Bruselas se convirtió este jueves en el epicentro de la contienda política entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez
19 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Bruselas se convirtió ayer en el epicentro de la contienda política entre Rajoy y Sánchez. Aunque el socialista aventaja al popular en sus posibilidades para formar Gobierno, arrastra un hándicap importante: no cuenta con el respaldo de Bruselas. Al menos de momento. Aunque el Ejecutivo comunitario intenta mantenerse al margen de lo que considera una cuestión de política nacional, no son pocas las veces en las que su presidente, Jean Claude Juncker, o alguno de sus comisarios, ha aprovechado para recordar a España que tiene una tarea pendiente con el déficit.
Una de las promesas que precisamente blande Sánchez es la de renegociar con Bruselas las condiciones. Si bien se mostró comprometido con el objetivo, reiteró que pedirá más flexibilidad. Una demanda compartida por otros partidos como Podemos y Ciudadanos.
Pero estas promesas solo pueden tener garantías si cuentan con el visto bueno de Bruselas, donde el largo brazo de Alemania sigue dirigiendo el rumbo, y en esa senda, Rajoy cuenta con una buena escudera, la canciller Angela Merkel. Durante estos cuatro años de legislatura, Berlín no ha querido mostrarse demasiado beligerante con el incumplimiento reiterado del déficit del único socio conservador que le queda en el sur de Europa.
Sánchez no da la batalla por perdida. Ayer se reunió con el comisario de Economía, Pierre Moscovici, en los márgenes de la cumbre de líderes socialdemócratas europeos. Durante el encuentro intercambiaron impresiones sobre el estado de la economía en España y los planes de futuro del país. También mantuvo conversaciones con el líder de los socialistas europeos, Gianni Pittella, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, y el líder laborista británico, Jeremy Corbyn.
Por su parte, Mariano Rajoy no acudió al encuentro con sus socios europeos de partido, pero mantuvo un encuentro a solas con Juncker durante la cumbre europea.