«Hay que golpear, pero no matar», dicen los participantes en las peleas de menores
GALICIA
Crece la preocupación por estos peligrosos actos juveniles en Lugo en las que se jalea a los contendientes
31 oct 2016 . Actualizado a las 08:33 h.Desde el pasado jueves por la tarde la policía Nacional y la Local de Lugo tienen conectadas todas las antenas para detectar peleas juveniles en la ciudad. De momento, el resultado es negativo. En espera de lo que pueda ocurrir antes de que acabe el puente, sigue todavía en la cartelera periodística el vídeo que hace una semana saltó a los grandes medios después de que llevase ya un mes recorriendo grupos de WhatsApp y, posiblemente, algunas redes sociales a las que no llegó la policía. Pero además, ya circula otra grabación y fotos de lo que parece ser otra pelea diferente de la que se estaba investigado. Todo apunta a que hay nuevas diligencias a la vista.
El caso del improvisado ring montado en un recogido jardín de Lugo, al pie de la muralla, sigue de actualidad. Y ahora aparecen fotografías de un combate que, aparentemente, no tiene nada que ver con el que investigó la policía y que llegó la pasada semana al fiscal. Son cuatro imágenes con dos contendientes vestidos de diferente manera e incluso espectadores que no tienen que ver con la grabación y las fotos que circulan en algunos medios desde hace ocho días.
Mientras el fiscal de menores estudia pedir más información a la policía a lo largo de esta semana -sobre todo la identificación de quienes jalean a los contendientes «dale, mátalo»-, algunos jóvenes sacan hierro a ese tipo de quedadas y bullas que organizan más que nada, dicen, para lucirse con unos cuantos puñetazos, patadas y golpes; limar alguna que otra diferencia, sobre todo cuando hay chicas por el medio y, de paso, hacer vídeos para que luego «rulen» entre los distintos grupos de la ya reseñada aplicación de mensajería.
Los tocados, abandonan
En esas peleas, que vienen produciéndose en la capital lucense desde el pasado mes de mayo, alguna de ellas delante de las puertas de algún instituto, tienen para los participantes una regla de oro: «Hay que golpear, pero no matar». Por eso cuando alguno de los contendientes se pasa de la raya es separado y «cuando uno está tocado se va y ya está».
Uno de los que pelearon en la contienda, según informa El Mundo, era un muchacho de quince años que de mayor quiere ser policía, vinculado a una pandilla bautizada como Los Chungalíes. Aseguran algunos de sus integrantes que el que peleó «tiene buen corazón» y que, además, «es envidiado por su éxito con las chicas». También es sabido por muchos que los de esa pandilla vencen a todos los que se les pongan delante.
El motivo del enfrentamiento, que parece que también fue grabado, al igual que el primero del que se tuvo constancia, es desconocido. Los dos jóvenes tuvieron una discusión, no se conoce por qué, y optaron por montar la bulla en O Cantiño, el pequeño jardín que suele estar cerrado y que hay que conseguir una llave para poder entrar. Esa llave estaba antes en un bar. El escenario de los combates, hasta ahora, fue siempre el mismo. «Tú tienes un problema con alguien y, cuando ves que hablar ya no sirve de nada, te pegas y ya está», asegura un joven. Otro manifestó que se «zurró» con otro porque le estaba haciendo «muchas putadas a mi novia».
Sin navajas
«No hay un objetivo de causar lesiones, ni mucho menos. No detectamos que haya armas blancas ni otro tipo de útiles peligrosos que salen a relucir en el enfrentamiento entre otras bandas violentas», advirtió un policía de la comisaría lucense. Eso es también lo que considera algún fiscal que entiende que los dos jóvenes difícilmente podrán ser acusados de un delito. Como mucho, una falta. Otra cosa distinta es si se descubre quiénes fueron los que jalearon e incitaron a la violencia. En este caso sí podría haber delito.
Aunque no están escritas en ninguna parte, hay cuatro reglas que tienen que cumplir los contrincantes, cuenta la crónica. La primera es la de bolsillos vacíos. Nada de llaves u otro tipo de objetos que puedan ser utilizados para causar heridas. La segunda es la de no zurrarse en el suelo. Los púgiles han de estar siempre de pie. El que se caiga puede ser ayudado a levantarse por algún árbitro o espectador, que también hace la función de controlar que no venga la policía a levantar la contienda. «A todos los polis los tenemos controlados. Sabemos los coches que llevan. Los que se mueven por el centro son tres patrullas, seis de paisano que van de dos en dos. Nunca nos pillaron», dijo uno de los jóvenes a los que hace referencia el diario madrileño.
La tercera de las reglas que siguen en las peleas es que está prohibido morder, ni agarrar del pelo. Y, por último, la cuarta dice que, cuando uno de los dos contendientes quiere parar, automáticamente se acaba el combate.
Las peleas juveniles parecen no ser un patrimonio exclusivo de la ciudad en la que uno de los muros de un monumento que es Patrimonio de la Humanidad, la muralla, hace de grada para que decenas de jóvenes vean la zurra. Las hay en otros sitios y, además, en el verano se extienden a Foz y Burela, en A Mariña.
Mientras tanto, el Concello de Lugo puso en marcha una campaña, Chamar ao 092, o teu mellor golpe, para tratar de evitar estas peleas con más vigilancias y anuncios en los que se pide a quienes vean algún encuentro de estas características que llamen al 092.