El PSOE de Santiago lleva medio año sin un edil
26 oct 2016 . Actualizado a las 09:03 h.Al grupo municipal del PSOE de Santiago no dejan de crecerle los enanos. El partido que impulsó una de las transformaciones más relevantes de la ciudad continúa imparable con su proceso de descomposición cuanto más se aleja del poder, hasta el punto de convertirse en una fuerza casi irrelevante por su incapacidad para cubrir el hueco dejado hace seis meses por una concejala que renunció al cargo. Todo el conflicto deriva de la persona que está llamada a ocupar la vacante en la corporación. Se trata de Antón Barba, funcionario municipal, que puso dos condiciones sobre la mesa para convertirse en edil: una excedencia forzosa y un salario del orden de los 50.000 euros anuales, el que percibe el portavoz, Paco Reyes.
Parecía difícil enredar más las cosas en el PSOE compostelano, que los últimos dos años se enfrentó a escándalos como el inflado del censo y el registro de militantes en pisos patera o la operación de derribo a María G. Bugallo de la secretaría general solo cuatro meses después de ser elegida.
Pero, como con las leyes de Murphy, cualquier situación es susceptible de empeorar. Y en el PSOE de Santiago ocurrió cuando hubo que sustituir a María José Tobar, que dimitió como concejala el pasado mes de mayo. Antón Barba, número cinco de la lista, era el llamado a suplirla, aunque eso lo obliga a dejar el puesto de funcionario por incompatibilidad.
Desde entonces, son varias las personas en el PSdeG que exploraron la posibilidad de amarrar a Antón Barba en el puesto de una institución pública para que se acogiera a una excedencia forzosa y a un salario, toda vez que las liberaciones en el grupo municipal están repartidas. Se intentó en la Diputación de A Coruña, pero la respuesta de Valentín González Formoso fue negativa, y lo intentó también el propio Barba como asesor en el Parlamento, dándole su apoyo en las primarias a Méndez Romeu.
Con Méndez derrotado ante Leiceaga, los compromisos con Barba se disiparon más rápido que una niebla matinal. Y en eso sigue el PSOE, operando en Santiago con solo tres ediles, convertido en una fuerza aritméticamente irrelevante, pues a Compostela Aberta le basta el apoyo del BNG y el voto de calidad del alcalde para tener mayoría en los plenos. El PSdeG, con un edil menos, no formaría una mayoría alternativa ni uniéndose al PP.