Mariano Rajoy: «Era director general y no tenía ni despacho»

j. c. SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

El presidente del Gobierno recuerda sus inicios en la Xunta de Galicia como alto cargo hace 35 años

29 ene 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Mariano Rajoy fue un protagonista político tan joven como relevante cuando la Xunta comenzó a gatear en 1982. El presidente del Gobierno recuerda que tras las elecciones fue nombrado director general de Relaciones Institucionales y que en los primeros meses «no tenía ni despacho», igual que el Parlamento de Galicia carecía de sede y andaba de prestado por Santiago en estancias de la Iglesia. Rajoy resucitó desde la Moncloa sus vicisitudes como político autonómico en un programa emitido ayer por la TVG con motivo del 35.º aniversario de la toma de posesión de Fernández Albor como primer jefe del Ejecutivo gallego, una persona que considera «importante» por su «tenacidad» para pilotar los primeros pasos de la comunidad. Su equipo, admitió, «tenía unas competencias mínimas», algo que contrasta con la situación actual en la que controla «casi todo, menos las pensiones y el desempleo».

Rajoy, que en la siguiente legislatura ya fue vicepresidente de la Xunta, consiguió su primer despacho compartido en una casa de la Rúa do Vilar. «Fue una etapa bonita y, aunque cometimos errores, hicimos cosas buenas» hasta lograr un cambio en Galicia que calificó de «descomunal». El presidente hizo mención a sus visitas a aldeas gallegas a principios de los ochenta cuando algunas, «muy poquitas», no tenían luz eléctrica. Eran más las que echaban de menos el teléfono: «Fíjese lo que ha cambiado todo». La transformación que se produjo en las infraestructuras y en el nivel de vida fue «increíble», a juicio del pontevedrés.

También tuvo tiempo para repasar el papel del Partido Popular en Galicia en estos 35 años en los que ganó todas las convocatorias electorales, aunque en algún período no pudo gobernar. «Creo que hemos sabido conectar con la gente», reflexionó Rajoy, quien destacó el «empeño y el sentido común» de sus militantes.