El sector vive su crisis más grave, pero en las explotaciones no hay opción de suprimir turnos o parar las máquinas
23 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Negros nubarrones sobre el campo gallego. El sector lácteo atraviesa la crisis más importante de toda su historia y esto está provocando que cada día más granjas sean incapaces de cubrir siquiera sus gastos fijos con el dinero que reciben por la leche de sus vacas.
Las cifras
28 céntimos de media por litro. Las cuentas son relativamente sencillas: mientras que la industria paga 28 céntimos de media (hay explotaciones donde los importes ni siquiera alcanzan los 20 céntimos) por cada litro que recoge al ganadero, este debe desembolsar más de 31 para hacer frente a sus gastos de producción. La alimentación del ganado -se lleva el 60 % del coste total- electricidad, luz, gasóleo y maquinaria engordan la factura.
Causas del problema
Menos consumo y producción desmesurada. Llevan desde agosto del año pasado denunciando una situación que los tiene al borde del precipicio y que parece tener su origen en una ralentización del consumo y en el aumento desmesurado de la producción tras la desaparición de las cuotas lácteas hace poco más de un año.
Situación en Galicia
Los precios más bajos de toda Europa. Evidentemente, no se trata de un problema exclusivo de Galicia aunque sí es aquí donde se sufre con mayor intensidad. No en vano, pese a ser la principal región productora del Estado y la novena de Europa, es también la que registra los precios más bajos, prácticamente, de todo el continente.
Las medidas adoptadas
Pocos resultados ante un problema más estructural que coyuntural. En los últimos meses han sido muchas las medidas que se han puesto sobre la mesa para intentar da solución a unos problemas que se antojan más estructurales que coyunturales. En este sentido, poco resultado han tenido sobre los precios que reciben los ganaderos medidas como la imposición obligatoria de un contrato entre productores e industrias o el compromiso de los supermercados de que dejar de banalizar el producto usándolo como reclamo a precios bajos en los lineales.
Las administraciones
No han logrado dar con la tecla para que mejore la situación. Ni la Xunta, ni el Ministerio ni la propia Unión Europea, esta última apelando únicamente a la buena voluntad de las partes a la hora de pedir contención en la producción, han dado con la tecla que permita salir del atolladero a cientos de granjas gallegas que, si la situación no mejora de forma significativa, se verán obligadas a cerrar sus puertas antes de que acabe el año.
La desmovilización
Los ganaderos han abandonado las protestas. El desánimo se ha apoderado de unos ganaderos que ya ni protestan, cansados de promesas y buenas intenciones que acaban convirtiéndose en papel mojado. Las deudas se acumulan para un colectivo con fama de buen pagador que observa impotente como algunas granjas no encuentran quien les sirva el pienso o incluso no tienen dinero para pagar el seguro que les cubre la retirada de las reses muertes.
Un sector distinto
No pueden recurrir a prácticas de otro tipo de empresas. Bien es cierto que todo lo que les sucede a los ganaderos lo han padecido ya otros sectores o actividades económicas, la construcción o el comercio menor, sin ir más lejos. Como también lo es el hecho de que las granjas lecheras no son una empresa más que pueda permitirse un ERE, suprimir un turno de producción o incluso apagar las máquinas una temporada hasta que las cosas mejoren. En este negocio se trata con animales que deben ser ordeñados, limpiados y alimentados en condiciones todos los días y esto no resulta un asunto menor.
El abandono de animales
No es lo más común, pero sí una consecuencia de la situación. Lo ocurrido en la granja de Friol o en la de Chantada no es, afortunadamente, el reflejo de lo que pasa a día de hoy,en el campo gallego pero sí una de sus consecuencias. Pero, como el panorama no mejore en el campo gallego, no hay que descartar que en el futuro se registren casos similares.