El escrito de defensa de Alfonso Basterra carga todas las sospechas sobre su exmujer. ¿Se mantendrá así en el juicio?
30 sep 2015 . Actualizado a las 08:27 h.Al principio, Basterra y Porto eran uña y carne. Destrozados y decididos a ganar en terquedad a la instrucción, firmaron un pacto de no agresión. Hasta que este saltó por los aires el día en que la abogada de Alfonso presentó su escrito de defensa, que deja sola a Rosario sembrando dudas sobre ella. ¿Se mantendrá en esa línea durante el juicio? Es la gran incógnita.
Alfonso Basterra solo declaró en una ocasión ante el juez instructor. Fue el 27 de septiembre del 2013, cinco días después del crimen. No volvió a hablar. Ni a través de su abogada. A partir de entonces, cuando quiso decir algo, lo hizo a golpe de escrito de defensa, un escrito que tumbó la complicidad que hasta entonces mantenía con Rosario. Si frente a Vázquez Taín procuró limpiar el buen nombre de su exmujer, exculpándola de toda sospecha, en la calificación de los hechos que expuso su letrada nueve meses y medio después del asesinato, él se desmarca de la actuación de su exmujer. La abandona.
Basterra admite en su escrito haber adquirido el Orfidal, pero asegura que «inmediatamente» después de comprar todas las cajas se las entregó a Rosario y era ella «quien las guardaba y administraba». Pero el padre de Asunta fue más allá en sus insinuaciones. Afirmó que en los días en los que la niña no asistió a clase por estar indispuesta, presuntamente porque le habían suministrado Orfidal, la pequeña había pernoctado en casa de su madre y no en la suya. Como colofón de su clara intención de desmarcarse de su exmujer, Basterra insiste en que no abandonó su casa el día del crimen y asegura que su hija salió «en perfecto estado» de su piso.
Rosario Porto acusó a su exmarido de dar «polvos blancos» a la niña
Rosario Porto no esperó a que su abogado presentase el escrito de defensa para afear la conducta de Alfonso. La primera declaración de Rosario Porto ante el juez Vázquez Taín, el 27 de septiembre del 2013, no protegió a su exmarido. En aquella primera comparecencia, Porto señaló a Basterra como el que le había dado los «polvos blancos» que provocaron al menos uno de los episodios de sedación de Asunta. También explicó que tras el divorcio llegó a sentirse acosada por su exmarido y fue aún más lejos cuando su propio abogado -que en aquel momento no era el actual, Gutiérrez Aranguren- le preguntó directamente: «¿Él la agredió en alguna ocasión». Ella eludió en principio dar una respuesta tajante. «Él es una persona, aparentemente, ¡buf! Mi psicóloga dice que tiene doble personalidad. Yo es que no lo sé, yo la verdad que...», señaló, ante lo que el letrado insistió: «Pues sabrá si le agredió o no le agredió», momento en el que ella se vino abajo y contestó con un escueto «sí, sí». Ya con Aranguren como letrado, cambió de estrategia y defendió a Alfonso. Descartó por completo que su expareja pudiera haber hecho algún daño a la pequeña «porque siempre la protegía mucho».
Incluso en el escrito de defensa presentado por Aranguren se limita a defender su inocencia, sin derivar cualquier sospecha sobre Alfonso.
También cambió de versión sobre los pasos que dio la tarde de la muerte de Asunta. Cercada por las pruebas, dio un golpe de timón a su versión inicial en la que decía que había dejado a la cría sola en casa para ir sola a Teo. Se justificó ante el juez apoyándose en su despiste y en la falta de memoria. Entonces dijo que se montó en el coche y la dejó en una bocacalle cerca de La Galuresa. Ninguna cámara capta este momento.