar, la navegación a vela, la caza, la pesca. Pesqué muchas truchas en mi vida.

-¿Qué diría que se le da bien?

-Yo vendo bien. La gente se fía de mí; me cree.

-¿Y qué se le da mal?

-Hummm. No hay nada que se me dé mal.

-Si solo pudiera conservar un recuerdo, ¿cuál sería?

-Los ojos de mi madre. Los recuerdo azules, intensos.

-¿Cuál es la mujer más hermosa que ha conocido?

-La mía... Ah, ya sé lo que se me da mal: mentir.

-Y se acuerda al pensar en su mujer...

-Sí, ja, ja.

-Una canción

-[Tararea una que no soy capaz de identificar]. Ponga: una de Charles Aznavour cuyo título ya no recuerdo.

-¿Lo más importante en la vida?

-La bonhomía. Hacer el bien a los demás.

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