El día que el PSOE dejó la clandestinidad

Ourense vio nacer, hace 40 años, la primera sede gallega de un partido político tras la dictadura franquista. El alquiler se pagaba con fondos donados desde Alemania


santiago / la voz

Carmen Rodríguez Novoa tiene 94 años y una memoria prodigiosa, que solo se disipa con algún silencio o cuando la emoción empaña sus gafas. Esta mujer, menuda por fuera, roble por dentro, llegó a sentarse en el regazo de Felipe González en una reunión clandestina en la ciudad de Ourense, por falta de espacio en la salita. «Se excusó porque estaba muy sudado, pero lo besé igual», relata. Carmen fue, junto con Luis Díaz, protagonista de la apertura de la primera sede de un partido político en Galicia después del franquismo. Lo hizo el PSOE, hace ahora 40 años, pocos días después de que el 17 de febrero de 1977 fuera inscrito en el registro de asociaciones políticas.

Aquella sede ocupaba la primera planta del número 5 de la calle Emilia Pardo Bazán, hoy un edificio de piedra abandonado. «Llegamos allí en febrero de 1977, pero no nos atrevíamos a poner carteles fuera ni banderas, porque no estábamos legalizados», rememora Luis Díaz, un veterano de la agrupación. No tardaron en hacerlo. Al cerciorarse de que estaban oficialmente registrados como asociación, colocaron la placa en la puerta en el mes de marzo. «Al principio éramos como quien dice seis gatos, pero a partir de marzo nos juntábamos ya 10 o 15 personas», prosigue Díaz.

El PSOE estaba muy vinculado al sindicato hermano que también fundó Pablo Iglesias, la UGT. Ambos compartían aquel primer local. El mismo día que el PSOE también fue legalizado el PSP de Tierno Galván. El Partido Comunista tuvo que aguardar al 9 de abril, al sábado santo rojo, para dejar la clandestinidad, en tanto la UPG -el partido que después alumbró el BNG- se mantuvo fuera de la ley hasta las vísperas del Día da Patria de 1978.

Carmen R. Dacosta y Pablo López Vidal, secretaria xeral y responsable de organización de la agrupación ourensana, destacaron ayer la trascendencia de los días vividos hace 40 años cuando Galicia «abría as súas fiestras á democracia e ao pluralismo», con el PSOE siendo parte activa.

Había ilusión y también miedo. «Salíamos separados de las reuniones, no nos fiábamos», aclara Rodríguez Novoa, casada entonces con Juan Dopazo, a quien le fusilaron a la primera esposa. «No teníamos un duro», añade Díaz, tras corroborar que recibían fondos de una fundación alemana para pagar el alquiler del local. Esa financiación externa provocó que Modesto Seara, líder del PSdeG, fuera defenestrado en 1979. Corría la leyenda de que colaboraba con la CIA. Pero esa es ya otra historia.

«Aquello valió la pena, pero ahora sufro horrores con lo que veo en el partido»

Lo mismo relata animosa como eran las reuniones clandestinas con Paco Vázquez o Celso Montero -«el cura del PSOE», aclara-, que las huidas por el río Barbaña para no ser detenidos. «En mi vida hubo mucho sufrimiento», dice Carmen Rodríguez Novoa, con sus 94, tras matizar que su marido logró sobrevivir a tanta represalia del franquismo hasta ver la victoria del PSOE de 1982. «Aquello valió la pena, pero ahora sufro horrores con lo que veo en el partido». Le duele la división. Se lamenta de la abstención para dejar gobernar a Rajoy. Y avisa: «Moriré luchando por las mismas ideas».

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