Más de cuatro meses aislada por una infección contraída en la uci

Una ferrolana se contagió de la bacteria «Klebsiella» tras las lesiones sufridas en un accidente laboral


Ferrol / La Voz

La familia de María Graña López, una ferrolana de 62 años que está ingresada en el Hospital Marítimo de Oza, se encuentra en una situación complicada de la que no sabe cómo salir. Y es que la mujer lleva cuatro meses en situación de aislamiento debido a que, a raíz de un accidente laboral, estando en la uci contrajo la bacteria Klebsiella, multirresistente a los fármacos y que no consigue dejar atrás.

El ya de por sí grave problema se complica todavía más ahora, porque pretenden darle el alta y su hijo considera que en una vivienda normal no se le pueden prestar los cuidados que requiere su situación de aislamiento. Sus temores parten de que no la hubiesen admitido en la clínica maxilofacial, precisamente por estar contagiada de Klebsiella, unido a que la mutua, después de haber leído los informes de la paciente, tampoco aceptó ingresarla en un centro de rehabilitación de Coslada.

El calvario de esta familia comienza, según explica su hijo, Sergio Díaz Graña, cuando María sufrió una caída desde un primer piso mientras limpiaba los cristales en la avenida de Esteiro de Ferrol. Ocurrió el 18 de julio de este año y la mujer, que resultó con múltiples fracturas en la cara, la cadera, las costillas y una clavícula, fue llevada en primer lugar al Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF), desde el que la desviaron al Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (CHUAC), debido, principalmente, a que requería cirugía maxilofacial. Estando en la uci del hospital herculino se contagió de la bacteria Klebsiella, por lo que permaneció 15 días en la citada área sanitaria y después pasó a la planta 11, siempre en situación de aislamiento.

El 25 de agosto decidieron su traslado al hospital de Oza, centro de referencia en rehabilitación, tratamiento que ella necesitaba tras las operaciones sufridas, entre otras, la de cadera. María seguía estando en situación de aislamiento y los problemas comenzaron a agravarse cuando tenía que acudir a las consultas externas. Así, según relata su hijo, en Oftalmología -perdió visión a causa del accidente- no la quieren valorar mientras tenga la bacteria y en la clínica maxilofacial a la que fue llevada en ambulancia para un examen de cara a futuras operaciones a las que tiene que someterse, tampoco la admitieron. «No sabían que era una paciente aislada y al comprobarlo no la atendieron, por lo que tuvo que regresar al hospital y finalmente le hicieron el reconocimiento en su propia habitación», señala el hijo, añadiendo que el cirujano maxilofacial fue el único que les abrió los ojos, en el sentido de que la bacteria puede provocar rechazo de los implantes que ya le hicieron y en las futuras intervenciones hay riesgo de que la infección pueda pasar a la sangre, algo que podría tener un desenlace fatal.

Para sorpresa de la familia, hace algo más de una semana los facultativos que la atienden comenzaron a hablar de darle el alta hospitalaria. «Entre la Seguridad Social y la mutua pactaron que fuese el pasado 30 de noviembre y que mi madre sería trasladada a un hospital de rehabilitación que la mutua tiene en Coslada», asegura el hijo. Sin embargo, dicho acuerdo quedó en suspenso, a raíz de que los responsables de la mutua leyesen los informes facilitados por el Sergas y solicitasen más documentación.

Fisioterapia

Según Sergio Díaz, la última noticia que tienen -siempre de palabra, porque por escrito no les entregaron ningún informe- es que la paciente tiene una mejoría significativa, por lo que el miércoles o el jueves de la semana próxima le cursarán el alta hospitalaria, para que prosiga el tratamiento en su casa, con el compromiso de que la mutua enviará a un fisioterapeuta que la trate en el domicilio. Esta decisión se fundamenta en un protocolo de la sanidad pública que establece que si la infección no es en el tracto respiratorio -en este caso las zonas afectadas son el sistema urinario, el ombligo, la axila y una herida en un muslo- no es necesaria la hospitalización.

«Si le dan el alta, la incorporarán al fichero de pacientes con riesgo, por lo que, de tener que acudir al centro de salud, se tendría que activar el correspondiente protocolo», apunta el hijo, añadiendo que la decisión que han tomado es, en primer lugar, impugnar el alta y, acto seguido, acudir al juzgado.

Desde el área sanitaria de Ferrol se indicó a este periódico que el Sergas no informa sobre los pacientes y que, en todo caso, habría que dirigirse al hospital coruñés, en el que no fue posible hallar respuesta.

La «Klebsiella» es multirresistente a los fármacos

La «Klebsiella» es una bacteria que forma parte del tracto digestivo y no causa daño alguno cuando está confinada en el mismo. Sin embargo, cuando terminan en los pulmones u otros tejidos, la infección puede resultar grave y, en el caso de la «Klebsiella pneumoniae», fatal. Las infecciones se adquieren muy a menudo en el hospital, durante el tratamiento de otras enfermedades o en procesos quirúrgicos. Se transmite por las manos del personal sanitario.

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