Mar de fondo


Los economistas que recurrimos a la estadística tendemos a prestarle tanta atención a la desviación típica como a la media. Sabemos que los valores medios tendrán mayor o menor representatividad según los datos se distribuyan más o menos alejados de la media. De ahí, aquello del pollo. Si hay dos personas y una se lo come entero, la media nos indica que cada uno comió medio. Imagínese que cara pondrá el que sigue muerto de hambre cuando le digan que está perfectamente alimentado. Pues si ha pillado lo del pollo, ya sabe cómo está España y Galicia. La confianza económica, publicada hoy por Sondaxe, muestra una fuerte capacidad de resistencia ante la inestabilidad política pero hay un mar de fondo innegable y que solo se observa al sumergirse en los datos. La población joven, pero aún inmersa en las aulas universitarias, está eufórica ante el futuro que creen que van a vivir, sentimiento que no comparten en absoluto los desempleados, anclados en un pesimismo preocupante. Profesionales jóvenes, urbanos, y de rentas acomodadas, colectivo que es pieza clave para la recuperación económica, ya que son las unidades familiares que están construyendo hogar y por tanto gastan la mayor parte de su renta, mantienen una postura optimista ante el futuro inmediato. Visión que comparten en menor grado los hogares consolidados, los pequeños empresarios y los que residen alejados de las grandes ciudades. Lo cierto es que al igual que estamos divididos políticamente lo estamos también en nuestro análisis del presente y del futuro. ?

*Venancio Salcines es presidente de la Escuela de Finanzas

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