Carmela Silva: «Soy una mujer satisfecha»

La presidenta de la Diputación de Pontevedra tiene mucho «punch» en la distancia corta


Ya me lo habían advertido. Carmela Silva (Vigo, 1960) tiene mucho punch en la distancia corta. La presidenta dice estar agradecida de ser entrevistada y no tener que hablar de presupuestos o de objetivos políticos, así que, en su despacho de la sede de la Diputación en Vigo, despliega su encanto para que la conversación fluya como si estuviéramos tomándonos una caña a la brisilla del verano vigués. De todos modos, diría que Carmela es de las que no dan puntada sin hilo.

-Presidenta de la Diputación. No sé que tiene ese cargo, pero siempre suena un poco turbio.

-Porque la historia de las diputaciones es algo triste y estuvo basada en el caciquismo. Pero no tiene por qué ser así.

-Con lo que se ha rajado en los últimos años contra las diputaciones...

-Es que había razones para criticarlas. Es imprescindible un organismo intermedio entre los concellos y la Administración central que pueda garantizar los derechos y servicios en estos ayuntamientos. Igual no tienen que llamarse diputaciones, pero son necesarias.

-¿Con qué jugaba de pequeña?

-Soy hija de una familia humilde, así que juguetes, los justos. Jugaba mucho a inventar historias con mis amigos. Éramos vaqueros y amazonas. Ya ve, que ya luchábamos por la igualdad.

-Así que usted no tiene aldea.

-Claro que sí. Vigo es una ciudad de acogimiento, aquí todo el mundo tiene aldea. La mía es Arquide, en A Fonsagrada. Por eso yo tengo dos almas, una que mira al mar y otra a la montaña. Allí vivía experiencias siempre sorprendentes: ir en carro, por ejemplo, o ayudar a mi abuela en las tareas del campo. Allí también descubrí que el cielo está lleno de estrellas.

-¿Mejor en la política o en la vida profesional?

-Yo no me he perdido nada en la vida porque me he pasado la mayor parte fuera de la política. Trabajé desde los 14 años. Cuando acabé la carrera de Pedagogía enseguida encontré empleo. Yo pienso que la política es el único instrumento para cambiar la vida de la gente. Hemos cambiado Vigo en solo diez años. Somos más vanguardistas, más modernos... Soy una mujer satisfecha.

-Tiempos convulsos en su partido... ¿No le tentó presentarse para liderarlo?

-Estamos en un mundo complejo, con muchos cambios y muy rápidos. Y el PSOE se parece a la sociedad en la que vivimos.Pero creo que las cosas se irán reordenando. Yo ya dije que no me iba a dedicar más a la política orgánica. Han ganado otros y debemos dar un paso atrás para que los que ganaron puedan desarrollar su proyecto. Pero sí me da algo de pena que no haya ninguna mujer postulándose para dirigir el partido en Galicia. Quizás aún haya alguna que dé el paso.

-Cambio de tercio. ¿Se ha enamorado muchas veces?

-No. Yo soy poco enamoradiza. Fíjese que conocí a la persona con la que llevo viviendo más de 30 años cuando tenía 17, y me casé con 18.

-Teniendo un hijo futbolista de élite no me dirá eso de que no le gusta el fútbol.

-Pues la verdad es que no me gustaba nada. Y eso que mi padre me llevaba a ver al Celta. Luego lo dejé, pero me he tenido que poner al día. Ya sé lo que es un fuera de juego y acierto bastante, la verdad. También entiendo de estrategia, táctica, movimientos... Hay mucha matemática en el fútbol.

-¿Se le da bien la cocina?

-Fatal. Ni me gusta ni se me da bien. Para eso tengo un marido que cocina mucho y bien.

-Cuando tiene tiempo, ¿en qué le gusta emplearlo?

-Escuchar música, leer, pasear... también el cine. Me gustan las cosas tranquilas, estar con mi familia, con mi madre... Y me apasiona viajar.

-¿Qué le quita el sueño?

-Yo duermo muy bien. Eso sí, necesito ocho horas de sueño para poder rendir. Madrugo mucho, me levanto a las seis y media, así que me acuesto a una hora prudente.

-¿Hace deporte?

-Poco. Hay dos momentos al año en los que me lo planteo: al inicio del verano y al final del año. Pero luego no lo hago.

-¿Usa las redes sociales?

-Mucho. Me apasionan. Son un instrumento de comunicación. Muchísima gente se informa por ahí y, además, me lo paso muy bien.

-¿Y en cuál se siente más a gusto?

-En Twitter.

-¿Ha probado Snapchat?

-¿Snapchat? No. ¿Tenemos que meternos en Snapchat? [Dirige la pregunta a su jefa de gabinete, que niega con la cabeza]. Pues no.

-Una canción.

-Le voy a decir la que usé para mi toma de posesión como presidenta de la Diputación: Los tiempos están cambiando, de Bob Dylan.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La familia y los amigos.

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