Recompensa al mecenas del PP

MIguel Santalices seguirá siendo el presidente del Parlamento de Galicia, donde sustituyó al final de la pasada legislatura a Pilar Rojo


Santiago / La Voz

Al igual que ocurrió el pasado enero, cuando sustituyó a Pilar Rojo en el puesto, Miguel Santalices Vieira (Bande, Ourense, 1955) juró ayer el cargo de presidente de la Cámara gallega rememorando que su padre le decía: «No te metas en política». Poco caso le hizo, pues este licenciado en Medicina es ahora el diputado autonómico más veterano, con una trayectoria de 20 años que lo convierte en el único enlace entre el Parlamento del siglo pasado y el actual.

De Santalices, hombre socarrón y de buen talante, puede decirse que se ganó el puesto a pulso. El mimo con que lo protegió la familia Baltar desde Ourense le aseguró siempre una buena posición en O Hórreo, que nunca pudo coronar con la cartera de Sanidade en la Xunta, para la que fue postulado. No obstante, su veteranía y buen hacer al dirigir los debates, esa capacidad para saber cuándo aflojar y cuándo ser severo, le hicieron ganar muchos puntos ante Feijoo para revalidar el cargo. El resto de los méritos los aportaron desde el PP de Ourense, con Baltar Blanco a la cabeza y ese resultado electoral «estratosférico», que diría su padre, que llevó a los de la gaviota a alzarse con el noveno escaño y el 53 % de los votos, diez puntos más que en Pontevedra.

Con estos avales, el sobrino-nieto del gaiteiro y zanfonista Faustino Santalices obtuvo el premio que cubre todas sus aspiraciones. Cada rincón del Parlamento gallego lleva su sello en forma de cuadros de Quessada, Alexandro, Peteiro o Colmeiro que cuelgan en sus paredes y que en muchos casos fueron cedidos por mediación de Santalices, político accidental, amante de la cultura y el gran mecenas que le queda al PP.

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